Tensión en Chile. Piñera llama a un gran pacto: "Esta situación debe terminar"

Víctor García

SANTIAGO, Chile.- "Esta situación tiene que terminar, y tiene que terminar ahora". Luego de una de las jornadas más frenéticas del estallido social que afecta a Chile desde hace más de tres semanas, el presidente Sebastián Piñera anunció que lanzará tres ejes de acuerdos para ponerle fin a la violencia: por la paz, por la justicia y por la Constitución.

"Hoy hemos vivido una nueva jornada de violencia y destrucción que ha causado un grave daño y un grave dolor", dijo el mandatario, quien llegó a la sede de gobierno cerca de las 21 horas y de inmediato se refugió junto a su grupo de colaboradores más estrechos en su despacho. "Todos los chilenos tenemos que unirnos en torno a un acuerdo por una nueva Constitución, dentro del marco de nuestra institucionalidad democrática", añadió.

A esa hora, en las calles de Santiago y en el resto del país las barricadas todavía humeaban luego de un martes de violencia desatada en el que hubo incendios, saqueos y la destrucción de locales comerciales, en el día 25 de movilizaciones contra el gobierno.

La jornada comenzó con una huelga general que más de 120 organizaciones convocaron y que contó con una mayoritaria participación, con al menos dos millones de chilenos que adhirieron al paro. "El gobierno tiene que escuchar este clamor mayoritario", reclamó Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores.

También una gran marcha en la Alameda, que se realizó sin incidentes y que convocó a más 100.000 personas, en una caravana multicolor y que insistió en las últimas exigencias del movimiento: reformas estructurales y nueva Carta Magna.

En relación con ese punto, y con el clima político enrarecido y en medio de la discusión por la nueva Constitución, que reemplazará a la Ley Fundamental que rige desde la dictadura de Augusto Pinochet, los partidos de la oposición llegaron a un acuerdo y definieron que la Asamblea Constituyente sería el único mecanismo para ejecutar el nuevo proceso.

Por la tarde, las concentraciones se sucedieron a lo largo del territorio y los hechos de violencia comenzaron a surgir. Primero hubo enfrentamientos con la policía y luego los encapuchados comenzaron a saquear locales comerciales, sucursales bancarias y hasta restaurantes.

En uno de los hechos más graves del día, la iglesia de la Veracruz, del turístico sector de Lastarria, fue incendiada. "La paralización lamentablemente impide que las personas puedan tener accesos que son esenciales y que no pueden recibir de otra manera".

"Los funcionarios públicos muchas veces pueden decidir ir a otro lugar; las personas que se atienden en el servicio público no pueden decidir ir a otro lado", dijo la vocera del gobierno Karla Rubilar.

El peso chileno alcanzó este martes su mínimo valor histórico en medio de las masivas movilizaciones sociales que se encaminan a cumplir cuatro semanas en el país y que han puesto bajo presión al gobierno del presidente Piñera.

La moneda local cayó este martes con fuerza (3,1%) y cerró en 783 unidades por dólar en las casas de cambio de Santiago. El lunes había cerrado en 760 unidades por dólar. Hacia el mediodía, el peso superó incluso la barrera de las 800 unidades, pero frenó su desplome por la tarde.

Su menor valor histórico se había registrado 17 años atrás, el 10 de octubre de 2002, cuando se cotizó en 761 pesos por dólar. Pero la moneda chilena amplió su caída este martes tras casi un mes de fuertes protestas sociales y después de que el gobierno de Piñera emprendiera el camino hacia una nueva Constitución, que responda a algunas de las peticiones de los manifestantes.

El 18 de octubre, cuando estallaron las movilizaciones tras la suba del pasaje del subte, el peso chileno se transaba en 709 unidades.

"Es una señal de inquietud que estamos siguiendo muy atentamente", dijo el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, que añadió que la caída del peso "tiene impactos en los precios, la inflación y en toda la cartera de bienes".