Tras los temblores en público, Merkel rompió el protocolo y se sentó en un acto

LA NACION

BERLÍN.- La canciller alemana, Angela Merkel, volvió a encender las alarmas sobre su estado de salud luego de protagonizar un acto junto al primer ministro de Finlandia, Antti Rinne, y volver a temblar con el cuerpo, por tercera vez en menos de un mes.

Si bien tras el acto la mandataria aseguró que estaba bien de salud, hoy tomó una decisión drástica para evitar inconvenientes: rompió el protocolo habitual al participar sentada en la recepción oficial realizada en honor de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, también en la ciudad capital.

Ambas escucharon la interpretación de los himnos nacionales de sus respectivos países sentadas en unas sillas colocadas en un pequeño podio frente a la orquesta. Así, de esta forma, Merkel no sufrió ningún temblor y mantuvo las manos en su regazo. A continuación, caminó junto a Frederiksen delante de los soldados.

El cuerpo de Merkel tembló visiblemente durante un acto similar y si bien más tarde sugirió que el impacto psicológico del primero de los episodios a mediados de junio provocó los posteriores, en Alemania la preocupación por su salud ya está instalada. Sin embargo, no circulan teorías sobre una posible enfermedad.

Tras temblar por tercera vez en público, Merkel habló e intentó despejar las dudas al decir: "Tendré que vivir con ellos durante un tiempo". Segundos después agregó que no hay razones para preocuparse. "Estoy firmemente convencida de que puedo rendir bien", declaró en una rueda de prensa.

Pese a su actual estado de salud, la canciller anunció que mantendría sus compromisos. Este domingo, invitada por el presidente francés Emmanuel Macron, tiene planeado asistir al tradicional desfile militar que se realiza en París durante la fiesta nacional francesa, en conmemoración de la toma de la Bastilla.

Agencias DPA y AP