Suspensión de clases. “Nadie quiere volver al Zoom”, dicen en los colegios

Soledad Vallejos
·6  min de lectura
En el colegio Northlands, el cumplimiento estricto de los protocolos dio resultado
En el colegio Northlands, el cumplimiento estricto de los protocolos dio resultado

Arden los teléfonos y las casillas de mails colapsan. Los directores de los colegios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) cuentan que están reorganizándose, a las apuradas, con reuniones de urgencia y “atajando” todos los pelotazos luego de la noticia de la suspensión de clases, que provocó tantas inquietudes en los padres como también enojo. Nadie, coinciden en las instituciones educativas, quiere volver al Zoom.

Es jueves por la mañana y Sandra Fernández, la directora del nivel secundario del Instituto Avellaneda, en el partido homónimo bonaerense, termina de hacer el recorrido por las aulas, para testear el humor de sus alumnos y docentes luego de la noticia inesperada. “Hay un desánimo absoluto. Nadie quiere volver al Zoom, y algo que noté entre los chicos es que está muy presente el miedo de que no sean solo 15 días. Recuerdan la experiencia del año pasado, cuando dijeron que las clases se suspendían nada más que por dos semanas y luego comenzaron las extensiones de la cuarentena. Es todo muy desprolijo y confuso. El ministro de Educación dice por la tarde que la presencialidad no se toca, y horas después sucede lo contrario. Cómo les podemos pedir a los chicos que confíen, que no se desanimen. Parece que no hay demasiadas estrategias y se toma la determinación de cerrar. Es un golpe muy duro”, cuestiona la directora.

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Entre algunas de las pautas de reorganización, Fernández cuenta que en la nueva virtualidad desaparecerán las burbujas porque los estudiantes de cada curso asistirán todos a una misma clase, como antes. Los horarios aún se están redefiniendo, pero “la idea es que se respete el mismo de la jornada actual, de 8 a 14, para que no pierdan el hábito que ya habían comenzado a recuperar”, refuerza Fernández.

Abatimiento

La voz de María Celeste Bresas, dueña del Nuevo Colegio Guernica, en el Partido de Presidente Perón, refleja su abatimiento. Para Bresas, el nuevo cierre es recibido casi como un mazazo. “El año pasado la pasamos muy mal. Hicimos un gran esfuerzo y pudimos cumplir con la continuidad pedagógica, pero se hizo muy duro. Perdimos alumnos y nos endeudamos para cumplir con las obligaciones de pago, pero si otra vez comienzan las cierres nos va afectar mucho. En nuestra comunidad educativa hay muchas familias que trabajan en comercios, en restaurantes como mozos y empleadas domésticas, y cuando sus trabajos se ven afectados se les hace difícil cumplir con el pago de la cuota”, explica Bresas, que ya se reunió con el equipo directivo para reorganizar cómo serán las próximas dos semanas.

El Nuevo Colegio Guernica tiene 12 secciones en el nivel primario, y otras 4 en el secundario. “Hemos tenido casos positivos de docentes y alumnos, pero ninguno se contagió en la escuela. Cumplimos con todas las exigencias de los protocolos, y tuvimos buenos resultados. El año pasado, la virtualidad causó muchos problemas en los chicos, trastornos de ansiedad, depresión y obesidad. Nos preocupa que no sean solamente 15 días y esto se vuelva a repetir”, confiesa Bresas.

La noticia de la suspensión de las clases también sorprendió al equipo directivo del colegio Northlands, con sedes en Olivos y Nordelta. Tal fue el impacto y la decepción, cuentan desde la institución, que esta mañana había padres y chicos llorando, desconsolados ante el nuevo cierre. “Nos quedamos todos muy sorprendidos. No era la información que se venía transmitiendo. Estamos frustrados, descorazonados -se despacha Teresa De Stefano, directora de Relaciones con la Comunidad-. Hemos hecho un esfuerzo enorme y exitoso para cuidar a nuestra comunidad. No tuvimos ni un solo contagio que se produjera en el colegio. Sí hemos suspendido burbujas, pero por casos positivos que no se habían producido dentro de la escuela. Fuimos siempre muy estrictos con el protocolo. Por eso creemos que la medida no se justifica. Ya quedó demostrado que los ámbitos escolares son seguros, y el mejor lugar para que estén los chicos”.

