Tensión en EE.UU.: por qué el desaire de Donald Trump puede ser un buen augurio para Joe Biden

LA NACION
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WASHINGTON.- Si la historia se repite, la decisión de Donald Trump de convertirse en el cuarto presidente norteamericano que se niega a asistir a la ceremonia de asunción de su sucesor podría terminar como un buen augurio para el demócrata Joe Biden.

El último mandatario que no concurrió al acto inaugural de su sucesor fue, en 1869, Andrew Johnson, el primer jefe de Estado en ser enjuiciado por un impeachment, del que fue absuelto por el Senado.

Los otros dos mandatarios que desairaron a los presidentes que les siguieron en el cargo fueron John Adams, en 1801, y John Quincy Adams, en 1829.

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Pero en los tres casos, los mandatarios que asumieron la presidencia gozaron de alta popularidad y fueron reelegidos para un nuevo mandato.

John Adams (1797-1801)

La elección de 1800 fue una de las más amargas en la historia norteamericana puesto que el presidente John Adams debió enfrentar en las urnas a su propio vicepresidente, nada menos que Thomas Jefferson.

Adams decidió no asistir a la toma de posesión de su sucesor y se fue, sin más, de la residencia presidencial a las 4 de la mañana del día de la asunción.

Después de pronunciar un discurso inaugural conciliador, Jefferson comenzó la tradición de marchar desde el Capitolio a la Casa Blanca.

Su período que se extendió por dos mandatos es llamado la "Era Jeffersoniana", con mucho énfasis en el republicanismo agrario, un gobierno pequeño y la afirmación de los derechos de los diferentes estados.

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El hijo de John Adams siguió los pasos de su padre, y también se negó a asistir a la ceremonia de asunción de su sucesor, Andrew Jackson, y abandonó la Casa Blanca la noche del 3 de marzo de 1829, el día anterior a la ceremonia de asunción.

Pero Quincy Adams no pudo detener la ola de democracia popular que marcó la gestión de su sucesor. En los años siguientes, el sufragio se expandió a casi todos los hombres blancos. La participación masiva en la cultura política de la época reavivó un segundo sistema bipartidista de demócratas y los "whigs". Jackson gobernó dos mandatos y marcó la pauta de gestión para los presidentes demócratas durante toda una generación.

Andrew Johnson (1865-1869)

El vicepresidente Andrew Johnson asumió la presidencia después del asesinato del presidente Abraham Lincoln en 1865.

Johnson buscó la reconstrucción de los estados que se habían separado de la unión, pero tuvo una fuerte resistencia de la mayoría republicana en el congreso y fue sometido a un juicio político.

Su sucesor, el general Ulysses Grant, se impuso en el voto popular gracias al apoyo de casi medio millón de esclavos libertos en los estados del sur.

Johnson se negó a asistir a la asunción de Grant. Pero la gestión del jefe militar alcanzó gran popularidad gracias a su política de apoyo a la Reconstrucción en el Sur. En 1872 fue elegido cómodamente para un segundo mandato.