“Es un sueño”: una ola de latinoamericanos vuela a Estados Unidos para vacunarse

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Un puesto temporal de vacunación en Miami Beach
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RÍO DE JANEIRO.- Florencia González Alzaga, una fotógrafa de Buenos Aires, ideó su plan de volar a Estados Unidos para vacunarse contra el coronavirus después de que el tema surgiera en su club de lectura en Zoom.

Juan Pablo Bojacá, un influente de Instagram de Colombia que se especializa en viajes austeros, instó a sus 137.000 seguidores a intentarlo, al publicar una guía de vídeo paso a paso que mostraba cómo pasar el control de pasaportes en Miami.

José Acevedo, un agente inmobiliario de Paraguay, se quedó sorprendido por lo fácil que fue todo en Las Vegas.

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Frustrados por la lentitud de las campañas de vacunación en sus países y viendo el exceso de dosis en Estados Unidos —donde decenas de millones de estadounidenses han optado por no vacunarse—, los latinoamericanos de clase media y rica con visas estadounidenses de turismo han acudido en masa a Estados Unidos en las últimas semanas para vacunarse contra el Covid-19.

“Es un sueño tenerla”, dijo González, que se vacunó en Miami en abril.

El acceso ha demostrado ser una bonanza para los privilegiados en los países donde el virus sigue teniendo un impacto brutal, aunque muchos, incluidos los beneficiados, se cuestionan el hecho de que el turismo de vacunas exacerba la desigualdad que ha empeorado el impacto de la pandemia.

Sean Simons, un portavoz de la Campaña ONE, que trabaja para erradicar la enfermedad y la pobreza, dijo que los viajes por vacunas podrían tener graves consecuencias no deseadas, e instó a las naciones con excedentes de vacunas a canalizarlas a través de un sistema de distribución de vacunas de la Organización Mundial de la Salud conocido como Covax.

Un puesto de vacunación en una estación del metro en Nueva York
The New York Times


Un puesto de vacunación en una estación del metro en Nueva York (The New York Times/)

“Los millonarios y multimillonarios que cruzan continentes y océanos para vacunarse, generalmente dos veces, significan una mayor exposición, una mayor probabilidad de propagación de las variantes y un acceso solo para la élite”, dijo.

El gobierno de Joe Biden anunció a principios de este mes que entregaría 80 millones de dosis de vacunas para finales de junio a los países que tienen dificultades para vacunar a su población.

Sin embargo, a medida que se van compartiendo en redes sociales y de boca en boca historias de éxito de latinoamericanos que se han vacunado, y los funcionarios locales de Nueva York y Alaska fomentan activamente el turismo de vacunación, el costo de los pasajes de avión en varias rutas se ha disparado, pues miles de personas hacen planes para dirigirse al norte.

Las agencias de viajes de la región han empezado a vender paquetes de vacunación, incluidos itinerarios con escala en varios países para los brasileños, que deben pasar dos semanas en un tercer país antes de que se les permita entrar a Estados Unidos.

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José Carlos Brunetti, vicepresidente de Maral Turismo, una agencia de viajes en la capital de Paraguay, Asunción, dijo que estos viajes han sido una bendición para su industria después de un año sombrío.

“En marzo comenzó el furor de la gente para viajar a Estados Unidos e intentar vacunarse”, dijo. “Hoy ese furor se ve en un crecimiento exponencial en cantidad de pasajeros y de vuelos”. En términos generales, los extranjeros que entran con una visa de turista pueden buscar atención médica en Estados Unidos.

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Aunque el Departamento de Estado realiza verificaciones de antecedentes de seguridad de los extranjeros que solicitan visas, los funcionarios dijeron que no examinan a las personas que están de visita explícitamente para vacunarse, y no parece existir ninguna orientación del gobierno federal para los extranjeros que llegan a Estados Unidos con ese propósito.

Una vez en el país, dijeron los funcionarios, depende de los estados, las comunidades locales y los proveedores de atención médica decidir si se administra la vacuna sin contar con una prueba de residencia estadounidense.

Entre quienes volaron a Estados Unidos para vacunarse hay destacados políticos. César Acuña prometió como candidato a la presidencia de Perú a principios de este año que sería “el último” de su país en vacunarse. Pero tras perder en las urnas, dijo que no tenía sentido mantener esa promesa.

“Recuerda que tengo 68 años, soy una persona vulnerable”, dijo en una entrevista en la radio.

Mauricio Macri, el expresidente de Argentina, prometió en febrero que no obtendría la vacuna “hasta que el último de los argentinos de riesgo y de los trabajadores esenciales la haya recibido”. Aunque ha impuesto una serie de estrictas medidas de cuarentena desde el año pasado, Argentina enfrenta un brote generalizado que, según los expertos, es alimentado en parte por una variante altamente contagiosa detectada por primera vez en Brasil.

