Estos superhéroes podrían reducir las muertes por calor de manera drástica

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Frank Cownie, el alcalde de Des Moines, de pie en el centro, y Shane McQuillan, el director de proyectos de silvicultura urbana de la ciudad, de cuclillas en el centro, ayudan a plantar un nuevo árbol en el distrito de East Village de Des Moines, el 15 de junio de 2021. (Rachel Mummey/The New York Times)
Frank Cownie, el alcalde de Des Moines, de pie en el centro, y Shane McQuillan, el director de proyectos de silvicultura urbana de la ciudad, de cuclillas en el centro, ayudan a plantar un nuevo árbol en el distrito de East Village de Des Moines, el 15 de junio de 2021. (Rachel Mummey/The New York Times)

DES MOINES, Iowa — Se suponía que los árboles se iban a quedar.

No importaba que los dueños del edificio bajito de al lado planearan remodelar la propiedad. Los cuatro cedros rojos orientales estaban plantados en tierra de la ciudad, donde habían crecido durante buena parte de un siglo.

“De ninguna manera van a derribar estos árboles”, fue lo que pensó Shane McQuillan, quien está a cargo de los árboles de la ciudad. “Nuestra postura predeterminada es que no se quitan árboles grandes para poner pequeños”.

Por esta razón: en una época en la que el cambio climático está volviendo las olas de calor más frecuentes y más graves, los árboles son superhéroes inertes. Según las investigaciones, en Estados Unidos, el calor ya mata a más personas que los huracanes, los tornados y otros fenómenos climáticos, al contribuir tal vez con unas 12.000 muertes al año. Esta semana, en la costa noroeste del Pacífico y en Canadá el calor extremo ha cobrado la vida de cientos de personas.

En los vecindarios de las ciudades, los árboles pueden disminuir la temperatura del aire unos cinco grados salvavidas, según hallazgos científicos. También reducen la demanda de electricidad de los aires acondicionados, con lo cual no solo hay ahorro de dinero y emisiones, sino también se evitan cortes de luz que podrían ser catastróficos durante las olas de calor.

“En pocas palabras, los árboles son la estrategia, la tecnología, más eficaz que tenemos para protegernos del calor en las ciudades”, mencionó Brian Stone Jr., profesor de planeación ambiental del Instituto Tecnológico de Georgia.

Por eso, en Des Moines, McQuillan trabajaba con los dueños de las propiedades y los urbanistas para encontrar una manera de remodelar y mantener los árboles.

Una persona que trabaja durante el verano con Trees Forever, una organización sin fines de lucro en Iowa, distribuye agua para los trasplantes recientes en Des Moines, el 16 de junio de 2021. (Rachel Mummey/The New York Times)
Una persona que trabaja durante el verano con Trees Forever, una organización sin fines de lucro en Iowa, distribuye agua para los trasplantes recientes en Des Moines, el 16 de junio de 2021. (Rachel Mummey/The New York Times)

Sin embargo, un día varios meses más tarde, se enteró de que una cuadrilla los estaba quitando.

McQuillan salió corriendo al sitio, a tan solo unas cuadras de su oficina. Ya habían cortado un árbol hasta dejar un tocón y otro casi estaba derribado. McQuillan detuvo la obra y batalló consigo mismo para mantener la calma. Al principio, supuso que alguien había hecho justicia por su propia mano. Sin embargo, después de una investigación, terminó por creer que fue simplemente un error; un restaurante había rentado la propiedad y los locatarios de verdad parecían no estar al tanto del acuerdo.

“Es una sensación de derrota”, comentó McQuillan.

Hubo dos derrotas en una lucha enorme. Las versiones de esta historia están ocurriendo en ciudades de todo el país, entre ellas Boston; Atlanta; Cleveland; Chicago; Houston; Spokane, Washington; y Los Ángeles, según el Servicio Forestal de Estados Unidos.

A pesar de las iniciativas de años y actuales para plantar árboles a lo largo y ancho del país, las comunidades de Estados Unidos no están aumentando el número total, ni siquiera manteniéndolo. Según las investigaciones, cada año, las ciudades y los pueblos estadounidenses pierden las copas de 36 millones de árboles.

‘Un desafío que los árboles prosperen en la ciudad’

Si consideramos el elenco de Des Moines, su bosque urbano debería ser boyante. El alcalde de años es un ambientalista. El director de obras públicas elogia los árboles por ser “la única infraestructura que añade valor a lo largo del tiempo”. Una organización sin fines de lucro planta y cuida la siguiente generación de árboles mientras ofrece empleos y capacitación verde a los adolescentes locales.

