Los talibanes buscan romper el aislamiento en su primer contacto directo con Occidente

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El encuentro de dirigentes talibanes con una delegación extranjera en Doha, Qatar. (Photo by KARIM JAAFAR / AFP)
KARIM JAAFAR

ROMA.- Trabajar juntos para “no abandonar Afganistán”, país hundido en una emergencia humanitaria “gravísima”, donde aún “es prematuro” reconocer a los talibanes y donde “deben garantizarse los derechos de las mujeres porque no podemos volver atrás 20 años”.

Fueron los conceptos que lanzó hoy el primer ministro italiano, Mario Draghi, al cabo de una cumbre extraordinaria del G-20 dedicada exclusivamente a la situación “catastrófica” de Afganistán que convocó al tener Italia la presidencia del grupo que aglutina a las principales economías del mundo. El encuentro se produjo en el mismo día en que enviados talibanes se reunieron con una delegación conjunta de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en Qatar, en su primer contacto directo con Occidente, en tanto Bruselas se comprometió a aportar una ayuda humanitaria de 1000 millones de euros para el país asiático.

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Según la vocera de la UE, Nabila Massrali, el intercambio debería “permitir a Estados Unidos y a los europeos abordar problemas” como la libertad de desplazamiento para las personas que quieran salir de Afganistán, el acceso a ayuda humanitaria, los derechos de las mujeres o impedir que el país se convierta en un santuario para grupos “terroristas”.

”Se trata de un intercambio informal, a nivel técnico. No constituye un reconocimiento del ‘gobierno interino’”, explicó Massrali.

La delegación talibana, en Doha. (Photo by KARIM JAAFAR / AFP)
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La delegación talibana, en Doha. (Photo by KARIM JAAFAR / AFP) (KARIM JAAFAR/)

En tanto, en la cumbre del G-20, que duró casi cuatro horas y se concretó a casi dos meses de la retirada de Estados Unidos después de 20 años de ocupación y el regreso de los talibanes al poder, hubo dos grandes ausentes: los mandatarios de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jinping.

Pese a esto, Draghi calificó esta cumbre que quiso contra viento y marea, como un “éxito”, sobre todo en vista de la reunión de jefes de Estado y de gobierno del G-20 que tendrá lugar a fin de mes en esta capital. “Es la primera respuesta multilateral a la crisis afgana. El multilateralismo está volviendo a ser un esquema de trabajo para los países del mundo”, dijo el primer ministro, que subrayó que “ante todo hay una fuerte voluntad de actuar, de lograr un consenso y de actuar de inmediato”.

“Todos nosotros estamos convencidos de que se trata de una verdadera crisis, una colosal crisis humanitaria, por lo tanto, la necesidad de actuar es inmediata porque la situación ya está empeorando y el invierno está llegando”, aseguró también Draghi en la conferencia de prensa final.

Figura de gran prestigio internacional luego de haber estado al frente del Banco Central Europeo, Draghi explicó que la idea que surgió de la cumbre es que la misión de asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán tenga un mandato del G20 para ocuparse directamente de la emergencia humanitaria.

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El economista urgió, además, a evitar un “colapso económico de Afganistán”, donde estallará en breve una crisis del sistema de pagos y una crisis bancaria, a través de la ayuda del Banco Mundial (BM), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y “quien quiera cooperar”. En este marco de inmensa gravedad y mientras miles de afganos siguen queriendo huir del país, destacó las dificultades de organizarse para ayudar a paliar la emergencia humanitaria en momentos en que en Afganistán existe un “vacío institucional”.

Lamentablemente el gobierno talibán no ha mostrado capacidades administrativas extraordinarias. Hay un vacío institucional y, por lo tanto, en la medida en la que el gobierno talibán está dispuesto a aceptar ayuda, una línea de acción crucial es la de la reconstrucción de las instituciones”, dijo. “También en este caso el Banco Mundial jugaría un rol de primer plano”, agregó.

“Es muy difícil entender cómo poder ayudar al pueblo afgano sin que se involucre al gobierno talibán”, admitió asimismo el primer ministro italiano, que dejó en claro que la decisión política de un reconocimiento “solo podrá tomarse cuando la comunidad internacional verá progresos en los derechos humanos, los de las mujeres y las libertades individuales”. “Progresos que aún no vemos”, subrayó Draghi, que recordó que, si bien los talibanes al principio dijeron que su gobierno iba a ser inclusivo, con presencia de mujeres y de las diversas etnias, “esto no ha ocurrido”, por lo que es “prematuro cualquier tipo de reconocimiento”.

Justo pocas horas antes de que comenzara la cumbre extraordinaria virtual del G-20, en Doha tuvo lugar el primer encuentro entre una delegación europea y otra de los talibanes, junto a representantes de Estados Unidos, que el fin de semana pasado ya habían tenido encuentros con los estudiantes del Corán, siempre en la capital de Qatar. Se trató de la primera reunión tripartita en este formato desde la toma de Kabul por parte de los mullah, el 15 de agosto pasado.

Entre los temas en discusión, los mismos que dominaron la cumbre extraordinaria del G-20, estuvieron la ayuda humanitaria, la lucha al terrorismo, las evacuaciones de Afganistán y los derechos de las mujeres y de las minorías. En vísperas de estos encuentros el ministro de Relaciones Exteriores de los talibanes, Amir Khan Muttaqi, señaló que esperaba “relaciones positivas con el mundo entero”, afirmando que serían útiles para “salvar a Afganistán de la inestabilidad”.

Combatientes del Talibán se desplazan en una humvee después de que detuvieran a cuatro hombres implicados en una riña callejera en Kabul, Afganistán, el martes 21 de septiembre de 2021. (AP Foto/Felipe Dana)
Combatientes del Talibán se desplazan en una humvee después de que detuvieran a cuatro hombres implicados en una riña callejera en Kabul, Afganistán, el martes 21 de septiembre de 2021. (AP Foto/Felipe Dana)


Combatientes del Talibán se desplazan en una humvee después de que detuvieran a cuatro hombres implicados en una riña callejera en Kabul, Afganistán, el martes 21 de septiembre de 2021. (AP Foto/Felipe Dana)

Más allá de las palabras y buenos propósitos, durante la cumbre virtual del G-20 sobre Afganistán, algo concreto fue el anuncio de un paquete de ayuda de 1000 millones de euros para este país y para sus vecinos –abrumados por una dramática oleada de refugiados afganos-, realizado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

“Debemos hacer todo lo posible para evitar un grave colapso humanitario y socio-económico en Afganistán. Debemos hacerlo rápido. Y fuimos claros sobre nuestras condiciones para cualquier compromiso con las autoridades afganas, incluso el respeto de los derechos humanos”, indicó un comunicado de la Comisión Europea.

“Hasta ahora, las noticias hablan por sí solas. Pero el pueblo afgano no debería pagar el precio de las acciones de los talibanes. Este es el motivo por el que el paquete de ayuda es para el pueblo afgano y para los países vecinos que han sido los primeros en darle ayuda”, agregó.

Al agradecer este paquete de ayuda anunciado por Von der Leyen, Draghi recordó que, tal como precisó la mandataria europea, “éste deberá encontrar lugar en el marco de la asistencia de las Naciones Unidas”.

Además de los representantes del G-20 –que incluye a la Argentina-, participaron de la cumbre extraordinaria sobre Afganistán también España, Países Bajos, Qatar y los representantes del FMI y del BM.

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