En Sudáfrica, hasta el mejor restaurante del mundo sufre por el coronavirus

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El chef van der Merwe a la entrada de su restaurante, el Wolfgat, en Paternoster, en Sudáfrica, el 18 de junio de 2020

El chef van der Merwe a la entrada de su restaurante, el Wolfgat, en Paternoster, en Sudáfrica, el 18 de junio de 2020 (AFP | MARCO LONGARI)

Sus "estrellas" no le han servido de nada. Coronado el año pasado como el "mejor restaurante del mundo", Die Wolfgat sufre como el resto de las mesas de Sudáfrica los devastadores efectos del coronavirus.

Los restaurantes del país africano más golpeado por la pandemia de covid-19 no han recibido ni un solo cliente desde el 27 de marzo, fecha del inicio del confinamiento decretado por las autoridades para frenar la propagación del coronavirus.

Desde principios de mayo, los que quisieron pudieron reanudar una especie de actividad preparando comida para entrega a domicilio.

"Hemos sido muy golpeados", resume el chef y propietario del Die Wolfgat - el rincón del lobo en afrikaans -, situado en la ciudad costera de Paternoster, a dos horas de carretera de la aglomeración de El Cabo (suroeste). "Todo ocurrió muy deprisa y de forma radical".

Abierto en 2016, su restaurante fue clasificado el pasado año como el mejor del planeta gracias a un menú sorprendente de siete platos que mezclan ingredientes locales como algas y bayas.

Desde marzo, el chef van der Merwe se quedó sin turistas extranjeros, la mitad de su clientela.

"Incluso antes de la entrada en vigor del confinamiento en Sudáfrica, nuestros invitados internacionales anularon sus reservas a causa de la situación en sus países".

En cuanto pudo encender los fogones, el cocinero empezó a preparar platos para dos para entrega, pese a la distancia, hasta en El Cabo, a precios inferiores a los que su estatus le hubieran permitido vender.

"Entramos de lleno en esto porque no sabíamos cuándo podríamos abrir", explica.

"Había que hacer cualquier cosa para tratar de compensar las pérdidas financieras enormes y sin una perspectiva real de ingresos en el futuro. Solo es una gota de agua en el océano, pero esto nos ha permitido mantenernos motivados y creativos".

Pese a las dificultades, Kobus van der Merwe cree que es un afortunado por haber podido contar con unas reservas acumuladas gracias a la reputación de su establecimiento. "Con una temporada normal, quizá no hubiéramos podido aguantar tanto tiempo", confiesa.

Esta semana, el presidente sudafricano dio un poco de oxígeno a la profesión al anunciar que los restaurantes podrán abrir de nuevo pronto, aunque todavía falta por concretar la fecha y las condiciones.

"Estamos impacientes por volver a encontrar a nuestros clientes pero hemos comprendido que no será en condiciones normales", subraya el chef adelantándose a las restricciones sanitarias que sin duda serán impuestas.

"El retorno a una forma de normalidad va a llevar tiempo", asegura y "nada será como antes".