Sin embargo, en años recientes, las larvas de un iridiscente escarabajo verde que llegaron cruzando el océano, el barrenador esmeralda del fresno, han cobrado la vida de 6000 de los 8000 fresnos públicos de la ciudad. Una tormenta del año pasado se llevó 500 más de todos los tipos. Otro gran factor son las pérdidas diarias: el árbol cortado para reparar un conducto de agua que corría por debajo; la persona que quitó un árbol para construir una extensión de su casa o tener más sol en el jardín; un sinfín de nuevos desarrollos donde los árboles son un estorbo. A menudo, estos son árboles maduros con copas que tardarán décadas en ser remplazadas.

Luego, están las víctimas con ramas desnudas cuya causa de muerte tan solo se puede adivinar: ¿falta de agua? ¿El invierno más frío combinado con toda la sal de las calles?

“Es un desafío que los árboles prosperen en la ciudad”, comentó Phillip Rodbell, quien dirige un equipo del Servicio Forestal que estudia el impacto social, económico y ecológico de los árboles urbanos.

Al mismo tiempo, las ciudades estadounidenses enfrentan una crisis de calor: las más grandes se están calentando al doble del ritmo que el planeta en conjunto.

‘Un riesgo por otro’

La sombra de un árbol, ese alivio agradable de la radiación solar, tan solo es una parte de su poder enfriador. Los árboles también evaporan agua, pues la toman del suelo y la liberan en el aire a través de sus hojas. Por eso caminar por un bosque o tan solo sentarse en un parque infantil rodeado de varios árboles grandes se siente más fresco que la sombra de un árbol solitario.

Si los árboles están bien ubicados, se puede reducir el costo energético de un hogar hasta un 25 por ciento, según el Departamento de Energía. A nivel nacional, los árboles urbanos ofrecen un estimado de 18.300 millones de dólares en eliminación de la contaminación del aire, secuestro de carbono, disminución del uso de electricidad en los edificios y reducción de las emisiones de las plantas eléctricas.

No obstante, en el país mucha gente considera que los árboles son una molestia o una carga. Sueltan nueces, semillas y hojas. Rompen las aceras. Se les acusa de manera equivocada de destruir las tuberías, aunque los científicos aseguran que las tuberías se rompen con el tiempo, y es solo entonces cuando los árboles cercanos envían sus raíces hacia el agua que se filtra. Algunos pueblos y ciudades evitan por completo el aparente problema al no plantar en el césped entre la acera y la calle.

De vez en cuando, se caen o se les parten las ramas, lo cual representa un peligro verdadero. Debido a que el cambio climático cada vez aumenta más la intensidad de las tormentas, David Nowak, uno de los principales científicos del Servicio Forestal que estudia los árboles urbanos, reconoce el riesgo. Los árboles que están cerca de las casas deben ser especialmente bien monitoreados en busca de debilidades. Sin embargo, señala que los árboles también bloquean el viento, lo cual reduce la fuerza de las tormentas.

“Es un riesgo por otro”, comentó Nowak. “La caída de las ramas y tener que limpiarlas o tener que limpiar techos rotos”.

Uno de los principales desafíos es persuadir a los propietarios de las casas, quienes son dueños de una gran fracción de la tierra en los pueblos y las ciudades, de plantar y mantener árboles en sus patios. Es importante elegir con cuidado las especies. Los árboles con sombras grandes ofrecen más frescura y almacenamiento de carbono que los pequeños y decorativos. Para la vida silvestre, los robles suelen ser la mejor apuesta, según Doug Tallamy, profesor de entomología de la Universidad de Delaware. Alimentan más de 900 especies de orugas, las cuales, a su vez, alimentan aves, cuyas poblaciones se han desplomado.

Los incentivos pueden ayudar, pero los presupuestos ajustados a menudo los vuelven modestos. En Louisville, Kentucky, una ciudad que se esmeró en plantar más árboles después de que se supo que era la urbe que se estaba calentando a mayor velocidad en el país, los habitantes pueden obtener una “arbonificación” de 30 dólares, hasta tres por casa, por plantar ciertos tipos de árboles de sombra.

A Jonathan Gano, el director de obras públicas de Des Moines, se le ocurrió la idea de regalar “árboles diminutos”, plantas que parecen simples palos con ramas. Una vez al año, los residentes pueden recoger hasta cinco por persona.

“Sí, son diminutos”, comentó Gano. “También casi son gratuitos”: le cuestan a la ciudad 1 dólar por planta.

“Podrías tener un 99 por ciento de mortalidad y dentro de 20 años de todas maneras estaríamos forrados en dosel arbóreo”, señaló Gano. “Planté un montón en mi propiedad y ha sobrevivido más o menos el 50 por ciento. Uno de ellos ahora mide 3 metros”.

© 2021 The New York Times Company

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