El teatro de vanguardia ucraniana, un espejo de la actual resistencia a Rusia

Leópolis (Ucrania), 30 dic (EFE).- Mientras jóvenes artistas de Járkiv, desplazados por la guerra a Léopolis, recuerdan el nacimiento del teatro de vanguardia en su ciudad hace 100 años, el destino de su fundador Les Kurbas refleja lo mucho que está en juego en la actual resistencia ucraniana.

"Sus ideas eran profundamente innovadoras. Su eco sigue presente en las tendencias teatrales modernas. Sin embargo, tanto él como su legado fueron destruidos y silenciados durante décadas", explica a Efe Mykola Naboka, actor de 25 años y cofundador de la residencia "Slovo".

Naboka, quien estudió teatro en Dublin y París, recorre la exposición dedicada a Kurbas en la galería "Dzyga" de Leópolis, la ciudad a la que se trasladó días antes de que las tropas rusas comenzaran a bombardear e intentaran capturar su ciudad natal, Járkiv, en el este de Ucrania.

Desde entonces, Leópolis, en el oeste de Ucrania, se ha convertido en un refugio para él y docenas de artistas de toda Ucrania.

"Estamos luchando por tener la oportunidad de forjar nuestro futuro, mientras Rusia intenta activamente arrebatárnoslo, como siempre ha hecho", explica.

Naboka considera que la situación en la que se encuentra su generación es muy similar a la que vivió el director de teatro, actor y teórico ucraniano Kurbas. "No tenemos ni idea de lo que nos deparará el futuro, pero aun así tenemos que sobrevivir, trabajar y educar a nuestros hijos, ofreciéndoles una visión de futuro en medio de tanta incertidumbre".

Kurbas, nacido en la región de Leópolis, por entonces parte del imperio austro-húngaro, estudió en Viena. Más tarde se trasladó a Kiev y finalmente a Járkiv, la capital de la por entonces recién fundada República Socialista Soviética de Ucrania.

Hubo varios intentos de crear un estado ucraniano independiente, pero acabaron aplastados por el Ejército Rojo. La década de los veinte --del siglo XX-- fue testigo de un breve periodo de auge de la lengua ucraniana y de la emergencia de las artes y la literatura modernas.

Kurbas se convirtió en una figura central de esta generación. Creó un sindicato de artistas, convertido más tarde en teatro de vanguardia, conocido como "Berezil".

Miles de artistas pasaron por "Berezil", que pretendía revolucionar el teatro y romper con la tradición realista que mejor encarnaban el llamado sistema Stanislavski ruso.

"Para Kurbas, el teatro consistía más bien en soñar y cuestionar el statu quo, con menos palabras y más movimiento", explica Naboka.

Kurbas y sus colegas desarrollaron las ideas que aprendieron a través de sus estudios y contactos con el extranjero. Trataban de sistematizarlas y replantear el papel del teatro, innovando una serie de recursos escénicos e interactuando con el público.

Estas licencias creativas, así como su oposición a la sustitución gradual de la lengua ucraniana por la rusa impuesta por el régimen, acabaron por ponerle en el punto de mira de la autoridad gobernante.

El régimen soviético vio una amenaza en el carismático e influyente Kurbas, así como en otros cientos de escritores y artistas. A principios de los años 30, fueron despojados de todos sus cargos y finalmente detenidos bajo dudosas acusaciones de "nacionalistas ucranianos" y "terroristas".

En 1937 fue fusilado junto con otros miembros de lo que se conoce como el "Renacimiento ejecutado" en Ucrania. Estaba confinado en un campo de concentración en Sandarmokh, en Rusia.

Poco se sabe de cómo eran exactamente sus obras, a menudo abstractas. Muchas de las obras de "Berezil" fueron destruidas y silenciadas a propósito.

"Como resultado, muchos artistas ucranianos de ese periodo siguen siendo a menudo etiquetados en el extranjero como rusos. También ahí sentimos los efectos del imperialismo ruso y la represión sobre Ucrania", subraya Naboka.

Sin embargo, cree que la joven generación tiene ante sí la oportunidad de cambiar ese destino a pesar de la inestabilidad que ha traído la invasión. Naboka cree que Kurbas y su legado son un ejemplo de colaboración creativa.

"Su vida nos inspira e impulsa seguir trabajando, a forjar contactos entre artistas y a creer en nosotros mismos, en los demás y en que todo saldrá bien", sentencia.

Rostyslav Averchuk

(c) Agencia EFE