Sueño roto: familia de North Miami se apresura a encontrar un nuevo hogar ante su inminente desalojo

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Marie Honor sonreía con orgullo mostrando a un visitante los frijoles que crecían en un arbusto en el frente de su casa en el vecindario Sunkist Grove de North Miami.

Dos palmeras se alzaban a cinco pies del arbusto, haciendo que la casa amarillo claro pareciera un palacio. Mientras Honor explicaba cómo el árbol de mango de su patio le recordaba su infancia en Haití, un vecino la llamó por su nombre. El vecino le llevaba una bolsa de fruta.

Para Honor, de 59 años, cuidar la casa de sus sueños en Estados Unidos se convirtió ahora en una pesadilla, una historia de desesperación.

Ella y su familia se ven obligados a abandonar la casa de tres habitaciones que ha alquilado durante los últimos 11 años, con la ayuda financiera del gobierno federal a través de un bono de vivienda del Plan 8. Honor y sus hijos Mardochee Pierre, de 23 años, y Kervin Lundy, de 19 años, recibieron recientemente la petición del propietario de desalojar la vivienda en 60 días.

Sin ella saberlo, el propietario aparentemente aprovechó el lucrativo mercado de la vivienda en Miami-Dade para los vendedores y puso la casa a la venta. El propietario confirmó al Miami Herald que la casa está bajo contrato de venta, aunque no hay fecha de venta establecida.

Honor se enteró por primera vez de que la casa que trata como propia en 1250 NW 127 St. estaba a la venta, cuando tocaron inesperadamente a su puerta: eran personas que querían ver la casa. Ella estaba sorprendida, pero dejó que los visitantes recorrieran la casa.

La falta de comunicación por parte de su casero sobre la inminente venta y el estrés de encontrar un nuevo lugar para vivir han empeorado su hipertensión y diabetes, dijo Honor.

“[Me sentí] inferior, triste y nerviosa”, dijo en una entrevista reciente en su casa. “¿Quizá me discriminaban porque no tengo dinero? ¿Por qué [el propietario] me trata así? Estaba tan triste que no podía dormir”.

Marie Honor, que emigró de Haití, sentada en su casa de alquiler en North Miami el martes 17 de mayo de 2022. Está luchando por encontrar un nuevo lugar para alquilar después de que su casero le enviara un aviso de 60 días para desalojar la propiedad.
Marie Honor, que emigró de Haití, sentada en su casa de alquiler en North Miami el martes 17 de mayo de 2022. Está luchando por encontrar un nuevo lugar para alquilar después de que su casero le enviara un aviso de 60 días para desalojar la propiedad.

Brandy Pollack, su casero y el propietario de la vivienda desde 2018 a través de BJP Investments Inc. de Pembroke Pines, llamó a Honor una “buena inquilina”. Deseó que ella y su familia pudieran seguir alquilando su casa, pero dijo que necesitaba venderla por “circunstancias financieras personales” que no quiso revelar.

Por lo tanto, Honor y sus hijos parecen destinados a unirse a la creciente lista de habitantes de Miami-Dade expulsados de sus hogares, ya sea porque ya no pueden permitirse el aumento de los alquileres o porque los propietarios ven una excelente oportunidad para vender y potencialmente cosechar una enorme ganancia. Más de un año de oferta severamente limitada de casas y apartamentos Miami-Dade, combinado con la constante demanda para comprar o alquilar en el condado, perjudica desproporcionadamente a la clase media y a los menos afortunados. Por lo general, no pueden permitirse el lujo de comprar o alquilar casas en este momento.

El año pasado, los datos de Miami-Dade muestran que 47,705 habitantes del área fueron desalojados de sus viviendas, un gran salto en comparación con 39,030 en 2020. Las cifras en lo que va de año revelan que hay una crisis de desalojos junto con la crisis de asequibilidad de la vivienda en el condado. Desde enero hasta el 19 de mayo, otros 24,760 habitantes ya han sido desalojados. El mes pasado, los funcionarios del condado adoptaron medidas para proporcionar asistencia temporal para el alquiler a los inquilinos que tienen más dificultades para pagar el alquiler y se enfrentan al desalojo.

Sueños universitarios y profesionales suspendidos

El hijo mayor de Honor, Mardochee, estudia Ciencias de la Computación en el Miami Dade College y trabaja por la noche de cajero en una tienda local del 7-11. El ex jugador de béisbol del equipo universitario está visiblemente cojo por una ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla que sufrió en 2016. Sin embargo, sigue hablando con el entusiasmo de un atleta que acaba de ganar la Serie Mundial. Señaló cada una de las fotos de su infancia que su madre tiene colgadas en una pared de su casa y contó la memorable historia que hay detrás de cada una.

