Tandil: de la expectativa del fin de semana largo a pleno a las máximas restricciones y sin turistas

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Las reservas que a mitad de semana ya habían cubierto casi la totalidad de las plazas disponibles en cabañas y hoteles se desplomaron
Mauro V. Rizzi

TANDIL.— Trotan cuesta arriba y sol de frente unos pocos que corren al costado de la calle que lleva hacia Sierra del Tigre. Pedalea una pareja en las bicicletas fijas próximas al Dique del Fuerte. Melancólica postal es poco después de mediodía la del mirador del Castillo Morisco, en la cumbre del Parque Independencia, donde dos niños tomados de la mano y casi en soledad miran desde 286,5 metros sobre el nivel del mar a una ciudad que desde el viernes debía estar colmada de turistas, con capacidad de alojamiento completo, y transcurre este fin de semana largo en confinamiento extremo por una pandemia que desde hace semanas tiene al sistema de salud local saturado, al borde del colapso.

Las reservas que a mitad de semana ya habían cubierto casi la totalidad de las plazas disponibles en cabañas y hoteles se desplomaron apenas se confirmó que los gobiernos nacional y provincial dispondrían nuevas restricciones para reducir los contagios de coronavirus, entre ellas la prohibición de viajar y la suspensión de servicios vinculados al turismo. Los que estaban por llegar, suspendieron. Y la mayoría de los que ya estaban aquí partieron, de regreso a casa.

Mauro V. Rizzi
Mauro V. Rizzi

Las persianas cerradas dominan el circuito comercial céntrico que en feriado como el de hoy, en condiciones apenas más normales, deberían dejar a la vista las vidrieras y puertas abiertas para que residentes y visitantes ingresen y realicen sus compras.

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Hace diez días Tandil descendió a esta Fase 2 que encuentra al distrito con casi 16.000 positivos de coronavirus desde el inicio de la pandemia, 300 fallecidos y 1144 pacientes en tratamiento, de los cuales 79 están internados y llevan al extremo la capacidad de respuesta de los servicios de terapia intensiva, con 27 camas ocupadas y recientes derivaciones a Mar del Plata y Esteban Echevarría. Según el último parte, uno de cada dos testeados ayer quedaron bajo tratamiento por Covid-19.

El intendente Miguel Lunghi, médico y radical de pura cepa que hace no tanto supo andar entre chispazos con el Gobierno bonaerense, adhirió a los decretos provincial y nacional que limitan mayoría de actividades, tanto comerciales como recreativas. En una resolución que lleva su firma confirmó permiso para paseos y deportes en cercanía, comercios esenciales solo hasta las 18 y delivery de comidas hasta las 23.

Emergencias sanitarias

“Solo quedaron habilitados los hoteles afectados al servicio de emergencia sanitaria, el resto del alojamiento destinado a turistas está cerrado”, confirmó a LA NACION el director de Turismo de Tandil, Rodrigo Inza. Aseguró que la mayoría cerró sus puertas y solo quedaron funcionando algunos que tenían huéspedes previos a las medidas que Nación y Provincia aplican desde el pasado sábado.

“No pudimos conocer más que lo que vimos desde el auto y los chicos se quedaron sin conocer ni pasear en las aerosillas”, contaron Felipe y María Arriaga, con sus pequeños hijos Tomás y Jonás, de Capital Federal y con última caminata por el Parque Independencia antes del regreso a casa. “Paramos en departamento prestado por amigos, apenas sirvió para cambiar un rato de aire2, dijeron a LA NACION, con desconsuelo.

Mauro V. Rizzi
Mauro V. Rizzi

Estas restricciones barrieron con otro fin de semana largo que, como ocurrió con el de Semana Santa, prometía masivo ingreso de viajeros. Pero también, como ocurrió luego de aquel, podía despertar una segunda ola de contagios cuando todavía no se puede controlar la primera. “Está comprobado que el turismo no multiplica el coronavirus, tuvimos un excelente verano con mucha gente y bajo nivel de casos positivos”, insiste Inza. Aquí, como en la mayoría de los distritos con de mayor cantidad de contagiados, señalan a las fiestas clandestinas como principal ámbito de circulación del virus.

La gastronomía, uno de los rubros con mayor crecimiento en la región durante las últimas dos décadas, acusa el impacto de esta realidad que expone salones con mesas sobre las sillas. Y ahora, además, prohibición de servir a clientes en espacios al aire libre. Se advierte claro en el patio de Época de Quesos, tradicional parador con productos regionales. “Dos ventas tuvimos ayer”, asegura uno de los encargados del lugar para reflejar la escasa circulación de gente y el escaso aporte a la recaudación que llega vía compras al paso.

“El take away y el delivery pueden sumar no más del 10 o 15% de una facturación normal”, advierte Franco Cabrera, responsable de las parrillas El bodegón del Fuerte, La Rueda y El Criollo, Pizza Pin y Cantina Pin. “Nosotros sufrimos otra pandemia, que es la de aumentos de productos de hasta 80% en pocos meses”, dice a LA NACION y pone el ejemplo de la carne, casi al tope de los productos que obligó a ajustar la carta de precios. Sumó otras materias primas en esa sintonía, como harina o muzzarella. Y remarcó que, mientras tanto, deben afrontar costos de inversiones y personal cada vez con menos ayuda. “Los Repro que llegan del Estado son de apenas 18000 pesos”, recordó.

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