La historia ‘escandalosa’ de la primera postal navideña impresa subastada por Christie’s

M. J. Arias
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Hubo una época no tan lejana en el tiempo en la que mandar postales navideñas era toda una tradición. En las familias con niños muchas veces se les encargaba a los más pequeños de la casa garabatear un ‘¡Felices fiestas!’ o un ‘¡Feliz Año Nuevo!’ en esas tarjetas con motivos navideños e invernales que después se enviaban con sobre y sello a amigos y familiares. Una costumbre que se ha perdido en parte y cuyo origen data de 1843. Aquel fue el año en el que se imprimió la considerada “primera tarjeta navideña impresa comercialmente”, como la ha definido The Guardian, y que estos días ha sacado a subasta Christie’s.

La primera tarjeta navideña impresa y puesta la venta en 1843 lo hizo en medio de un escándalo. (Foto: AP Photo/LM Otero)
La primera tarjeta navideña impresa y puesta la venta en 1843 lo hizo en medio de un escándalo. (Foto: AP Photo/LM Otero)

Ahora que este primer diseño comercializado de tarjeta navideña cobra actualidad por su puesta a la venta, resulta interesante echar la vista atrás para conocer su historia de veto y escándalo. La ilustración elegida para tan a la postre histórica costumbre fue la de una familia numerosa y victoriana reunida en torno a una mesa con copas de vino rosado en manos de los adultos. El mensaje escrito: “Una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo”.

A ojos de hoy en día todo parece tan cotidiano como inocente. Sin embargo, en 1843 no fue visto así por la puritana Temperance Society, un movimiento de la época que promovía la templanza con el alcohol e, incluso, evitar su consumo. Había muchos abstemios en aquella época, señalan en The Guardian, y el movimiento puso el grito en el cielo al ver la imagen. Por el hecho de que hubiese copas en manos de los adultos, pero también porque en primer término se ve a una niña que intenta dar un sorbo a una de las copas.

El escándalo fue tal y el revuelo generado por la Temperance Society alcanzó tales niveles que las tarjetas navideñas cayeron en el olvido durante tres años. Nadie se atrevió a imprimir más en los años inmediatamente posteriores a la diseñada por el pintor e ilustrador John Callcott Horsley. Él la elaboró como un encargo por parte de Sir Henry Cole, inventor británico fundador del conocido Victoria and Albert Museum en Londres (Reino Unido). A él se le atribuye el origen del envío de postales navideñas para felicitar estas fiestas.

“Estaban bastante angustiados porque en esta escandalosa foto tuvieran niños brindando con una copa de vino junto con los adultos. Tenían una campaña para censurarla y suprimirla”, ha declarado el comerciante de libros antiguos con sede en Estados Unidos Justin Schiller, que ha sido quien ha puesto ahora en venta una copia de la tarjeta.

Christie's subasta estas dos tarjetas navideñas que supusieron el inicio de una tradición. (Foto: Victoria Jones/PA Images via Getty Images)
Christie's subasta estas dos tarjetas navideñas que supusieron el inicio de una tradición. (Foto: Victoria Jones/PA Images via Getty Images)

De esta litografía coloreada a mano se imprimieron alrededor de 1.000 copias y se pusieron a la venta al precio de un chelín cada una. Se calcula que han sobrevivido al paso de estos 177 años desde que salieron menos de 30 en distintos estados de conservación.

Como anécdota, cuentan que se cree que esta primera tarjeta navideña impresa comercialmente fue lanzada en el transcurso de la misma semana de 1843 en la que Charles Dickens publicó A Christmas Carol, una de sus obras más conocidas y leídas en todo el mundo.

La felicitación que vende Christie’s y que estima que alcance un precio entre 5.000 y 8.000 libras (entre 5537,44 y 8859,91 euros) el remitente escribió “mis muy queridos padre y madre”y está firmada como “su amado hijo, Joe”. Salen a la venta dos. Se trata de una “tarjeta litografiada coloreada a mano (82 x 130 mm) y prueba impresa en rojo (119 x 163 mm)”.

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