“Quiero hacer cosas”, dijo al hablar de sus objetivos en tecnología. “Todo el mundo quiere ser el próximo Elon Musk y yo creo que con la gente adecuada y la idea correcta se puede hacer cualquier cosa”.

Marie Honor, en el centro, y dos de sus cuatro hijos, Mardochee Pierre, a la izquierda, de 23 años, y Kervin Lundy, de 19, se relajan en su casa de alquiler en North Miami el martes 17 de mayo de 2022. Su casero está vendiendo la casa, por lo que se les pidió que la desalojen antes del 23 de junio.
Marie Honor, en el centro, y dos de sus cuatro hijos, Mardochee Pierre, a la izquierda, de 23 años, y Kervin Lundy, de 19, se relajan en su casa de alquiler en North Miami el martes 17 de mayo de 2022. Su casero está vendiendo la casa, por lo que se les pidió que la desalojen antes del 23 de junio.

El hijo menor de Honor, Kervin, cursa el último año en la Escuela Secundaria de Artes Técnicas William H. Turner. Pudo ir y disfrutar de su reciente baile de graduación gracias a su hermana Nissie Pierre, de 26 años, que lo ayudó a cubrir los gastos. El baile de graduación de Kervin le proporcionó un respiro en medio del dilema de vivienda de su familia. Ahora que se acerca su graduación, el 7 de junio, ha tenido que replantearse sus planes para después de recibir su diploma.

“Antes de enterarme de [nuestra] situación, pensaba que estaba decidido”, dijo. “Pensaba que iba a ir al Miami Dade College dos años y luego me iba [a una universidad de cuatro años]. Pero con la situación que está pasando, es como si tuviera que hacer un plan. ¿Dónde me voy a quedar? Es muy estresante y hay mucha presión, porque también me tiene que ir bien en la escuela. Hay muchas cosas que hacer”.

Los retos del éxito

En 1990, en busca de mejores oportunidades, Honor se mudó con su entonces esposo y sus hijas, Jenny Pierre, que ahora tiene 32 años, Nissie Pierre y su hijo mayor, Mardochee, a Miami desde Puerto Príncipe, Haití.

Siete meses después de llegar a Estados Unidos, Jenny, la hija mayor de Honor, sufrió un ataque a los 18 meses que la dejó en coma durante 22 días. Honor, que es asistente de enfermería certificada quien consigue empleo encargos a través de agencias de trabajo temporal, cuidó de su hija en casa muchos años antes de la la neumonía en 2019. Después, Jenny pasó a ser paciente de un centro asistencial local donde permanece.

Desde el día en que su hija enfermó y tuvo que ir a la residencia, Honor ha tenido la esperanza de poder volver a vivir con la familia. Ahora, la precaria situación de la vivienda de la familia ha puesto en peligro ese reencuentro, al menos temporalmente.

Mientras tanto, la búsqueda de otra vivienda de alquiler ha sido difícil para la familia Honor. Entre los retos, los pones de vivienda del Plan 8 tienen que renovarse anualmente en función de los ingresos del beneficiario y no son transferibles de una vivienda a otra. Las familias suelen mudarse al final del período de un año, coincidiendo con la recepción de nuevos cupones.

Dado que la familia de Honor se ve obligada a mudarse antes que finalice el plazo del cupón en vigor, la familia no tiene acceso inmediato a un nuevo cupón. Además, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano federal basa el importe del vale de los cupones en el costo de alquiler de la vivienda. Honor no sabe adónde va a ir su familia, así que no tiene ni idea de cuál sería el alquiler en su próxima casa.

Mardochee Pierre, de 23 años, sostiene una pelota de basquetbol mientras mira los mangos que cuelgan de un árbol de mango en el patio de la casa de alquiler de su familia en North Miami, Florida, el miércoles 25 de mayo de 2022.
Mardochee Pierre, de 23 años, sostiene una pelota de basquetbol mientras mira los mangos que cuelgan de un árbol de mango en el patio de la casa de alquiler de su familia en North Miami, Florida, el miércoles 25 de mayo de 2022.

