Tammy Duckworth habla de su lucha para proteger a los veteranos de la deportación

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La senadora demócrata de Illinois Tammy Duckworth habla con reporteros en el metro del Senado durante una votación en el Capitolio en Washington, el 24 de marzo de 2021. (Anna Moneymaker/The New York Times)
La senadora demócrata de Illinois Tammy Duckworth habla con reporteros en el metro del Senado durante una votación en el Capitolio en Washington, el 24 de marzo de 2021. (Anna Moneymaker/The New York Times)

WASHINGTON — La senadora demócrata de Illinois Tammy Duckworth, una veterana del ejército que perdió las piernas en la guerra de Irak, ha estado presionando con fuerza en el Congreso en las últimas semanas para tratar de poner fin a la práctica del gobierno federal de deportar a los inmigrantes indocumentados que sirvieron con honor en el ejército.

Duckworth, una de las primeras mujeres del ejército en volar en misiones de combate durante la Operación Libertad Iraquí y que sirvió junto a inmigrantes indocumentados, publicó hace poco un informe en el que analiza la práctica de deportar a los veteranos. Quiere que su proyecto de ley para frenar esta práctica se incluya en un paquete de medidas sobre inmigración, que a su vez se enfrenta a muchas dificultades, y que ahora debate un grupo bipartidista de senadores.

El viernes, el gobierno de Biden anunció planes para proporcionar un mayor apoyo a los veteranos deportados, que incluyen esfuerzos para que regresen al país aquellos que reúnen los requisitos y proporcionar a otros un mayor acceso a la atención médica. Duckworth aplaudió la medida, que según ella “ayudará a corregir algunos de estos errores”, pero añadió que “sigue siendo fundamental que el Congreso cambie las leyes que permitieron que esto ocurriera en primer lugar”.

La semana pasada, habló con The New York Times sobre sus esfuerzos. Esta entrevista se resumió y editó con fines de claridad.

P: Su informe, “Veteranos Inmigrantes: Deportados por la misma nación que se sacrificaron para defender” citó los datos de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental que mostraban que al menos 92 veteranos fueron deportados de 2013 a 2018, aunque el número podría ser mucho mayor, y que, en muchas ocasiones, las autoridades del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) no seguían sus propias políticas al momento de deportar veteranos, incluido el hecho de no revisar el servicio militar al inicio de los procedimientos de deportación. ¿Qué es lo que destaca de la investigación de su personal?

R: La gente ni siquiera sabe que estamos deportando a veteranos. Creo que la mayoría de los estadounidenses asumen que cuando alguien sirve en las fuerzas armadas, obtiene la ciudadanía estadounidense. No se dan cuenta de que en realidad estamos deportando a personas que han servido con honor.

La otra cosa importante es que hay órdenes ejecutivas, leyes y políticas vigentes para otorgar la ciudadanía a los veteranos, pero el [Departamento de Defensa] y el [Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos] no procesan la documentación. Tenemos casos en los que los veteranos presentaron la documentación en su unidad pensando que todo estaba resuelto y no lo estaba. Y solo se enteran cuando los entregan al ICE.

P: Su informe culpa al gobierno del expresidente Donald Trump. ¿Este problema no antecede a su gobierno? ¿Su gobierno hizo cambios que agravaran el problema?

R: Una de las cosas que hizo el presidente Trump fue empezar a cerrar las estaciones de inmigración [en las bases militares] que facilitaban a la gente tramitar su estatus de ciudadanía allí. También dejaron de cumplir con los proyectos de ley privados. Antes, los senadores podían elaborar un proyecto de ley privado que nombraba a un individuo para evitar su deportación. Dejaron de respetarlas. Y dejaron de cumplir el acuerdo que el Departamento de Defensa y [el Departamento de Seguridad Nacional] tenían para no deportar a los familiares de los militares que estaban desplegados en el extranjero. Ni siquiera lo sabían hasta que yo se los dije.

Les pregunté a los dirigentes del Departamento de Defensa: “¿Saben que el ICE ha dejado de cumplir este acuerdo?”. No tenían ni idea. De hecho, durante el gobierno de Trump tuvimos gente que estaba en Irak y Afganistán cuyo cónyuge fue detenido por el ICE y deportado, y sus hijos fueron puestos bajo custodia gubernamental. ¿Te imaginas estar en el extranjero y descubrir que tu cónyuge ha sido detenido por el ICE y ahora tus hijos pasan a manos de los servicios sociales?

