El tío de Juan Guaidó, un prisionero de oro para las cárceles del régimen de Maduro

Daniel Lozano

CARACAS.- "El secuestro de mi tío Juan José Márquez, a manos de la dictadura, pone en evidencia la crueldad a la que están expuestas más de 380 familias de los presos políticos. Estamos del lado de la verdad y vamos a desmontar su farsa". La revolución ha golpeado a Juan Guaidó donde más le duele: en el corazón.

El encarcelamiento de su tío, uno de sus familiares más cercanos y queridos, ha impactado de lleno en el ánimo del presidente encargado, según pudo saber LA NACION. El chavismo sabe que tiene entre rejas a su prisionero político de oro, poco importa el descabellado montaje usado por el poder revolucionario para detener y dictar medidas privativas de libertad contra Márquez.

Este piloto civil, hermano pequeño de la madre de Guaidó, ha quedado recluido en uno de los "infiernos" de la revolución: la sede caraqueña de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), centro de torturas en el que asesinaron el año pasado al capitán Rafael Acosta y en el que son maltratados los militares capturados por el chavismo. El tío de Guaidó no es militar.

El juez Elffy Vicente dictó ayer medidas de prisión preventiva contra Márquez por tráfico ilícito de armas y explosivos, "una barbarie, porque es imposible, de la forma que se narran los hechos, que eso pueda suceder. Estamos en presencia de una burda mentira y así lo vamos a demostrar", explicó Joel García, abogado defensor del apresado.

"A Márquez le sembraron un polvo de sustancia desconocida en las linternas que portaba por su profesión para hacer ver que traía explosivos. Él viajó desde Estados Unidos hasta Portugal para encontrarse con su sobrino y venir juntos a Caracas. Le hicieron dos chequeos, ¿no pudieron advertir que venía con explosivos?", ironizó su abogado defensor, Joel García.

La acusación en tribunales copió los argumentos dados horas antes por Diosdado Cabello, líder del ala dura de los bolivarianos, en su show televisivo Con el mazo dando. "Traía unas linternas tácticas, en las cuales en su interior había sustancias explosivas, C4 (poderoso explosivo plástico). ¿Qué más traía? Un manual de Israel, un pendrive con unos archivos y el contacto de alguien del servicio secreto en su teléfono", argumentó Cabello.

En el dispositivo USB, "[Márquez] traía un documento en inglés que no estoy autorizado a mostrar. Este documento hablaba de operaciones contra Venezuela", recalcó Cabello.

Según el relato bolivariano, Márquez habría viajado con los explosivos de Estados Unidos a Portugal y luego subido al avión de TAP, con su sobrino y con material tan peligroso, a sabiendas de que en Caracas los esperaba un recibimiento por todo lo alto. Todo ello pese a los controles férreos tanto en Estados Unidos como en Europa. TAP precisó ayer que es imposible viajar en sus aviones con explosivos.

El chavismo ha aumentado aún más la presión en contra del presidente encargado en su regreso al país. "Esto es lo que hay que hacer", se ufanó Cabello al mostrar el carnet de identidad de Guaidó roto por los policías migratorios que se lo arrebataron en el aeropuerto.

"Lo que hicieron los trabajadores de Conviasa hay que hacerlo en todas partes", añadió el militar retirado, en relación con la paliza recibida en el aeropuerto de Maiquetía por el líder opositor y por los periodistas, definidos por Cabello como "agentes del imperio". Doce reporteros resultaron heridos y dos de ellos fueron hospitalizados.

Fuentes cercanas al presidente del Parlamento revelaron a LA NACION que la operación revolucionaria contra Márquez está capitaneada por el propio Cabello, a quien consideran su carcelero. "Tenemos pruebas de que la acción contra mi tío es consecuencia del enfrentamiento entre dos bloques políticos de la dictadura", sentenció Guaidó.