Temiendo una muerte segura en Haití, presunto asesino apostó por cooperar con el FBI

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Teniendo en mente una recompensa por su cabeza, el disfuncional sistema legal y el peligrosamente decrépito sistema penitenciario de Haití, un ex soldado colombiano buscado en una amplia investigación de asesinato hizo una apuesta.

Después de tres meses fugado, Mario Antonio Palacios Palacios huyó de Haití en barco hacia Jamaica, desde donde esperaba poder ser llevado de contrabando a su Colombia natal. Sin embargo, una vez de regreso a casa, planeaba ponerse en contacto con la embajada estadounidense para “aclarar” su papel en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse el 7 de julio, según sus abogados.

En lugar de ponerse en contacto con las autoridades estadounidenses desde lejos, acabó en Estados Unidos, acusado ante un tribunal federal.

Este reportaje sobre el estado anímico de Palacios se basa en una entrevista con tres de los abogados de Palacios residentes en Colombia y con su esposa. La entrevista fue realizada el miércoles por periodistas del Miami Herald, el Nuevo Herald y el Buró de McClatchy en Washington.

“Se fue a Jamaica porque era el paso más cercano para llegar a Colombia o hacer contacto con funcionarios estadounidenses, porque buscar algún tipo de apoyo en Haití equivaldría a buscar la muerte”, dijo Nelson Romero, uno de los abogados de Palacios que lo esperó en vano el lunes por la noche en el aeropuerto de Bogotá, destino final de su vuelo de deportación desde Jamaica, que tenía una escala en Panamá.

Palacios no llegó.

Un comunicado de prensa del Departamento de Justicia dijo que fue recibido en Panamá y “aceptó viajar a Estados Unidos”.

Fue trasladado en avión a Miami, donde el martes se convirtió en el primer sospechoso en ser acusado formalmente del complot para asesinar al presidente haitiano.

Una denuncia penal redactada por el FBI y revelada en un tribunal federal acusa a Palacios, de 43 años, de confabulación para cometer un asesinato o un secuestro fuera de Estados Unidos, y de proporcionar apoyo material con resultado de muerte, a sabiendas de que ese apoyo se usaría para llevar a cabo un complot para asesinar al presidente haitiano.

Jimmy Cherizier, alias Barbecue, un ex policía que encabeza una coalición de pandillas conocida como "Familia G9 y Aliados", encabeza una marcha para exigir justicia por el asesinado presidente haitiano Jovenel Moïse en el barrio de La Saline de Puerto Príncipe, Haití, el lunes 26 de julio de 2021. Moïse fue asesinado el 7 de julio en su casa.
Jimmy Cherizier, alias Barbecue, un ex policía que encabeza una coalición de pandillas conocida como "Familia G9 y Aliados", encabeza una marcha para exigir justicia por el asesinado presidente haitiano Jovenel Moïse en el barrio de La Saline de Puerto Príncipe, Haití, el lunes 26 de julio de 2021. Moïse fue asesinado el 7 de julio en su casa.

Los cargos, anunciados el martes mientras un Palacios con grilletes observaba durante una comparecencia inicial, pueden conllevar cadena perpetua en caso de condena, dijo el fiscal federal adjunto Walter Norkin a la magistrada federal Alicia Otazo-Reyes.

Antes de su detención, Palacios parecía pensar que podría regresar a Colombia y cooperar con las autoridades estadounidenses desde allí como un hombre libre, según su esposa y sus abogados. Sus abogados dijeron que tanto ellos como Palacios habían estado en contacto con el FBI.

Aunque Palacios quería ayudar a las autoridades estadounidenses durante la investigación en curso, sus abogados y su esposa dijeron que les tomó por sorpresa la interceptación en Panamá y el posterior traslado a Estados Unidos. Todavía no está claro cómo surgió el plan para trasladarlo a Miami. Desde su detención, los abogados de Palacios no han podido comunicarse con él.

La esposa de Palacios, Lorena Córdoba, dijo que permanecer en Haití habría garantizado la muerte de su marido. Con otros 18 colombianos encarcelados en Haití y dos muertos a manos de la policía tras el asesinato en plena noche, Palacios era uno de los hombres más buscados en Haití. Un boletín de la Policía Nacional de Haití con su imagen fue difundido por todas las redes sociales, con la advertencia de que era “peligroso”.

“En Haití, lo que querían era verlo muerto”, dijo Córdoba en la videollamada en la que participaron los periodistas y abogados. “Ese era su objetivo, matarlo. Que mi marido esté vivo es un verdadero milagro”.

Córdoba dijo que había estado en constante comunicación con su marido durante su tiempo como fugitivo. Dijo que no sabía dónde estaba escondido su marido en Haití antes de huir a Jamaica, solo sabía que “un ángel” lo protegía.

