Sudáfrica se prepara para unas elecciones legislativas cruciales

Una simpatizante del ANC observa un anuncio de una reunión de campaña en Philipstown, en Sudáfrica, el 22 de mayo de 2024 (MARCO LONGARI)
Una simpatizante del ANC observa un anuncio de una reunión de campaña en Philipstown, en Sudáfrica, el 22 de mayo de 2024 (MARCO LONGARI)

Los últimos indecisos reflexionan este martes sobre a quién votar en las elecciones legislativas de Sudáfrica del miércoles, anunciadas como las más reñidas en tres décadas y que podrían costarle un fuerte retroceso al ANC, en el poder desde el fin del apartheid.

Las calles de Johannesburgo se llenaron en las últimas semanas de carteles electorales de los candidatos a los comicios del miércoles, a los que están llamados a participar unos 27,6 millones de electores.

Los votantes elegirán a 400 diputados designados proporcionalmente, candidateados por medio centenar de partidos. Una vez constituído,  el nuevo Parlamento se reunirá para nombrar al próximo presidente.

Durante treinta años de democracia, que nació con la elección del primer presidente negro sudafricano, Nelson Mandela, en 1994, los votantes han sido leales a su partido, el Congreso Nacional Africano (ANC), que liberó al país del yugo del apartheid.

El ANC siempre ha ganado las elecciones nacionales por amplia mayoría y en las últimas legislativas, en 2019, recabó el 57% de los votos.

Pero la formación, liderada actualmente por el presidente Cyril Ramaphosa, ha ido perdiendo popularidad.

Hartos de los casos de corrupción que han salpicado a la clase política, muchos de los 62 millones de sudafricanos han dejado de confiar en el ANC, que en sus inicios prometía educación, agua, un techo y derecho de voto para todos.

Un tercio de la población en edad de trabajar está en el paro. La pobreza y las desigualdades van en aumento y la criminalidad suele batir récords, en un día a día a veces complicado por los recurrentes cortes de agua y de electricidad.

- "Imprevisible" -

Nomsa Cele, de 55 años, vende sombreros y piezas de bisutería en el paseo marítimo de Durban, capital de la provincia de KwaZulu-Natal, en el sureste. En la víspera de la votación, todavía no sabe qué casilla marcará en su papeleta pero sabe que "no votar[á] por el ANC".

Los sondeos dan a esa formación entre el 40% y el 47% de la intención de voto, por lo que podría perder por primera vez su mayoría absoluta en el hemiciclo y verse forzado a forjar alianzas para formar un gobierno de coalición.

El mayor partido de la oposición, la Alianza Democrática (DA, derecha) espera entrar en el gobierno. Ese movimiento liberal, que defiende las privatizaciones del sector público, una desregulación de la economía, podría obtener alrededor del 25% de los votos.

A la izquierda del ANC, los Luchadores por la Libertad Económica (EFF), del provocador Julius Malema, promete reformas radicales como la redistribución de las tierras y la nacionalización de sectores económicos clave. Podría recabar cerca del 10% de los votos.

Pero la mayor amenaza para el ANC podría venir del uMkhonto we Sizwe (MK), un pequeño partido del expresidente Jacob Zuma, de 82 años, otrora pilar del Congreso Nacional Africano. Zuma era candidato a los comicios pero fue inhabilitado; aún así, su partido podría convencer a hasta el 14% de los votantes, según las encuestas.

"Esta votación es sin duda la más imprevisible que Sudáfrica haya conocido desde 1994", comentó a la AFP el analista Daniel Silke, vinculando la incertidumbre política al "declive económico" de la primera potencia industrial del continente en la última década.

Según todas las probabilidades, "el ANC saldrá debilitado", según el experto, y "el futuro del presidente Ramaphosa podría estar en juego" si su partido obtiene unos resultados realmente decepcionantes.

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