Los sueños de Evergrande se convierten en pesadillas para los compradores chinos

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Las noches en vela son una rutina para Ji Wenchen, medio año después de pagar un depósito de 100.000 dólares al tambaleante gigante inmobiliario chino Evergrande por un apartamento que todavía está por terminar.

En marzo entregó el dinero al grupo, pero todavía no ha recibido los documentos que la certifican como propietaria.

"Apenas puedo comer o dormir estos días", dice esta mujer de 30 años.

"Mi nombre todavía no está registrado en el apartamento, lo que significa que Evergrande todavía no ha entregado mi dinero al gobierno local. La regla es que debería hacerlo en un mes", señala.

Ji es una de las decenas de miles de inversores ordinarios cuyos futuros financieros están atados al destinos de Evergrande, el mayor promotor chino, ahogado en una deuda superior a los 300.000 millones de dólares.

Analistas de Capital Economics estiman que el grupo tiene 1,4 millones de propiedades por terminar.

Pero estas promociones así como el retorno de la deuda están en duda ante los problemas que tiene Evergrande para vender sus propiedades y activos y obtener liquidez.

El martes, la compañía reconoció estar bajo "tremenda presión" y que "no hay garantías de que el grupo pueda cumplir con sus obligaciones financieras".

- Restricción del crédito -

Evergrande, que creció a lomos del frenesí inmobiliario de China iniciado en los años 1990, se resiente de las nuevas reglas impuestas por Pekín el año pasado para limitar los créditos y forzar a los promotores a reducir su deuda.

Muchos ofrecían atractivos incentivos a sus compradores para cambiarse a propiedades recién construidas. Ahora, esos inversores frustrados llenan las redes sociales de quejas porque sus pisos están paralizados.

Uno asegura que compró un apartamento en la ciudad de Kunming (suroeste) con la entrega programada en agosto, pero el edificio todavía no está terminado y la construcción está vacía.

Cientos de compradores protestaron frente a las oficinas de Evergrande en Shenzhen el mes pasado para reclamar el reembolso de sus inversiones, según imágenes publicadas en Weibo, el equivalente chino a Twitter.

El lunes hubo nuevas protestas.

"Estoy preocupado por mi apartamento. Tendría que entregarse antes del 31 de octubre según el contrato", dijo a AFP Kevin, un comprador de la provincial central de Henan.

"Pregunté a Evergrande hace unos días y dijeron que se había retrasado porque no tienen suficientes trabajadores. No creo que tenga otra opción que esperar", añadió.

La posesión de una propiedad se ha convertido en un importante indicador social en China y, a menudo, se considera un requisito para un hombre antes de casarse.

- "Yo creía en Evergrande" -

Estabilizar el mercado inmobiliario es una prioridad del presidente chino Xi Jinping, con el eslogan de que "la vivienda es para vivir, no para especular".

Al mismo tiempo, el sector es de vital importancia para la economía (aproximadamente un cuarto de su riqueza) y muchas familias han depositado en él su dinero con lo que una caída de precios podría tener importantes consecuencias.

La restricción del crédito en el sector ha sido "innecesariamente agresiva" y puede afectar en la demanda industrial y el consumo, advirtieron a Bloomberg expertos del Bank of America.

Los temblores de Evergrande coinciden con la campaña de las autoridades para limitar el poder de las gigantescas corporaciones privadas.

Por ello, existen opiniones cruzadas sobre si el régimen dejará caer un mastodonte como Evergrande, que provocaría importantes repercusiones en la economía nacional y probablemente la internacional.

Pekín "no dejará que Evergrande vaya a la quiebra" porque minaría la estabilidad del régimen, indicaron analistas del centro SinoInsider, con sede en Estados Unidos.

Pero un rescate estatal es poco probable, señala el economista jefe en Asia de Capital Economics, Mark Williams. Evergrande "es el símbolo del apalancamiento excesivo de un sector donde los gobernantes quieren imponer más disciplina", dijo.

Su firma considera que, si el grupo colapsa, el gobierno priorizará la ayuda a compradores como Ji para evitar que el golpe económico derive en malestar social.

Ella solo quiere recuperar su dinero, un anticipo regalado por sus padres para ayudarla a conseguir una propiedad, pero teme que será difícil.

"Cuando compré este apartamento, yo creía en Evergrande", dice con decepción.

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