Con el cupón en vigor del Plan8 de la familia, Honor paga $1,001 por un alquiler mensual de $2,150, y el gobierno cubre los $1,149 restantes. Su mensualidad pasó el 1 de enero de $1,794 a su tarifa actual. Honor ya tiene dificultades para pagar el alquiler y hasta ahora solo ha encontrado viviendas con alquileres más altos.

“Sin el cupón no podemos hacer nada”, dijo su hijo Mardochee. “Incluso en las más baratas, los alquileres de algunas casas llegan hasta los $2,500. Es como si quisieran sacarnos de donde estamos ahora en un mercado ya inflado. Parece una práctica depredadora”.

Honor y su familia planeaban inicialmente quedarse en North Miami por la familiaridad y el sentido de comunidad que Sunkist Grove les ha proporcionado a lo largo de los años. Ante su inminente mudada forzosa, ahora están explorando todas las opciones posibles.

Vecinos cercanos en Sunkist Grove

La casa de un solo piso de los Honor no se diferencia de las demás viviendas pintorescas de su calle en Sunkist Grove. En el tranquilo vecindario viven muchos jubilados. Los vecinos hablan regularmente y se echan una mano. La familia Honor habla con frecuencia con los vecinos sobre la vida, los eventos de la comunidad y mucho más. El problema de la vivienda de la familia también afectó a los vecinos.

Erika Díaz es vecina desde hace años y ha vivido toda su vida al lado de la casa donde residen Honor y sus hijos. Díaz, de 38 años, fue efusiva en sus elogios hacia Honor y sus hijos, señalando que siempre han sido muy buenos vecinos.

“Puedo ver lo que [u familia] está tratando de ser y es un desastres que los vayan a desahuciar”, dijo. “Especialmente con una hermana enferma, están lidiando con eso, con todo lo demás y con la falta de vivienda”.

Pollack, el casero de Honor, tiene una visión diferente de la situación. Le dijo a un reportero del Miami Herald sin rodeos que “no hay desahucio”. Dijo que las circunstancias financieras por las que está pasando lo obligaron a vender la casa que le alquila a Honor. No quiso explicar esas circunstancias. Pollack dijo que la casa, que los registros de propiedad del condado muestran que adquirió en octubre de 2018 por $150,000 con una entidad asociada, está ahora bajo contrato para la venta. Todavía no hay fecha de venta, dijo, declinando dar el precio de venta.

“Se le envió un aviso de desalojo”, dijo el propietario sobre Honor. “No hay desahucio. Ha sido una buena inquilina y la propiedad se vende. ... Hablé con su hijo, que habla perfectamente inglés, y le expliqué a la señorita Marie que había un problema en mi negocio”.

Siguiendo la normativa gubernamental sobre inquilinos con cupones del Plan 8, Pollack dio a la familia Honor 60 días para desalojar la propiedad.

Pollack no prevé que Honor encuentre otra vivienda para alquilar dentro del período de notificación de 60 días y dijo que daría a la familia “más tiempo”. Sin embargo, se negó a decir a un reportero del Herald si ese tiempo adicional sería de semanas o meses. Honor dijo al reportero que no está segura de lo que Pollack quiere decir con una extensión.

Otro de los vecinos de Sunkist Grove de Honor es el trabajador de servicios humanos jubilado Theodore Pressey. Se puso furioso cuando se enteró de que a Honor y sus hijos los obligaban a mudarse.

En última instancia, cree que la grave situación de la familia representa un fracaso público.

“Dice mucho de nuestro sistema de gobierno”, dijo Pressey. “Vieron este problema hace tiempo y no hicieron nada para intentar solucionarlo. Es necesario que alguien controle los alquileres y cómo suben los precios. La gente ha sido leal a estos caseros durante años y ahora su casero les dice: ‘Nos importas un bledo’”.

‘Estado de emergencia’

Annie Lord, directora ejecutiva de Miami Homes For All, dijo que la organización sin fines de lucro que trabaja para encontrar a la gente una vivienda permanente nunca ha estado más ocupada. Cada vez hay más personas que se enfrentan a circunstancias desesperadas como la que vive la familia Honor. Ella escucha a diario los calvarios del desplazamiento, a menudo varias veces al día.

“La gente duerme en su auto o se muda con su familia”, dice Lord. “Creo que la calidad de vida de la gente está sufriendo un duro golpe y se están quedando sin hogar. Está afectando a los jóvenes, a los ancianos, a las familias. ... Nunca había visto algo así. Siempre fue un problema, pero ahora es un estado de emergencia”.

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