Suu Kyi, "la Dama" idolatrada en Birmania pero repudiada en el extranjero

Agencia EFE
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Bangkok, 7 nov (EFE).- La carismática líder de Birmania (Myanmar), Aung San Suu Kyi, ha perdido gran parte de su prestigio internacional por las políticas contra la minoría rohinyá durante su mandato, pero sigue manteniendo su popularidad en el país, lo que la llevará a ser la ganadora en las elecciones del domingo.

Tras ganar en 2015 las primeras elecciones relativamente libres tras cinco decenios de dictadura militar, su prestigio en gran parte del extranjero se empaño por la persecución de los rohinyá y acabo por desplomarse el pasado diciembre, cuando lideró la defensa de Birmania ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya por las acusaciones de genocidio contra la perseguida minoría de credo musulmán y etnia bengalí.

Pero su defensa fue vista de una forma muy diferente en el país, donde los rohinyá no suscitan simpatías y la mujer que se convirtió en un icono por su lucha pacífica por la democracia durante el régimen castrense -por la que ganó el premio nobel de la paz en 1991- es vista casi como la "madre de la nación" por muchos, al menos entre la mayoría budista y étnica bamar.

UNA VIDA MARCADA POR EL PADRE AUSENTE

Nacida en 1945 en Rangún, entonces capital de Birmania, la vida de "la Dama", como se conoce popularmente a Suu Kyi, estuvo marcada desde el principio por su padre ausente: el héroe de la nación, Aung San, asesinado por rivales políticos pocos meses antes de que Birmania obtuviese en enero de 1948 su independencia, que él había negociado con los británicos.

A los 15 años, Suu Kyi se fue a vivir con su hermano Aung San Oo y su madre, la antigua enfermera Khin Kyi, a la India, donde ésta había sido nombrada embajadora, con lo que la futura líder inició un periplo internacional en el que pasaría la mayor parte de las siguientes décadas en el extranjero.

En la década de los años 60, se mudó a Gran Bretaña para estudiar Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford, y allí conoció a su futuro marido, el especialista en estudios tibetanos Michael Aris, con el que tuvo dos hijos, Alexander y Kim.

"Sólo te pido una cosa: si mi pueblo me necesita, debes ayudarme a cumplir mi deber con él", le dijo Suu Kyi a Aris antes de casarse e iniciar una vida juntos en Oxford.

LA REBELIÓN DE 1988

En 1988, Suu Kyi viajó a Birmania para cuidar de su madre enferma, que moriría a finales de ese mismo año, y a su llegada a Rangún coincidió con un levantamiento popular que exigía el fin de la dictadura del general Ne Win, que había instaurado una dictadura militar bajo el nombre de "la vía birmana al socialismo" tras tomar el poder en 1962.

Varios disidentes convencieron a Suu Kyi para que participase en las protestas aprovechando el prestigio heredado de su padre y "la Dama" pronto se convirtió en la líder del movimiento prodemocrático y su partido más representativo, la Liga Nacional para la Democracia (LND).

Las protestas precipitaron la dimisión del general Ne Win, pero el Ejército sofocó la movilización a costa de unos 3.000 muertos e instauró una Junta militar que gobernó el país durante 23 años.

LOS AÑOS DE LA DICTADURA

En 1990, la Junta convocó unas elecciones en las que la LND ganó por mayoría absoluta, a pesar de que Suu Kyi estaba bajo arresto domiciliario y otros líderes del partido en la cárcel, pero cuyos resultados los militares nunca aceptaron.

En total, la líder birmana pasó un total de 15 años de arresto domiciliario en su residencia de Rangún entre 1989 y 2010, lo que no impidió que su popularidad no dejara de crecer, tanto dentro del país como en el extranjero.

A finales de los noventa, tuvo que afrontar un duro dilema cuando su marido enfermó de cáncer en Reino Unido y los generales ofrecieron a Suu Kyi la posibilidad de salir de Birmania para acompañarle, pero ella se negó, convencida de que no podría volver al país y en 1999 Michael Aris falleció en Oxford, lejos de su esposa.

LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Suu Kyi recuperó la libertad en noviembre de 2010, días después de unos comicios controlados por los militares en los que la LND no concurrió y que supusieron el pistoletazo de salida de una transición a lo que los generales denominaron una "democracia disciplinada".

Dos años después, "la Dama" obtuvo un escaño parlamentario en unas elecciones parciales y, en 2016, asumió al fin el poder tras la aplastante victoria de la LND en las elecciones de noviembre de 2015.

Aquellas elecciones supusieron la culminación del proceso democrático, pero el Ejército mantiene el control de tres ministerios, una autonomía casi total y el 25 por ciento de los escaños del parlamento, por lo que el margen de maniobra del Gobierno civil es limitado.

La líder gobierna con el cargo de Consejera de Estado, diseñado para sortear el artículo de la Constitución -aprobada en 2008 por los uniformados-, que veda la presidencia a quienes tengan parientes inmediatos extranjeros, lo que es su caso, ya que sus dos hijos tienen la nacionalidad británica.

Desde que accedió al gobierno, Suu Kyi ha dado prioridad al proceso de paz con las decenas de guerrillas etnonacionalistas que llevan luchando por la autonomía desde la independencia, pero sus esfuerzos han dado escasos frutos.

Mientras tanto, numerosos observadores han criticado su estilo autoritario y el hecho de que el proceso democratizador se haya estancado durante su mandato, pero no ha surgido ningún político que pueda hacer sombra a "la Dama".

Carlos Sardiña Galache

(c) Agencia EFE