Sufrí "la mayor de las humillaciones": exrehenes confrontan a la cúpula de FARC

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Diva Díaz encaró a los comandantes de la exguerrilla colombiana de las FARC que se inculparon del secuestro de su padre y hermana. ¿Por qué se ensañaron con mi familia?, preguntó la mujer a los otrora guerreros que se deshicieron en perdones y llanto por sus crímenes.

Seis años después de firmar la paz, la antigua cúpula rebelde respondió por 21.000 secuestros perpetrados a lo largo de seis décadas de conflicto, en una emotiva audiencia de tres días que concluyó este jueves.

Díaz escuchó el arrepentimiento de los verdugos de su familia. Los exsecuestrados y sus familiares tuvieron la oportunidad de cuestionarlos a la cara por el dolor y humillación que les infligieron, con los jueces de la Juridiscción Especial de Paz (JEP) como testigos.

En cabeza de Timochenko, su comandante al momento del desarme, Joaquín Gómez, Julián Gallo, Rodrigo Granda, Pablo Catatumbo, Jaime Alberto Parra y Pastor Alape, conmovido hasta las lágrimas, se inculparon por esos crímenes de guerra y de lesa humanidad en el auditorio del tribunal surgido del pacto de 2016.

Según lo acordado en La Habana, los exguerrilleros deben reparar a los afectados y decir la verdad para evitar la cárcel. Las víctimas tendrán 15 días para hacer sus observaciones y la JEP prevé que ante de terminar impondrá sanciones.

Algunos de los testimonios y confesiones:

- "Ensañamiento" -

En septiembre de 1998 Juan Antonio Díaz fue secuestrado por las FARC. Estuvo 16 meses en cautiverio, lo que arruinó al próspero comerciante de la ciudad de Neiva (centro) y a sus allegados.

"La familia se quebró en su totalidad", recuerda Diva, su hija mayor, durante la audiencia. A cambio de su liberación, la guerrilla exigió un dineral, pero sus familiares no pudieron pagarlo.

A Juan Antonio le hicieron creer en cautiverio que se habían olvidado de él y que sus hijos eran "lo más malo de este mundo".

En diciembre de 1999 fue liberado, pero al mismo tiempo secuestraron a una de sus hijas. El comerciante denunció ante los medios y en octubre de 2000 murió a manos de un sicario.

Veintidós años después, Diva se desahoga y lanza una pregunta punzante: "¿Por qué se ensañaron tanto con mi familia?".

"El Paisa", entonces jefe de la Columna Teófilo Forero, responsable directo de los secuestros, podría haberle respondido, pero volvió a las armas y autoridades presumen que fue asesinado en 2021 en Venezuela.

Su jefe en el Bloque Sur, Joaquín Gómez, asumió la responsabilidad y reconoció que "hubo ensañamiento contra su familia, chantaje emocional y engaños".

"Soy consciente de que la vida de su padre es irreparable y que causamos un daño inimaginable al causarle su muerte", leyó el temido comandante, hoy de cabello canoso.

- Suplicio a pie -

En representación de sus cuatro hermanos, Héctor Angulo encaró al "secretariado" de las FARC por el secuestro y posterior asesinato de sus padres Gerardo y Carmen Castañeda.

Ambos tenían 68 años cuando un comando rebelde los retuvo mientras estacionaban su automóvil en La Calera, un municipio vecino de Bogotá. Tras un largo trayecto a pie por una cordillera, resultaron en San Juanito, a casi 120 kilómetros.

Héctor reniega el sufrimiento de dos ancianos que "no andaban en cosas criminales". Trabajaban en un taller de confección hasta ese fatídico 19 de abril del 2000.

Después del acuerdo de paz, los hijos caminaron la misma escarpada ruta junto a excombatientes que participan en la búsqueda de los restos de sus víctimas como gesto de reparación.

Encontraron los restos de Carmen, pero mientras estaban en su búsqueda Héctor sufrió una fuerte caída que le provocó un tumor cerebral. El cuerpo de Gerardo aún no aparece.

Jaime Alberto Parra, conocido como "el médico" de las FARC, escuchó su reclamo con rostro inexpresivo.

"Fuimos nosotros como extinta organización guerrillera, quienes los tuvimos cautivos, quienes los forzamos a caminar, quienes los asesinamos y desaparecimos", reconoció Parra.

Hasta la audiencia llegó el sargento mayor en retiro César Lasso, liberado en 2012 tras 13 años de secuestro. Llevaba una chaqueta de la policía y las cadenas de hierro con las que lo amarraron del cuello, causándole "la mayor de las humillaciones".

También asistió vestido con camuflado el coronel del ejército Raimundo Malagón, rescatado en una operación militar en 2018 que acabó con 10 años de cautiverio.

Pastor Alape le dijo arrepentido: mirábamos "al militar como el representante de la violencia del Estado" y "no alcanzamos a mirar al ciudadano debajo del uniforme".

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