Suelten a los perros, cuentos de gente con el corazón roto

·5  min de lectura

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 20 (EL UNIVERSAL).- Los personajes de los cinco cuentos que integran el eBook Suelten a los perros, obra con la que Luis Jorge Boone obtuvo el Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez, han perdido algo en el camino y se han quedado sin nada, incluso sin rumbo para seguir viviendo y, sin embargo, aunque no son héroes ni triunfadores, se ven con humor, otras veces se burlan de sí mismos, y en ocasiones se miran con ironía, "son puntos de vista válidos para sobrellevar sus propias vidas", afirma el narrador, poeta, traductor y editor.

"Creo que todos los personajes están heridos también, despojados, han perdido alguna cosa, como dice el epígrafe de Ricardo Piglia, que es una frase que me encanta porque además creo que habla de las circunstancias de todos los protagonistas: 'El hombre herido en el corazón puede mirar la realidad tal cual es y percibir sus misterios'. Pues sí, todos tienen el corazón roto de una u otra manera y por eso mismo ya no tienen esa fantasía de 'soy el hombre y lo puedo todo y el amor lo puede todo también'. No, la vida les destrozó el corazón", asegura Boone.

El escritor nacido en Monclova, Coahuila, en 1977, dice que los personajes han perdido algo. "Alguno perdió a su pareja, alguno perdió sus razones de vivir, otro pierde a su hija, que era el centro de su vida, uno más perdió a un gran amor, alguno perdió la dirección y no sabe si está avanzando o está quieto en su vida, y de alguna manera, en medio de esa oscuridad, en medio de esa opresión y de esa asfixia que sienten, descubren una grieta y lo interesante es que deciden transitar por ahí, a ver qué es lo que pueden encontrar".

Boone, quien es autor de los libros de cuentos La noche caníbal, Largas filas de gente rara, Cavernas y Figuras humanas; y de las novelas Las afueras y Toda la soledad del centro de la Tierra, reconoce que en los personajes de estas historias quiso poner muchas cosas.

"No son triunfadores, no son tan poco historias de éxito, porque estos mitos de nuestra modernidad y de cómo vemos la historia... de pronto nos enseñan que tenemos que tener las grandes sagas para poder contar una historia y yo creo que no, yo creo que estas historias que hablan de personajes que se debaten en cómo hacerle para llegar a mañana, cómo hacerle para que este momento no me destruya, esos pequeños actos son los que salvan el día", afirma el escritor, quien también es coautor, con Julián Herbert, del díptico narrativo El polvo que levantan las botas de los muertos.

Monclova, el universo Boone

Monclova y sus alrededores de desiertos, carreteras, casas viejas y ruinosas son los escenarios de los cinco cuentos de Suelten a los perros (Ediciones Era, 2021), porque Luis Jorge Boone reconoce que siempre está Coahuila, siempre está Monclova y siempre está Cuatro Ciénegas, pero ahora también está Arteaga.

Asegura que una de las enseñanzas que tiene para él este libro —y que es algo que le emociona mucho— es que Monclova y la región centro de Coahuila es su territorio literario, no el único territorio literario que tiene, pero sí uno principal.

"Una de las ambiciones que yo tenía cuando comenzaba a escribir, hace 25 años, es pensar que nadie había retratado ese territorio. Lo vi en Daniel Sada y lo vi en Cormac McCarthy, y yo pensaba: 'Nadie ha retratado esto de la manera en que yo lo quiero hacer', ellos me enseñaron esas ciudades y ese desierto que no tiene muchos atractivos, no es un pueblo mágico, más bien es una ciudad industrial, es una región muy castigada por los elementos pero también muy rica y muy vistosa en sus paisajes y que yo podía contarla", afirma.

Supo entonces que él podía contar a las personas que estaban ahí y contar las historias de tal manera que pudieran darse estos encuentros y estos momentos de comunión y estos momentos de belleza poética, que pudieran darse en ese lugar, "porque aprendí a verlo, es lo que veo con más claridad, a pesar de no vivir ahí desde hace muchos años".

Dice que en este libro él quería contar todo eso y reflejarse, y a la vez reflejarse en estos personajes, y reflejar su experiencia y su espionaje de la vida de los otros, de sus descubrimientos, azoros y asombros de la vida de los otros, quería que esas experiencias fueran las experiencias de las lectoras y los lectores para que digan: "esto lo estoy viendo como si hubiera sucedido en mis propios escenarios de la memoria, en mi propio pasado".

"Yo creo mucho en esto de que la literatura no solamente nace de la propia experiencia, aunque claro que los personajes son todos un poco autobiográficos porque yo le pongo a un personaje mi capacidad de amar y a otro le doy mi capacidad de odio y a otro un recuerdo específico, pero creo que el espionaje que hacemos de la vida de los demás también nos lleva a puntos donde terminamos desconociendo todas esas observaciones", afirma.

Luis Jorge Boone, ganador de 13 premios nacionales, entre ellos el de Cuento Inés Arredondo 2005, el de Poesía Joven Elías Nandino 2007, el de Ensayo Carlos Echánove Trujillo 2009, el de Poesía Ramón López Velarde 2009 y el de Literatura Gilberto Owen 2013, asegura que ese es uno de los ejercicios más confrontadores para los escritores y las escritoras: imaginarse en los zapatos de alguien más, además de hablar de ellos mismos y del lugar desde donde los estamos viendo.

También sostiene que hoy todos tenemos una herida abierta, pues esta pandemia nos ha quitado a personas que amamos y años de nuestra vida. "Ha pasado un año casi y pareciera que hemos perdido muchísimo más tiempo, pareciera que hemos perdido habilidades, cercanía con nuestros amigos, pero también muchas veces nos hemos visto forzados a aprender de todo esto y a reaccionar de otra manera, incluso a apreciar lo que tenemos".