Tensión en África: el Estado independiente más antiguo, en riesgo de caer en manos rebeldes

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Fuerzas del gobierno central en Abi Adi, en la región de Tigray
Ben Curtis

NAIROBI.- El gobierno del primer ministro etíope, Abiy Ahmed -que en 2019 recibió el Premio Nobel de la Paz luego de poner fin al conflicto con la vecina Eritrea-, está en riesgo de caer en manos de una alianza de grupos rebeldes, que ya está cerca de la capital, Addis Abeba, y amenaza con marchar sobre la ciudad de 5 millones de habitantes.

Aunque Etiopía es un más que bimilenario territorio independiente, que nunca formó parte de un imperio colonial, se encuentra dividido en más de una decena de diferentes grupos étnicos que a menudo, como ahora, se enfrentan al gobierno central.

Nueve grupos rebeldes, entre ellos los del Tigray, que amenazan la capital, Addis Abeba, anunciaron este viernes en Washington la creación de una alianza contra el gobierno del primer ministro Ahmed, en plena escalada del conflicto. ”Nuestra intención es derribar el régimen”, declaró Berhane Gebre-Christos, representante del Frente de Liberación del Pueblo del Tigray (TPLF) durante la firma de esta alianza en la capital norteamericana.

Representantes de los nueve grupos rebeldes presentaron este viernes su alianza en Washington
OLIVIER DOULIERY


Representantes de los nueve grupos rebeldes presentaron este viernes su alianza en Washington (OLIVIER DOULIERY/)

Bautizada “Frente Unido de Fuerzas Federales y Confederales Etíopes”, reagrupa al TPLF, en primera línea de combate desde hace un año, al OLA, Ejército de Liberación de la etnia oromo (aliado del TPLF), y a siete movimientos más cuya capacidad y tamaño son más inciertos. Son organizaciones procedentes de distintas regiones (Gambela, Afar, Somali y Benishangul) o etnias (Agaw, Qemant, Sidama) del país.

”Este frente unido responde a las numerosas crisis que vive el país” para “anular los efectos nefastos del poder de Abiy Ahmed sobre los pueblos de Etiopía y de otras partes”, afirmaron estas organizaciones en un comunicado. También consideran “necesario” el “unir sus fuerzas hacia una transición” en Etiopía.

Largo desenlace

Pero cualquier desenlace de la guerra podría llevar todavía mucho tiempo. Entre otros, los rebeldes enfrentan la resistencia de muchos etíopes que temen el regreso al poder de un partido que gobernó con mano de hierro durante las casi tres décadas que dominó el gobierno central, antes de que Abiy asumiera el cargo, en 2018.

La minoría tigrayana constituye apenas el 6% de la población, mientras que otros pueblos, como los oromo y amhara, son más del 60% de los etíopes.

En estos años de gobierno de Abiy, precisamente al único grupo al que el primer ministro evitó acercarse desde el principio fue el TPLF, incluso cuando abrazó a todos los grupos políticos de oposición, incluyendo organizaciones terroristas a las que les otorgó una amnistía cuando asumió el cargo.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed
OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE E


El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed (OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE E/)

Durante su mandato, Abiy trajo una brisa refrescante al país con las reformas que promulgó, con la esperanza de completar la transición a la democracia liberal y la economía de libre mercado. Pero, al mismo tiempo, limitó el campo de acción de los gobiernos locales para consolidar su autoridad en el gobierno central del país.

Los diplomáticos regionales, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron este viernes que las amenazas de los rebeldes de marchar sobre Addis Abeba podrían ser una táctica para tratar de obligar al primer ministro a negociar o dimitir.

Conflicto sangriento

El conflicto en lo que una vez se consideró un aliado occidental estable en una región volátil ha matado a miles de personas, sumió en la hambruna a unas 400.000 en Tigray y forzó el desplazamiento de más de 2,5 millones de personas, que debieron huir de sus hogares.

Un tanque queda destruido al lado de una carretera al sur de Humera, en una zona del oeste de Tigray, en Etiopía. (AP Foto/Ben Curtis)
Un tanque queda destruido al lado de una carretera al sur de Humera, en una zona del oeste de Tigray, en Etiopía. (AP Foto/Ben Curtis)


Un tanque queda destruido al lado de una carretera al sur de Humera, en una zona del oeste de Tigray, en Etiopía. (AP Foto/Ben Curtis)

Abiy envió tropas a Tigray hace un año, acusando a su partido gobernante, el TPLF, de montar ataques sorpresa contra bases militares en la región. El TPLF respondió que actuó porque el ejército central se estaba preparando para atacar, después de que la región celebró unas elecciones en septiembre de 2020 desafiando las órdenes federales.

Por su parte, las fuerzas de Amhara, la segunda región más poblada de Etiopía, se movilizaron en apoyo del gobierno de Abiy. Tigray y Amhara tienen una disputa fronteriza de larga duración, y Amhara tomó el control del territorio en el oeste de Tigray. La violencia también ha estallado a lo largo de la frontera entre Oromo y Amhara.

Mientras el conflicto crece, también aumentan los pedidos de aliados internacionales para un alto el fuego y conversaciones, incluidos los pesos pesados regionales Uganda y Kenia, y donantes como la Unión Europea y Estados Unidos, que suspendieron el valioso acceso al comercio libre de aranceles de Etiopía esta semana.

Hasta ahora, hay pocas señales de que alguna de las partes quiera conversaciones. Pero algunas voces etíopes están comenzando a pedir públicamente la paz.

Agencias Reuters y DPA

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