P: ¿Cómo se involucró en este tema?

R: Yo estaba al mando de una compañía de Halcones Negros de Chicago en 2003. Mi unidad fue alertada de que nos iban a movilizar. Empecé a someter a mi unidad a una lista de comprobación previa a la movilización. Fue entonces cuando descubrí que algunos de mis soldados que conocía desde hacía 15 años no eran ciudadanos. Antes no lo sabía.

Eran personas con las que había servido. Había volado en misiones con ellos. Había dormido en tierra con ellos. Gracias a una orden ejecutiva del presidente Bush, pudimos conseguir que obtuvieran la ciudadanía. Pero fue entonces cuando me di cuenta de que había gente en mi unidad que eran personas clave, jefes de tripulación de alto nivel, y que eran los que establecían las normas, y me pregunté qué haría yo sin ellos. Así que nos apresuramos y les conseguimos la ciudadanía.

Luego, cuando me convertí en senadora, la gente empezó a pedirme proyectos de ley privados para proteger a sus militares. Fue entonces cuando empecé a profundizar en este tema.

P: En una audiencia reciente, el senador republicano de Texas John Cornyn dijo que está a favor de la naturalización de los miembros indocumentados de las fuerzas armadas, pero dijo que le preocupaba que la legislación fuera demasiado laxa y que pudiera proteger de la deportación a personas aun cuando hubieran cometido “delitos muy graves”, como robo, narcotráfico y abuso infantil. ¿Es eso lo que usted está impulsando?

R: No, no. Esa es una malinterpretación. El proyecto de ley prohibiría la deportación de veteranos que no sean delincuentes violentos. Establecería un programa de visado en el que los veteranos deportados puedan ingresar a Estados Unidos como residentes permanentes autorizados, de tal modo que puedan convertirse en ciudadanos naturalizados. Prolongaría las prestaciones que se les otorgan por pertenecer al ejército y por ser veteranos a quienes tengan derecho a ellas. Conocí a un hombre en Tijuana que fue deportado porque le impusieron una infracción por conducir en estado de ebriedad. Ahora está en Tijuana y no hay ningún hospital [del Departamento de Asuntos de Veteranos] allí. Necesita la atención de ese departamento, que se ha ganado, y a la que tiene derecho, y no puede acceder a ella. Mi proyecto de ley le permitiría hacerlo.

Tengo un segundo proyecto de ley que identificaría a los no ciudadanos que están sirviendo o han servido en el ejército. Esto abordaría el hecho de que, cuando las personas son deportadas, el Departamento de Seguridad Nacional no lleva un registro de si son o no veteranos. Tenemos gente que se presenta ante los jueces y que sirvió durante mucho tiempo con honor en el ejército y el juez no lo sabe y no sabe que debe tenerlo en cuenta a la hora de decidir si deporta o no a esta persona.

No estoy excusando a los veteranos que violan la ley. Pero si violan la ley y pagan por ello, aún deberían poder obtener la ciudadanía por haber servido con honor.

P: ¿Qué posibilidades hay de que su proyecto de ley se incluya en un acuerdo migratorio? ¿Podría incluirse en la conciliación del presupuesto?

R: Se lo entregué a quienes negocian el acuerdo migratorio, porque esto tiene que formar parte de él. El senador [demócrata de California] Alex Padilla está llevando esto adelante como parte de sus conversaciones y negociaciones. He hablado largo y tendido con el senador [Dick Durbin, jefe de la Comisión Judicial, que lidera las conversaciones sobre inmigración] sobre esto.

Algunos de mis proyectos de ley podrían ser órdenes ejecutivas. No hay nada que le impida al Departamento de Seguridad Nacional rastrear a aquellos que están en activo y no son ciudadanos y a quienes están detenidos y son veteranos. Podrían hacerlo hoy mismo y hacer esas anotaciones en su documentación.

Con gusto trataré de conseguirlo a través de la conciliación. Con gusto intentaré que se apruebe como parte de un acuerdo. Solo tenemos que conseguirlo. Voy a intentarlo todo.

© 2021 The New York Times Company

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