El subtitulaje de películas mexicanas, tema viejo

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CIUDAD DE MÉXICO, marzo 24 (EL UNIVERSAL).- La subtitulación de películas mexicanas, que ahora ha causado revuelo por hacerse obligatorio, es algo que desde hace años está contemplado en la Ley Federal de Derechos de Autor, con el fin de facilitar las acciones necesarias para la explotación de una obra audiovisual.

El tema se toca en el artículo 99 de dicha ley, en donde se detalla que los autores o titulares de derechos patrimoniales, salvo pacto contrario, no podrán oponerse a cosas como los subtítulos y el doblaje.

"Una vez que los autores o los titulares de derechos patrimoniales se hayan comprometido a aportar sus contribuciones para la realización de la obra auduovisual, no podrán oponerse a la reproducción, distribución, representación y ejecución pública, transmisión por cable, radiodifusión, comunicación al público, SUBTITULADO y DOBLAJE de los textos de dicha obra", se lee.

En otro artículo, el 68, capítulo Del Contrato de Producción Audiovisual, se establece que: "los autores o titulares de los derechos patrimoniales, ceden en exclusiva al productor los derechos patrimoniales de reproducción, distribución, comunicación pública y SUBTITULADO de la obra audiovisual, salvo pacto contrario".

El lunes pasado, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó el decreto con el cual se reforma el artículo 8 de la Ley de Cine, en el que se determina que todas las cintas exhibidas en cines deberán contar con subtítulos al español.

La iniciativa que data de marzo del año pasado, busca ser incluyente con personas con capacidades auditivas distintas, que superarían los 2 millones de espectadores potenciales.

Víctor Ugalde, presidente del Observatorio Público Cinematográfico Rafael E. Portas, considera que la medida beneficiará al cine nacional.

"Durante mucho tiempo esos grupos vulnerables fueron al cine a consumir cine extranjero porque eran los tenían subtítulos, pero a partir del 2000 ese placer les fue vedado por las malas prácticas de doblar películas.

"Gracias a esta iniciativa las personas sordas ya pueden disfrutar ver cine mexicano, algo que antes no podían", indica Ugalde.

Astrid Rondero, que este fin de semana estrena en salas capitalinas su ópera prima "Los días más oscuros de nosotras", también celebra la decisión.

"No lo veo mal, sé que a mucha gente le molestará, pero es cuestión de acostumbrarse; sé qué machan (los subtítulos) un poco la imagen, pero es importante considerando que se trata de inclusión que permitirá más público, así sean 10 personas más", comenta.

La realizadora agrega que lo importante será determinar si el productor o la compañía distribuidora, sea quien termine pagando el subtitulaje.

Michel Franco, reciente ganador en Venecia por "Nuevo orden", esperará a ver el reglamento que delimitará los alcances de artículo reformado.

"En general no leo subtítulos, por reflejo aunque no se lean, la mirada los sigue, pero hay que esperar a ver qué dice el reglamento", comenta.

Alfonso Dosal, actor en "Narcos: México" y "3 idiotas", piensa que el subtitulaje puede ayudar también a entender cintas de otros países de habla hispana, pero que no alcanzan a entenderse.

Salas de cine en México se adaptan para ser incluyentes

El lunes, el Diario Oficial de la Federación informó la modificación del artículo 8 de la Ley Federal de Cinematografía para que todas las cintas, así sean producciones nacionales, cuenten con subtítulos.

Con ellos se pretende ayudar a más de 2 millones de personas con problemas auditivos.

Pero ya hay casos, algunos vigentes y otros detenidos, que han buscado incluir a público con capacidades diferentes.

En Guadalajara, las cinco salas de la Cineteca, que también es sede del festival internacional de cine anual, están acondicionadas para recibir a personas con requerimientos especiales.

Para personas débiles visuales se puede jugar con los contrastes que hagan más visibles las imágenes o agrandar los subtítulos en una pantalla; para personas ciegas se cuenta con audiodescripciones.

A las salas han asistido diversas fundaciones o grupos que atienden personas con estas condiciones y que no asisten a una sala tradicional.

El Instituto Mexicano de Cinematografía, en tanto, cuenta con un proyecto consistente en doblar a lenguas indígenas títulos nacionales para exhibirse en comunidades.

"Ana y Bruno", película animada dirigida por Carlos Carrera, estaba programada para ser doblada al maya yucateco y al náhuatl. El proyecto se encuentra detenido por el momento.

"Iba muy avanzado, se habían hecho traducciones y de pronto todo se suspendió, ahora estamos esperando, pero felices que la película se pueda ver en otras lenguas", comenta Pablo Baksht, productor del largometraje.