Estos son los sucesos paranormales en Feratum

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CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 19 (EL UNIVERSAL).- El sonido de pasos de niños inexistentes, el misterioso apagón de una función y un rito que cobró víctimas, son parte de las anécdotas sobrenaturales o al menos sin explicación lógica, que ha experimentado el Festival Internacional de Cine Fantástico Feratum, que inició ayer de forma virtual y hoy, en versión presencial.

Miguel Ángel Marin, director del certamen que cumple 10 años de vida, cuenta algunos de los hechos que desafían a la mente y han sido experimentados por varias personas.

Todas las anécdotas han sucedido en Tlalpujahua, sede del certamen durante ocho años, pero que desde el año pasado, ante la falta de apoyo municipal, se trasladó a Pátzcuaro.

La edición 2021 de Feratum contempla más de 100 títulos procedentes de casi una veintena de países. Vía online y de forma gratuita, varios de ellos se podrán ver través de FilminLatino y Capital 21 durante toda la semana.

Pátzcuaro será sede presencial hoy y mañana, mismos días en que el canal La Octava transmitirá programas de cortometrajes, actividad que retomará Canal 22 el día 24.

1. La pelota del niño: La cofradía, a un costado de la iglesia principal, fue sede de varias proyecciones y, también, lugar donde integrantes de la producción y algunos cineastas, reportaba escuchar por las noches, pasos de niño en su interior.

"Incluso en una ocasión bajó botando una pelota del escenario, todos voltearon y no había nadie. Salieron rápido de ahí y cerraron", cuenta Marín.

La cofradía, de más de tres siglos de existencia, es un sitio donde regularmente se imparte catecismo y varios infantes pasan por ahí. Su puerta principal es de madera.

2. Los premios invisibles: En 2015 el equipo de producción preparaba la entrega de premios y, en el back stage del Teatro Cenobio Paniagua, sede principal del certamen, fue colocando las estatuillas. De pronto se dieron cuenta que faltaban tres, comenzaron a buscarlas y nada.

"Entonces comenzamos a acomodar las restantes y ya estaban completas, pensamos habíamos contado mal, nos salimos y comenzamos a cerrar.

"Fue cuando escuchamos un gran ruido dentro como que se caían los premios, entramos y las tres que no estaban en un inicio, eran las que estaban rotas en el suelo. No había manera de que se cayeran, no estaban en la orilla. No vimos qué pasó, pero si oímos", recuerda.

3. El extraño apagón: En plena función inaugural de "The rambler", de 2013, todo dejó de funcionar. En la cabina nadie sabía qué pasaba. Había luz y las pruebas que se hacían marcaban que todo estaba en orden. Nada que hicieran funcionaba. El teatro estaba a oscuras, mientras todo el pueblo contaba con suministro eléctrico, al igual que el proyector.

La cinta sobre un hombre que sale de prisión y en el camino se va encontrando todo tipo de seres no precisamente humanos, tuvo que reprogramarse al día siguiente. Luego de tomada la decisión, mágicamente todo comenzó a funcionar.

4. No invocar a lo desconocido: La Marcha de las Bestias era sello de Feratum en Tlalpujahua. Decenas de personas llegaron disfrazadas de monstruos y con antorchas en mano, comenzaba la procesión hacia la Torre del Carmen, uno de los pocos vestigios sobrevivientes del desastre de principios del siglo 20, cuando la presa rompió y sepultó en toneladas de lodo al pueblo y varios habitantes.

En el año dedicado al escritor H.P Lovecraft, uno de los colaboradores de Feratum que iba al frente de la marcha, comenzó a recitar una plegaria rara a los oídos, pero que presuntamente era un llamado en latín a los demonios.

Justo cuando pasaron por un puente, a pasos de la de la Torre, donde hay un panteón, la construcción se derrumbó y cayeron poco más de un metro.

"No sabemos si fue coincidencia, Antonio Zamudio (el colaborador) aseguró que lo que había recitado era una invención, que había visto palabras y juntado para que pareciera un rito", cuenta Marín.

5. Ruidos sin explicación: Mucha gente dice que las vibras de Tlalpujahuia se deben a toda la gente que falleció en el desastre del siglo 20. Y que esas energías se quedan en varias de las casas del municipio, antiguas y con grandes paredes y techos altos.

Marín mismo ha experimentado en algún hotel ruidos de los que no detecta el origen.

"He estado en una habitación, escucho como suena un bote, me levanto y recorro para ver qué es y nada. Me meto y comienza a escucharse de nuevo. Dicen que es algo común", cuenta.

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