‘Sustancia viscosa azul’ en el fondo del Caribe deja perplejos a los exploradores de la NOAA

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En el fondo del Mar Caribe crece una criatura “babosa” de aspecto extraterrestre que guarda más que un ligero parecido con el monstruo informe de “The Blob“ la cinta de ciencia ficción de los años 50.

Los científicos de Exploración Oceánica de la NOAA hicieron el descubrimiento, pero no supieron cómo llamarlo, ni siquiera en qué categoría de vida encaja.

El 30 de agosto, un equipo de la NOAA exploró el fondo marino de Santa Cruz, cerca de Puerto Rico, y lo único en lo que parecen estar de acuerdo los científicos es en que es “raro” y “no es una roca”.

El video, grabado a unos 1,400 pies de profundidad, muestra que las criaturas parecen carecer de forma, de rostro y de extremidades. Sin embargo, los indicios de círculos en su exterior indican que pueden tener la capacidad de retraer algo, observó un científico.

Otro ejemplo de la
Otro ejemplo de la

Lo mismo ocurrió con The Blob, que los aficionados al cine clásico conocen como un alienígena sin forma que se expandía absorbiendo a otros seres vivos, incluidas las personas.

Durante la transmisión en vivo de la expedición hubo varios debates sobre lo que podrían ser las criaturas, y los expertos las llamaron alternativamente “cosas azules con bultos”, “sustancia viscosa azul” y “alfombras biológicas azules”.

“No es del todo viscoso, pero tampoco parece particularmente no viscoso”, observó un científico en la transmisión de video.

Al final, el equipo se quedó con tres posibilidades: Un coral blando, un tunicado o un tipo de esponja. Un tunicado es un animal marino invertebrado.

En las próximas semanas se consultará a expertos en corales y esponjas, que podrían dar una respuesta definitiva, informó el equipo.

Exploración Oceánica de la NOAA realizó el descubrimiento durante su expedición Voyage to the Ridge 2022, que está recolectando datos sobre “zonas de aguas profundas inexploradas y poco conocidas” frente a la costa este, incluyendo la Dorsal del Atlántico Medio y la Meseta de las Azores.

Inmersiones recientes han abarcado profundidades de entre 820 y 19,685 pies, y han visitado zonas con frecuentes terremotos y “espectaculares respiraderos hidrotermales” que brotan del fondo marino.

En julio, la expedición se topó con otro misterio durante la misión: líneas organizadas de agujeros en el fondo marino. Se encontraron múltiples ejemplos, pero el equipo no encontró evidencia de qué creó los agujeros ni por qué.

“Aunque parecen casi hechos por el hombre, los pequeños montones de sedimentos alrededor de los agujeros hacen que parezca que fueron excavados por... algo”, informó la NOAA.