Teatro Penitenciario de México llega al mundo por streaming

BERENICE BAUTISTA
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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La Compañía de Teatro Penitenciario invita a ver por streaming una producción de “Ricardo III” de Shakespeare grabada desde la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México.

La compañía tiene 12 años de trabajo ininterrumpido en el centro de readaptación social, pero la pandemia frenó sus funciones.

“Teníamos los tres últimos sábados de marzo de hace un año llenos, 120 personas por función”, y se tuvieron que cancelar, dijo el actor Javier Cruz, uno de los Ricardos III de la obra en su versión “0.3”, una adaptación libre. Cruz alguna vez estuvo preso en Santa Martha y sigue formando parte de la compañía como actor externo.

Ante las circunstancias, la compañía ha buscado diversificarse. Con las habilidades de escenografía empezaron a construir muebles para vender. También hicieron camisetas y mercancía oficial, pues múltiples familias dependen de los ingresos de la compañía.

“Mis compañeros vivían de dar función cada sábado y eso no ha ocurrido desde hace un año”, señaló la actriz Valeria Lemus, Lady Anne en la obra.

Pero no hay teatro sin puesta en escena y el streaming es la opción para presentarlas en este momento.

La producción, filmada por Penta Films, puede verse a través de la plataforma Teatrix a nivel mundial con subtítulos en inglés. El acceso al streaming tiene un costo de 99 pesos mexicanos (4,7 dólares) y estará disponible de jueves a domingo. Quienes adquieran el link, podrán ver la función cuantas veces deseen esos días.

El proyecto se planteó hace seis meses. Tras cumplir todos los trámites necesarios, se hizo la grabación en diciembre con 11 actores que actualmente están privados de libertad y tres externos: Ismael Corona, Lemus y Cruz, dirigidos por Itari Marta.

Para la grabación se autoaislaron en los días previos como medida sanitaria preventiva, y la función se hizo sin público. Era la primera actividad cultural que se autorizaba en Santa Martha desde el inicio de la pandemia.

“Aunque es un espacio muy reducido de población o de visitantes, ellos también tuvieron suspendidas las actividades culturales y también tuvieron suspendidos sus talleres”, dijo Lemus.

Grabaron de corrido con tres cámaras buscando recrear un efecto similar al de ver una función en vivo. Tras esto, se requirieron dos meses de postproducción.

“A falta de público hablábamos con las cámaras”, dijo Lemus. “Jugamos mucho con el público, los retamos, los invitamos, hacemos muchas cosas. Decía Ismael (Corona): ‘Vamos a romper la quinta pared’, a ver si alguien en sus casas se anima a contestarnos. Seguimos lanzando preguntas, seguimos confrontando al espectador”.

Marta, quien tiene experiencia en cine y televisión, les iba dando indicaciones para adaptarse a este formato.

“El actor tiene que estar al pendiente tanto de las acciones como de su texto ... (y) tomar en cuenta que las cámaras van a ser el público”, dijo Cruz. “Es complicado, es más cansado que si tuvieras público presencial”.

En el futuro les gustaría hacer un streaming totalmente en vivo, aunque eso tendría otras dificultades técnicas porque los centros penitenciarios tienen bloqueadores de señal de celular e internet.

“Esta grabación que ustedes van a disfrutar... lleva atrás seis meses de pláticas, gestión, reuniones, es único", dijo Lemus. "Creo que es la única obra que está en el catálogo de Teatrix que tiene un contexto de haber sido grabada dentro de prisión. Es una de las primeras oportunidades que tenemos para mostrar nuestro trabajo en una plataforma de esta categoría”

Actualmente en Santa Martha no hay casos de COVID, dijeron. Esa fue una de las grandes ventajas para lograr grabar la función. De lo contrario, creen que no habrían recibido autorización.

Tras los primeros casos el año pasado en la penitenciaría, trataron de frenar en seco el contagio con protocolos más estrictos, como una visita por interno (sólo adultos) en horarios organizados por apellidos, tres estaciones sanitarias para los visitantes y el uso obligatorio de cubrebocas para todos. Los presos enfrentan 15 días de castigo si no cumplen con las reglas.

“De hecho estuvimos a punto de actuar con cubrebocas por los protocolos, incluso eso fue una batalla”, dijo Lemus.

Al final lograron obtener permiso para quitarse las mascarillas únicamente para actuar, y decidieron hacerlo “como si diéramos la vida”, señaló Lemus.

Cruz destacó que Shakespeare prevalece incluso en este contexto.

“Tocamos temas actuales, eso es lo que tiene Shakespeare. Te das cuenta que un texto que fue escrito hace más de 400 años empata en la actualidad", dijo. "Al principio dice: ‘Las sombras cubren la ciudad y se detiene el tiempo’. ¿Qué pasó con la pandemia?”.

Precisamente eso.