Suecia enmudece para homenajear a las víctimas del ataque con camión

El primer ministro sueco dijo el lunes que el país nunca se rendiría ante el terrorismo, mientras encabezaba un minuto de silencio por los muertos y heridos causados por el conductor de un camión que atropelló a los peatones en una calle comercial de Estocolmo. En la imagen, gente observa durante un minuto de silencio en Sergels Torg para recordar a las víctimas dle ataque en Drottninggatan, en Estocolmo, Suecia, el 10 de abril de 2017. TT NEWS AGENCY/Christine Olsson via REUTERS

ESTOCOLMO (Reuters) - El primer ministro sueco dijo el lunes que el país nunca se rendiría ante el terrorismo, mientras encabezaba un minuto de silencio por los muertos y heridos causados por el conductor de un camión que atropelló a los peatones en una calle comercial de Estocolmo.

Cuatro personas murieron y 15 resultaron heridas en el ataque del viernes, el primero de este tipo en el país.

"Nunca nos rendiremos al terror", dijo Stefan Lofven en su discurso ante el Ayuntamiento de Estocolmo, mientras las banderas ondeaban a media asta a lo largo de la capital, las campanas de las iglesias repicaban y los compradores y turistas colmaban el centro de la ciudad.

Lofven estaba flanqueado por la familia real, vestida de negro, ministros del Gobierno y miembros de los servicios de emergencias.

La Policía retiene a un uzbeco de 39 años que creen que era el conductor del camión de reparto robado que se chocó contra unos grandes almacenes, provocando la muerte a su paso.

Al sospechoso, que expresó su simpatía por el Estado Islámico, se le había denegado la residencia permanente en Suecia.

El ataque destrozó cualquier sensación de que los suecos estaban aislados de la violencia que ha sacudido a otros países de Europa, generando dudas sobre si - en una sociedad que se enorgullece de la tolerancia y de valores liberales - las fuerzas de seguridad podrían haber hecho más por evitarlo.

"No temo ir a la ciudad. Pero nunca se sabe, nunca sabes (qué puede pasar)", dijo Sankar Ramasuppu, un banquero que vive en Estocolmo.

Muchos suecos volvieron al trabajo por primera vez desde el ataque, mientras el edificio de los grandes almacenes donde se empotró el camión reabrió sus puertas.

Fuera del edificio y con lágrimas en los ojos, Parima Khazai, que dirige una empresa de cuidado para la piel en la ciudad, recordó cómo se libró del ataque.

"Se suponía que debía estar aquí en aquel momento (del ataque) porque tenía que devolver una cosa. Pero un amigo quería tomar un café y eso supuso que ambos no terminásemos aquí en la calle", dijo.