Entre el Zoom y las clases asincrónicas

Todos los equipos directivos consultados trabajan por estas horas a contrarreloj para definir el próximo calendario escolar, del lunes 19 al viernes 30 de este mes; aunque los esquemas y dispositivos que cada escuela dispone para la enseñanza remota difieren mucho según la institución y el nivel socioeconómico; algo que quedó registrado en diferentes encuestas que se hicieron durante el año pasado y que profundizó aún más la desigualdad en las aulas.

En el Northlands, cuentan, se reorganizaron en tiempo récord, y tiene todo listo para arrancar el lunes próximo. “La propuesta será diferente según el nivel. En todos habrá horarios de Zoom por la mañana y por la tarde. Utilizaremos mucho la herramienta que tiene Zoom para habilitar los breakout rooms, que permite gestionar salas de grupos pequeños. Los chicos se pueden reunir para trabajar en equipo durante una cantidad estipulada de tiempo, y después vuelven a la clase grupal para compartir lo que hicieron con el resto. De esta forma se recupera muchísimo el intercambio. También algo de trabajo asincrónico, para que los chicos puedan trabajar solos en sus casas “, apunta De Stefano.

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Para Bresas, en cambio, la virtualidad se concentra, básicamente, en actividades asincrónicas. “Si bien tenemos por cada grupo uno o dos Zoom, de los 25 alumnos de un curso se conectan solamente siete. Es que hay muchos problemas de conectividad y falta de dispositivos. En el nivel primario, el 70 % de los chicos no cuenta con una computadora o un teléfono propio, y entonces tienen que esperar que los padres vuelvan de trabajar para copiar las tareas. Así es la manera en la que vamos a continuar, con muchas limitaciones”, señala Bresa, y agrega a la situación otras contrariedades. “Como no tienen un dispositivo propio, los chicos muchas veces terminan copiando las consignas y haciendo la tarea a la noche, y eso los desorganiza y afecta el sueño. No descansan bien, están de mal humor. Muchas cosas se vuelven a alterar además de la enseñanza”, reflexiona Bresas.

“Que el Presidente revise la decisión”

Por otra parte, desde la campaña #ALasAulas, que surgió a fines de 2020 para reclamar por la vuelta de los chicos a las aulas, solicitaron al presidente, Alberto Fernández, “revisar la decisión de suspender las clases presenciales en el AMBA”. La campaña, impulsada por 130 organizaciones y 200.000 ciudadanos, difundió el pedido hoy a través de un comunicado. “A casi dos meses de la reapertura de las escuelas en la Argentina, #A Las Aulas, que tiene como principal objetivo que la educación sea prioridad en 2021, ratifica la importancia de mantener las escuelas abiertas, en base a la evidencia disponible”. Y agrega: según datos oficiales relevados por el Ministerio de Educación nacional en la plataforma Cuidar Escuelas, y difundidos la semana pasada, solo el 1,03% de directivos, docentes y auxiliares se contagiaron de COVID-19 desde que se retomó la asistencia. Entre los estudiantes con clases presenciales, el porcentaje de casos positivos es 0,16%.

“Aunque comprendemos que la situación es delicada, nos parece fundamental agotar todas las posibilidades antes de disponer el cierre de una escuela. En su momento apoyamos la decisión de los ministros de hacer posible el regreso a las aulas en marzo. Ahora atravesamos un momento bisagra: es fundamental que sigamos priorizando la educación. Estamos realmente frente a una emergencia educativa y, como siempre, los que más pierden son los estudiantes de contextos vulnerables”, resumió Ignacio Ibarzábal, director de Argentinos por la Educación, una de las organizaciones que impulsa la campaña.