Supuesta auditoría de las elecciones de 2022 en Brasil parte de premisas falsas y no prueba fraude

Desde el 5 de noviembre de 2022, al menos 5.000 usuarios de redes sociales han compartido el video de una “auditoría privada” de las urnas electrónicas usadas en las elecciones en Brasil, que supuestamente “prueba” que hubo fraude en la votación. Pero la premisa en la que se basa, de que solo las urnas de 2020 fueron auditadas, es falsa: todos los modelos fueron auditados, según el Tribunal Superior Electoral. Además, se confunden los “logs” -una herramienta dentro del programa que registra las actividades de la urna- con el software completo responsable del sistema de votación.

Auditoría de fraude de votos en elecciones Brasil”, se lee en una publicación en Facebook, que incluye un video de más de una hora de duración con un supuesto “informe de auditoría privada” de las urnas utilizadas en la primera y segunda vuelta electoral en Brasil. La entrada va acompañada por el hashtag “#brazilwasstolen” (“Brasil fue robado”), correspondiente a un sitio web donde se defiende que las elecciones en dicho país fueron fraudulentas.

El contenido fue difundido en un vivo del medio argentino La Derecha Diario el 4 de noviembre de 2022, cinco días después del balotaje del 30 de octubre, que dio como ganador al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. La presentación fue conducida por el especialista en marketing y consultor político argentino Fernando Cerimedo, a quien se lo ve en fotos junto al diputado federal e hijo del actual presidente brasilero, Eduardo Bolsonaro.

Captura de pantalla hecha el 9 de noviembre de 2022 de una publicación en Facebook

El contenido, que también circula en Twitter (1, 2) y Telegram, y fue compartido decenas de miles de veces en portugués (1, 2), fue retirado de YouTube por decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) de ese país.

En el sitio web Brazil Was Stolen, se pueden descargar dos informes escritos de la “auditoría” sobre un supuesto fraude en las elecciones de Brasil. Los documentos apuntan a que existe “evidencia crucial que hace improbable que el proceso electoral de 2022 sea completamente confiable”. Sin embargo, se basan en premisas falsas.

De los dos informes, el que más acusaciones de “anomalías” contiene es el que hace referencia a la primera vuelta electoral, celebrada el 2 de octubre, en la que Lula obtuvo el 48,43% de los votos válidos y Bolsonaro el 43,20%. Luego, en la segunda vuelta el 30 de octubre, ganó Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), con el 50,90% de los votos válidos, frente al 49,10% de su oponente, del Partido Liberal (PL).

Ensayos en diferentes modelos de urna

El primero y principal punto abordado en el “informe” es la supuesta diferencia entre el modelo de urnas del año 2020 y los modelos de años anteriores (2015, 2013, 2011, 2010 y 2009), todos utilizados en las elecciones de octubre de 2022.

Según el video, el modelo de urna de 2020 habría pasado por una auditoría y estaría probada su confiabilidad, mientras que los modelos de años anteriores no habrían atravesado ese proceso.

Sin embargo, Lucas Lago, ingeniero informático y desarrollador del Proyecto 7c0 -una cuenta automatizada de Twitter que muestra publicaciones que desaparecen de los actores políticos-, explica que lo que el informe llama “una auditoría” es la rutina de prueba realizada antes de las elecciones, y que tanto las urnas modelo 2020 como las de años anteriores pasaron por estas pruebas de seguridad.

Los modelos de urna de 2009, 2013 y 2015 (1, 2, 3) pasaron por Testeo Público de Seguridad (TPS), un evento fijo en el calendario electoral, en el que “cualquier brasilero puede presentar un plan de ataque a los sistemas electorales envueltos en la generación de medios, votación, verificación, transmisión y recepción de archivos”, según el TSE.

También según el Tribunal, las máquinas de votación electrónica modelo 2020 que no estuvieron listas durante el período de realización del TPS 2021 fueron probadas por el Laboratorio de Arquitectura y Redes de Computadores (Larc) de la Escuela Politécnica de la Universidad de San Pablo, además de tener el conjunto de softwares evaluado también por la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). “En estas tres evaluaciones, no se encontró ninguna debilidad o señal de vulnerabilidad”, agrega el Tribunal.

En esta línea, el profesor y coordinador del grupo de confiabilidad y seguridad del sistema de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur (PUCRS), Avelino Zorzo, destacó a la AFP que se realizan pruebas de integridad y autenticidad durante la elección.

