"Susana Distancia" altera las aún abarrotadas conferencias de López Obrador

Agencia EFE

México, 24 mar (EFE).- "Susana Distancia", el personaje diseñado por el Gobierno de México que promueve el distanciamiento social para evitar contagios de coronavirus, aterrizó este martes en el Palacio Nacional alterando las conferencias del presidente Andrés Manuel López Obrador, a las que todavía acuden un centenar de reporteros.

Fue la primera vez que se aplicó un filtro de acceso a periodistas y que los reporteros no pudieron cuestionar al presidente desde que en diciembre de 2018 estableció las llamadas "mañaneras", que tienen lugar de lunes a viernes a las 7.00 hora local (13.00 GMT).

Y eso a pesar de la importancia que tuvo la conferencia, en la que se anunció que México entra en una segunda fase de la pandemia, con 367 enfermos y cuatro fallecidos, y las autoridades sanitarias prohibieron las actividades no esenciales.

UN AFORO DESBORDADO

En el Palacio Nacional reaccionaron este martes luego del caos del día anterior, cuando la conferencia de prensa albergó un centenar de personas -entre reporteros, camarógrafos y personal de Presidencia- pese a la recomendación de las autoridades capitalinas de evitar concentraciones de más de 50 personas.

"La verdad, el máximo de 50 personas todavía mañana se va a definir, porque en concentraciones se acordó que no fuesen mayores de 5.000", dijo entonces ante las críticas López Obrador, quien ya tiene acostumbrado al país a interpretar de forma muy laxa las recomendaciones sanitarias.

Cuando todavía no había amanecido este martes en la capital, el equipo de comunicación del presidente dividió de forma discrecional a los reporteros entre los que esta vez podrían acceder a la conferencia y los que deberían seguirla de forma telemática en salas contiguas.

Pudieran o no entrar, "Susana Distancia" aplicó a todos ellos dos de sus superpoderes. Primero, se roció las manos de los reporteros con gel antibacterial y, segundo, se les avisó que las preguntas estaban prohibidas en este día.

Cerca de 40 reporteros entraron en esta ocasión a la conferencia, donde las sillas estaban separadas entre sí metro por precaución. Esta medida, sin embargo, no aplicaba para los 11 funcionarios que acompañaron al presidente, de pie y bien juntitos.

A pesar del esfuerzo de la heroína antiviral, entre reporteros, fotógrafos, camarógrafos y personal de gobierno, el aforo en el salón superó las 80 personas.

Mientras tanto, en las salas contiguas, con más de 40 periodistas, no había ni metro de distancia ni se escuchaba bien la alocución del presidente. Solo reproches por la forma aleatoria de seleccionar a reporteros y algún murmuro anunciando con sorna que "ya llegó Susana Distancia".

NI TEQUILA, NI MEZCAL, NI PREGUNTAS

En plena crisis sanitaria, el habitual tono de sermón de López Obrador se acrecienta más que nunca y esta vez recomendó a sus conciudadanos "bajarle a la sal, bajarle al azúcar y desde luego bajarle al alcohol".

Por si todavía quedaba alguna duda, el mandatario consideró necesario desmentir que el coronavirus "se quita con tequila o con mezcal" y aprovechó su comparecencia para hacer un llamado "a portarnos bien y hacer caso a las recomendaciones".

Aunque no lo reconozca, quizás López Obrador sea consciente de que no es el que mejor se ha portado en las últimas semanas, en las que ha sido criticado por celebrar actos multitudinarios e invitar a la gente a seguir abrazándose y acudiendo a restaurantes.

Ya se debe haber dado cuenta de que abrazar y besuquear varias veces a una niña hace dos fines de semana en Guerrero, en un video que se hizo viral, no fue la mejor de las ideas y este martes ya recomendó que los niños y los abuelos no se abracen para prevenir contagios.

Su fiel escudero en la crisis sanitaria, el subsecretario de Salud e ideólogo del personaje Susana Distancia, Hugo López-Gatell, sostuvo que en México la pandemia será más "larga" que en otros países pero se expandirá de forma más "lenta", lo que permitiría que los hospitales no se saturen.

No hubo espacio para que los reporteros le preguntaran.

"Mañana respondemos todas las preguntas", concluyó López Obrador, quien se despidió con un abrazo al aire, cumpliendo así las recomendaciones sanitarias.

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