Tailandia defiende la ley de lesa majestad tras la preocupación de la ONU

Agencia EFE
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Bangkok, 20 dic (EFE).- El Gobierno de Tailandia ha defendido la ley de lesa majestad, que contempla condenas de hasta 15 años de cárcel para quienes critiquen a la familia real, tras el llamamiento de la ONU el pasado viernes a que se reforme y que no sea usada contra los manifestantes prodemocráticos.

El portavoz del Gobierno, Anucha Burapachaisri, dijo en un comunicado que la ley no coarta la libertad de expresión o los debates sobre la monarquía, sino que es equiparable a la ley de difamación que protege a cualquier ciudadano tailandés.

Anucha precisó que la norma, oficialmente conocida como el artículo 112 del Código Penal, es similar a otras en otros países y aseguró que Tailandia está protegiendo el derecho de los manifestantes a protestar pacíficamente.

"Aquellos que han sido arrestados han violando otras leyes tailandesas y en su mayoría han sido liberados", dice el comunicado.

El viernes, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) instó a Tailandia a enmendar la ley, al entender que vulnera derechos fundamentales, y expresó su preocupación por su uso contra los manifestantes, incluido un menor.

"Estamos particularmente alarmados de que un manifestante de 16 años fuera llevado ayer por la policía ante el Tribunal Juvenil con una petición de arresto. El Tribunal denegó la petición y concedió la libertad bajo fianza", dijo en un comunicado la portavoz de la ACNDH, Ravina Shamdasani.

Desde el pasado julio, los manifestantes liderados por los estudiantes han organizado movilizaciones casi diarias, algunas multitudinarias, para pedir la dimisión del primer ministro, Prayut Chan-ocha, y reformas con el fin de reducir el poder de los militares y de la monarquía.

Los manifestantes han roto un tabú en el país con el debate sobre la monarquía, una institución reverenciada por muchos tailandeses, y su desafío directo al actual rey, Vajiralongkorn, de 69 años.

El monarca, que ascendió al trono en 2016, carece del carisma de su padre, el venerado Bhumibol Adulyadej, y ha sido criticado por tomar el control personal de varias unidades del Ejército y de la vasta fortuna real, así como por sus largas estancias en Alemania. EFE

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