Las secciones electorales que se someten a pruebas de integridad y autenticidad se sortean en la víspera de las elecciones y cualquier modelo de urna se sortea y después se verifica, a ver si están funcionando de acuerdo con la legislación vigente. Ni en esta ni en otras elecciones se encontró ningún error en el funcionamiento de las urnas”, aclaró Zorzo.

En la primera vuelta, por ejemplo, se hizo una muestra de la prueba de integridad con 641 urnas, en las que, de acuerdo con el presidente del TSE, Alexandre de Moraes, “todos los votos emitidos en la urna coincidieron con los votos en papel”.

En un comunicado enviado a la AFP el 6 de noviembre de 2022, el TSE afirma que los viejos equipos están en uso desde 2010 (para las urnas modelo 2009 y 2010) y que todos fueron utilizados en las elecciones generales de Brasil en 2018.

Máquina de votación electrónica en la segunda vuelta de las elecciones en una sección electoral de Brasilia, el 30 de octubre de 2022 ( AFP / Evaristo Sa)

Software y archivos de registro

El segundo punto del video viral se refiere al software utilizado en las urnas, es decir, el programa responsable del sistema de votación electrónica, y los archivos de registro. Se trata de un visualizador de logs [entradas] “que tiene por finalidad exhibir los registros de actividades de los softwares de la urna electrónica”, explica el TSE en portugués.

En la página 66 del “informe de auditoría” de la primera vuelta, que concentra la mayor parte de las teorías sobre el presunto fraude, se muestran dos logs distintos del mismo modelo de urna, y con ello se concluye que habría al menos dos programas (también llamado códigos fuente) distintos en la misma urna.

Pero esa es otra premisa falaz, señalaron los expertos consultados por AFP.

Es completamente normal que el mismo software tenga diferentes logs”, explicó Lago, y detalló que los logs utilizados en el informe se realizaron en momentos en que los usuarios interactúan con las máquinas, y que diferentes comportamientos pueden generar diferentes entradas.

Zorzo concuerda y explica cómo se preparan las urnas, una de las interacciones que pueden generar diferentes logs: un operador carga las urnas con información de las mesas de votación, luego se realizan pruebas para verificar que la carga sea correcta. Si todo va bien, la urna se sella y se prepara para el día de la votación. Pero si durante esta verificación se identifica algún problema, se debe cargar el programa en otra urna. “Este proceso se registra en la urna nueva y se retira la que tiene el problema”, concluyó.

Por lo tanto, es falso que las imágenes presentadas en el documento y en el video viral prueben la existencia de dos versiones de software, subrayan los investigadores.

Otros problemas

Zorzo señala que los datos presentados en el informe no siguen “ningún estándar científico” y se eligen “para tratar de mostrar una línea de pensamiento deseada” .

También se encontraron fallas en las explicaciones dadas más allá de los puntos clave.

En su cuenta de Twitter, el científico de datos Marcelo Oliveira analizó la comparación difundida en el documento viral entre cómo hubiera sido la votación si solo se usaba el modelo de urnas de 2020 y si se usaban modelos de años anteriores, como sugiere el “informe de auditoría”. Para el experto, incluso si la elección hubiera “sido robada”, utilizando las supuestas urnas no auditadas, “Lula aún tendría un porcentaje más alto en las dos, ganaría de la misma forma”, escribió.

Otro problema señalado por el “informe” es el hecho de que Bolsonaro no tuvo votos en algunas secciones donde se utilizaron urnas de modelos anteriores a 2015. En las páginas 49 a 64, que hacen hincapié en la primera vuelta electoral, se hace referencia a secciones con urnas “afectadas” por “resultados improbables” porque el presidente no fue votado como se suponía.

Una de las secciones mencionadas es la 158 en el municipio de Confresa, en Mato Grosso, donde, de hecho, Bolsonaro no tuvo ningún voto. Sin embargo, el informe omite que esa sección se encuentra en una comunidad indígena y que todos los votantes de la sección son indígenas. “Es común que en este tipo de localidades, así como en las zonas quilombolas [regiones donde la población es predominantemente afrodescendiente], haya convergencia en las votaciones”, se lee en un artículo del TSE.

La votación para un solo candidato también ocurrió con las secciones 431 y 461 del municipio de Barra do Garças, Mato Grosso, en las que el candidato del PT obtuvo, respectivamente, 238 y 81 votos contra 1 voto para el candidato a la reelección”, señala el Tribunal, y concluye: “Este hecho también se observó en la primera vuelta de las elecciones de 2022 en 14 estados brasileños”.