Una madre y su bebé: primeras víctimas extranjeras de Mocoa

BOGOTÁ (AP) — Una mujer ecuatoriana y su bebé son las primeras víctimas extranjeras confirmadas después de la avalancha que dejó la semana pasada más de 300 muertos Mocoa, en el sur de Colombia, donde otros tres foráneos siguen incomunicados.

Verónica Elizabeth Yandun Montero, de 20 años, fue repatriada y sepultada el martes en Nueva Loja, al norte de Ecuador, a unos 200 km del lugar de la tragedia. Su hijo de nueve meses, Rubén Darío Narváez, está en paradero desconocido, confirmó a The Associated Press el cónsul ecuatoriano Efren Benavides. La familia vivía en Mocoa, origen del padre del niño, que perdió también a sus abuelos.

Un alemán, un británico y un español no han sido localizados desde las inundaciones de la madrugada del pasado sábado, informó el jueves la Cancillería colombiana.

La familia del ciudadano alemán se reportó con la embajada de su país en Colombia para reportar la desaparición, pero no pudieron asegurar que se encontrara en Mocoa. Otros ocho conciudadanos de ese país estaban en la ciudad en el momento del desastre, según la embajada. Todos salieron sanos y salvos.

En total, fueron atendidos 28 extranjeros.

Los últimos datos oficiales cifran en 306 los muertos por la avalancha, 99 de ellos son niños. El Instituto de Medicina Legal ha identificado ya 191 cuerpos.

El nuncio apostólico, Ettore Balestrero, celebró el jueves una misa en la catedral de Mocoa durante la que entregó un mensaje del papa Francisco y pidió un minuto de silencio por las víctimas.

"El santo padre transmite su sentido pésame a los familiares de las personas fallecidas durante la tragedia que golpeó a Mocoa. Envía su mensaje de solidaridad y pide por el pronto restablecimiento de los heridos en tan dramáticas circunstancias", agregó Balestrero.

La búsqueda de desaparecidos continúa y supera los tres centenares de personas, pero la esperanza de encontrar sobrevivientes es prácticamente nula.

El suministro de electricidad y agua se restableció parcialmente, pero las autoridades advirtieron que será un proceso lento. La planta eléctrica de Mocoa fue arrasada por completo, por lo que el gobierno llevó a la zona nueve plantas eléctricas y se comprometió a instalar una planta potabilizadora de agua para sanear un millón de litros al día y paliar la situación.

La Unidad Nacional de Riesgo agregó en un comunicado que 3.240 damnificados están recibiendo atención humanitaria en siete albergues.

Unos 2.000 miembros de cuerpos de socorro asisten a las personas damnificadas y 1.500 hombres de la policía y el ejército fueron desplazados a la zona para reforzar la seguridad y evitar saqueos después de que se detuvo a 25 personas por robar casas abandonadas por familias afectadas por la avalancha.

Una de las grandes preocupaciones del gobierno del presidente Juan Manuel Santos es evitar una epidemia en esta ciudad de 42.000 habitantes, por lo que se inició una campaña de vacunación centrada especialmente en los niños. Más de 2.000 personas, la mayoría menores, fueron vacunadas contra varicela y fiebre tifoidea.

El ministro de la Salud, Alejandro Gaviria, dijo a The Associated Press que están disponibles 50.000 dosis más para "prevenir cualquier riesgo de contaminación o epidemias".

La ministra de Vivienda, Elsa Noguera, anunció por su lado un plan para construir nuevas casas en la zona. Un balance preliminar indicó que hay más de 200 viviendas afectadas pero la cifra no es oficial porque todavía sigue el análisis de una veintena de barrios.