La policía abandona su vehículo durante una manifestación que se tornó violenta en la que los manifestantes exigían justicia para el presidente asesinado Jovenel Moïse en Cap-Haitien, Haití, el jueves 22 de julio de 2021. Las manifestaciones después de un servicio conmemorativo para Moïse se volvieron violentas el jueves por la tarde con manifestantes que dispararon al aire, lanzaron piedras y volcaron pesadas barricadas de concreto junto a la orilla del mar mientras los negocios cerraban y la gente se ponía bajo cubierto.
La policía abandona su vehículo durante una manifestación que se tornó violenta en la que los manifestantes exigían justicia para el presidente asesinado Jovenel Moïse en Cap-Haitien, Haití, el jueves 22 de julio de 2021. Las manifestaciones después de un servicio conmemorativo para Moïse se volvieron violentas el jueves por la tarde con manifestantes que dispararon al aire, lanzaron piedras y volcaron pesadas barricadas de concreto junto a la orilla del mar mientras los negocios cerraban y la gente se ponía bajo cubierto.

En cinco ocasiones, dijo, su esposa, el único colombiano negro en un grupo de ex soldados militares, trató infructuosamente de cruzar a República Dominicana, donde se habría mezclado más fácilmente.

Le dijo que estaba cansado de esconderse. No podía dormir y estaba “muy preocupado por sus compañerosque estaban encarcelados.

“Nos sorprendemos de cómo la vida de uno puede cambiar de un minuto a otro”, dijo.

Córdoba dijo que no esperaba que Palacios, con quien tiene tres hijos, apareciera en Estados Unidos. Ella estaba en el aeropuerto de Bogotá con sus abogados, esperando que aterrizara el lunes.

“Nunca llegó. Fue más tarde, por la noche, cuando nos enteramos de la noticia”, dijo.

José Espinosa, uno de los abogados de Palacios, dijo que todos se vieron sorprendidos no solo por la detención sino por los cargos en Estados Unidos. Esos cargos se redactaron en noviembre, pero no se hicieron públicos hasta el martes, después que el Miami Herald confirmó que Palacios estaba bajo custodia de Estados Unidos.

Palacios había insistido en entrevistas anteriores que los ex soldados fueron contratados para realizar trabajos de seguridad en Haití, y subrayó que no eran mercenarios.

“No teníamos conocimiento de que estuviera siendo investigado o de que ya estuviera enfrentando cargos”, dijo Espinosa sobre Palacios. Su detención en Panamá fue “una sorpresa total”.

Espinosa y Romero dijeron que Palacios quería cooperar en la investigación sobre la muerte de Moïse.

Sin embargo, insisten en que no sabían que esa cooperación significaría un vuelo a Estados Unidos. Hasta el domingo, la noche antes que saliera de Jamaica, no había ningún indicio de una “notificación roja” de INTERPOL, básicamente una autorización internacional de detención, en el sitio web de la organización policial.

Los abogados también representan a los 18 ex soldados colombianos encarcelados en Puerto Príncipe. Forman parte de un grupo inicial de 44 sospechosos que fueron detenidos y aún no han sido acusados por un juez de instrucción que sigue investigando el asesinato. Los abogados colombianos afirmaron que los ex soldados colombianos, sospechosos de haber asaltado la residencia del presidente y de haberle disparado 12 veces mientras dejaban a su esposa por muerta, fueron objeto de una trampa.

“Estamos convencidos de la inocencia de los soldados”, dijo el abogado Andrés Peralta, también del equipo legal.

La esposa del presidente sobrevivió al ataque.

Citando las condiciones de hacinamiento e insalubridad de la prisión en Haití, la falta de representación legal y de traductores para sus clientes, los abogados dicen que han presentado una petición ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Quieren que Haití traslade a los soldados encarcelados a un tercer país y no les importaría que Estados Unidos se hiciera cargo de la investigación.

“Tenemos confianza en el sistema de justicia estadounidense”, dijo Espinosa.

Los colombianos en Haití han quedado aterrorizados, añadió.

Los abogados dijeron que fueron informados durante un viaje a Haití que miembros de pandillas cercanas al gobierno habían puesto una recompensa por las cabezas de los soldados. Fueron alertados de que si Palacios, por ejemplo, “era encontrado, las pandillas lo matarían o sería asesinado por las autoridades haitianas y lo presentarían como muerto mientras huía”, dijo Espinosa.

Un grupo de chat de pandillas en línea supuestamente “ofrecía $20,000 por ejecutar un proceso de asesinato en masa”, dijo Espinosa. La única razón por la que los colombianos siguen vivos, añadió, es porque el caso ha atraído la atención internacional.

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