A pesar de su promesa de esperar para vacunarse, Macri escribió en una publicación en Facebook este mes que se había vacunado en Miami con la dosis única de Johnson & Johnson tras darse cuenta de que “las vacunas se aplican en cualquier lado, desde las playas hasta los centros comerciales, e incluso en las farmacias”.

Entre los 12 latinoamericanos que viajaron a Estados Unidos para vacunarse y fueron entrevistados para este artículo, varios expresaron sentirse en conflicto. Algunos, que no quisieron que sus declaraciones fueran grabadas, dijeron que se sentían culpables de vacunarse mientras compatriotas suyos que son más vulnerables a la enfermedad seguían expuestos.

Dos visitantes procedentes de Colombia reciben sus vacunas Pfizer-BioNtech en el Aeropuerto Internacional de Miami
Getty Images


Dos visitantes procedentes de Colombia reciben sus vacunas Pfizer-BioNtech en el Aeropuerto Internacional de Miami (Getty Images/)

González, la fotógrafa argentina, dijo que su plan se concibió después de que los integrantes de su club de lectura en línea empezaran a hablar más de sus temores relacionados con la pandemia que de los libros que estaban leyendo. “Empezamos a hablar del tema y pensamos: ¿Por qué no vamos a Miami a vacunarnos?”, dijo. “De una semana a otra compramos los pasajes”.

González dijo que pudo reservar fácilmente una cita para la vacuna al día siguiente de llegar a Miami, el 1 de abril. La inyección de Johnson & Johnson que recibió en un centro del Ejército de Salvación marcó el final de un angustioso período de aislamiento que le recordó su tratamiento contra el cáncer hace siete años.

Se sorprendió de las pocas preguntas que le hizo la gente del centro de vacunación. “Querían vacunar”, dijo. “Estaban emocionados de dar la vacuna”.

La primera ola de viajeros argentinos que se inocularon y volvieron a casa con certificados de vacunación estadounidenses causó un fuerte aumento del precio de los pasajes de avión, dijo Santiago Torre Walsh, que dirige un popular blog de viajes llamado Sir Chandler.

Los viajeros eran inicialmente reacios a reconocer el propósito de su viaje, señaló. “Eso cambió”, dijo. “Ahora la gente va blanqueando más la intención de hacerlo y eso contagia a otras personas a hacerlo también”.

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Eso es lo que hizo Bojacá, el influente colombiano de Instagram. El video de su viaje de vacunación, publicado en Instagram, incluye una escena grabada subrepticiamente en la que un agente de control de pasaportes estadounidense le pregunta a quién va a visitar. Él y una compañera de viaje dijeron que iban a visitar a unos amigos.

“El man ni siquiera nos preguntó a qué veníamos”, se maravilla Bojacá en una escena posterior del video. “Yo que había practicado como 80 veces cómo se decía ‘vacuna’ en inglés”.

Mientras que el flujo de viajeros en busca de vacunas de países como Colombia, Perú, Argentina y México ha crecido durante meses, los brasileños han enfrentado un desafío único.

En la actualidad, Estados Unidos prohíbe a la mayoría de las personas que han pasado un tiempo en Brasil embarcar en vuelos con destino a ciudades estadounidenses, a menos que hayan pasado dos semanas en un país que no esté sujeto a restricciones de viaje por el coronavirus. A los ciudadanos estadounidenses que regresan y los residentes permanentes sí se les permite entrar a Estados Unidos procedentes de Brasil.

Andrea Schver, dueña de Venice Turismo, una agencia de viajes con sede en San Pablo, dijo que la prohibición no ha sido infranqueable para los clientes adinerados, que cada vez están más dispuestos a gastar varios miles de dólares para asegurarse una vacuna. En abril vendió paquetes que incluían una escala de dos semanas en lugares como Cancún o alguna isla en el Caribe. Solo en los primeros 18 días de mayo organizó viajes para más de 40 pasajeros, contó.

Entre sus clientes se encuentra una estrella de la televisión que empezará a grabar un nuevo programa en breve y otros brasileños adinerados acostumbrados a tomar vacaciones extravagantes cada año, dijo.

“Son familias que viajan durante todo el año y que se han quedado en tierra durante el último año con dinero de sobra”, dijo, y resaltó que casi todos los clientes compraron pasajes en clase ejecutiva. “No es gente que vaya a buscar gangas”.

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Acevedo, el agente inmobiliario de Paraguay, dijo que llegó a ver su viaje para vacunarse como una inversión que valía la pena y posiblemente un paso para salvar su vida, porque el sobrepeso lo pone en mayor riesgo.

“Yo no puedo dejar de producir, de trabajar y mi trabajo implica contacto con muchas personas”, dijo.

Razona que al conseguir una vacuna estadounidense, alivia la carga del gobierno paraguayo. “Parte de esto es no sacarles a las personas que la necesitan más”, dijo.

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