Sueños truncados: la migración de menores de edad sin acompañamiento

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María* tiene 16 años de edad y es originaria de Honduras. Es una de los 286 migrantes que fueron asegurados por el Instituto Nacional de Migración (INM), autoridades de seguridad pública y la Fiscalía General del Estado (FGE) al interior de una vivienda en la comunidad de Vista Alegre, en el sur del municipio de Aguascalientes.

Desde hace casi un mes salió de su hogar para buscar el “sueño americano”. Del otro lado de la frontera mexicana, la esperaba su padre, quien le prometió apoyarla para que pudiera continuar sus estudios, algo que en Honduras es algo casi imposible para las familias que viven en la pobreza y para quienes las oportunidades de desarrollo son nulas.

“Mi papá está en Estados Unidos, él me iba a ayudar para estudiar allá, él está en Carolina del Sur, yo quiero ser profesora. Allá cuesta mucho hacernos de dinero para poder estudiar”.

La situación es aún más complicada siendo joven y mujer, por lo que emprender la travesía bien valía la pena para María.

“Allá en Honduras cuesta vivir, allá uno como mujer no tiene oportunidades de trabajo, cuesta mucho hacernos de algunas cosas”.

En total fueron seis amigos, prácticamente de la misma edad los que un día se despidieron de sus madres, abuelas y hermanos para buscar el sueño tan añorado.

Carlos*, también de 16 años, es uno de sus compañeros.

Inspirado en su padre, a quien no ve desde hace dos años, tomó sus cosas e inició la ruta hacia lo desconocido, pero con la ilusión de reencontrarse con él y forjar un futuro diferente para los suyos, para los que se quedaron en su natal Honduras.

“Yo quiero llegar con mi papá, porque él está allá y trabajar en la construcción, pero no pude. Hace dos años que mi papá está allá, me dijo que me fuera con él”.

Sin embargo, el aseguramiento de las autoridades migratorias poco a poco comienza a mermar ese tan anhelado sueño de abrazar a su padre.

“Lo mejor será regresar a Honduras, ya no me siento capaz de regresar”.

De las casi 300 personas que fueron aseguradas en condiciones de hacinamiento en la vivienda de Vista Alegre, 60 son menores de 18 años de edad, que en su mayoría viajaban solos, sin acompañamiento de familiares, por lo que fueron resguardados en un centro de asistencia para migrantes del DIF Estatal.

El jefe de la Unidad del Centro de Asistencia Social para Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes No Acompañados, Marco Antonio Haro Martínez, reconoce que los 60 infantes que fueron resguardados en el operativo de este martes rebasó las capacidades de las instalaciones, pues la cantidad de personas que la habitan temporalmente prácticamente se triplicó, de 40 a 120 ocupantes.

“Se les da atención médica, alimentación y cuidados, muchas veces vienen sin ropa y también se les da vestimenta. Además, se les hace una valoración psicológica para ver si tienen algún problema, muchas veces lo que están viviendo en su país les afecta mucho y se determina si su vida corre peligro o riesgo”.

En el lugar conviven niñas, niños y adolescentes provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. De diferentes acentos y color de piel, pero todos con un mismo sentimiento: incertidumbre y frustración, por ver como sus sueños se truncan y cada vez se ven más lejanos.

Un grupo de adolescentes platican, bromean, cuentan anécdotas de su incipiente infancia entrecortada. Los más pequeños, de unos 5 años, juegan en un columpio y otros más pasan el tiempo empujando un carro montable, al que le falla una rueda, pero que no es impedimento para ser felices, aunque sea por un momento.

Otros adolescentes duermen mientras algunos de sus compañeros son llamados por el personal del DIF Estatal para valorar su estado de salud, físico y –sobre todo- emocional.

Otros más sólo están sentados en una pequeña silla, observan y se quedan callados. Su rostro está semicubierto por el cubrebocas, pero sus ojos gritan, brillan, lloran… han sido muchas noches en vela desde que dejaron a sus familias. Son ojos que necesitan dormir, son ojos que necesitan soñar.

Algunos de ellos ya han tenido la oportunidad de llamar por teléfono a sus seres queridos, pero les extrañan, ya quieren volver con ellos.

“Ya me comuniqué con mi familia, me preguntaron si estaba bien, les dije que sí, mientras tengamos vida, tenemos todo, pero no sé si vuelva a intentar cruzar”, comentó Jesús*, de 17 años de edad, originario de Honduras.

Desde hace 15 días salió de su país, sin familiares ni amigos, únicamente con su fe de llegar con sus familiares a Carolina del Norte.

“Tengo tíos y primos que me esperaban en Carolina del Norte, yo viajo solo, los amigos que tengo los conocí en el trayecto, sólo viajo con Dios”.

Poco a poco su ilusión de sacar adelante a su familia se desvanece…

“Si no tienes estudios no tienes oportunidades de nada; yo tengo una hermana chiquita, mi sueño era luchar por ella, por mi mamá, por mi abuela, pero no se pudo”.

De acuerdo a Marco Antonio Haro, la estancia de los menores de edad depende del Instituto Nacional de Migración y del consulado de cada uno de sus países.

“Tienen que investigar que efectivamente sean de ese país, porque algunas veces nos pueden echar mentiras en su país de origen para no ser repatriados, o nos dicen otra edad, entonces se tiene que hacer la investigación para definir su retorno asistido”.

Los adolescentes que viajan solos, sin acompañamiento de familiares, son retornados a sus países de origen vía aérea, lo que puede retrasar el proceso. Por su parte, los que sí son acompañados vuelven vía terrestre.

Todos los menores de edad tienen derecho a una llamada telefónica de dos o tres minutos con sus familiares cada dos días.

Agregó que en ocasiones los menores o sus familias pueden pagar hasta 5 mil dólares a “polleros” para que les ayuden a cruzar hacia los Estados Unidos, permitiéndoles hasta tres oportunidades.

“Les dan tres oportunidades de llegar a la frontera por lo que pagan, entonces no nos dicen muchas cosas, nos esconden si fueron violados o agredidos por los polleros, no nos cuentan lo que han vivido, ustedes vieron las condiciones en las que fueron encontrados en la casa”.

El aseguramiento de 286 migrantes indocumentados originarios de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Ecuador ha sido el de mayor cantidad para un solo operativo en Aguascalientes.

*Nombre proporcionado por el reportero para resguardar la identidad de la entrevistada por motivos de seguridad.

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