Sube el riesgo argentino aunque la tasa internacional dejó de empujarlo

Javier Blanco
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Los bonos argentinos siguen en retroceso y la tasa de riesgo país alcanza un nuevo máximo poscanje
Fuente: LA NACION

La tasa de riesgo país dio un nuevo paso hacia los 1500 puntos, confirmando la tendencia alcista que mantiene desde hace varias semanas, pese a que en la jornada se comenzó a reacomodar a la baja el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que establecen su base, tras alcanzar antes de mediodía 1,333%, su nivel más alto en casi un año (desde el 27 de febrero de 2020).

El sensible indicador avanza otro 1,6% en la jornada (escala de 1461 a 1484 puntos), presionado por una nueva baja en la cotización de los bonos más referenciales de la deuda argentina, a pesar de que, por sus castigadas valuaciones, ofrecen rendimientos levemente por encima del 16% bajo ley extranjera o por encima del 17% si están emitidos con legislación local.

De esta manera, la tasa de riesgo país marca un nuevo máximo tras el canje de deuda que el Gobierno concretó en septiembre y que alivió notablemente su calendario de pagos en el corto y mediano plazo, dejando atrás la marca de 1480 puntos alcanzada a fin de octubre, cuando el mercado cambiario local estaba presionado por la escalada de los dólares financieros alternativos y el blue coqueteando con los $200.

En el mercado no hay sorpresa por el elevado nivel que mantiene la tasa, que funciona como un especie de piso para saber qué costo tendría un posible financiamiento para la Argentina.

Pero no dejó de llamar la atención que vuelva a moverse al alza (aunque menor que en la apertura, cuando se acercó a los 1500 puntos) cuando la tasa a 10 años en Estados Unidos ya bajaba más de 5 puntos (opera en 1,2821% por estas horas) en la segunda parte de la rueda.

"Argentina no encontró una buena historia para contar en el mercado y generar atracción. Eso hace que cualquier excusa sirva para descargar bonos argentinos. Hoy quien hizo este papel fue el comunicado de los bonistas que habían aceptado el canje", explicó el economista Martín Polo, a cargo de diseñar las estrategias de inversión en Cohen.

Polo alude al pronunciamiento del Grupo Ad Hoc, que esta mañana advirtieron precisamente por el desplome de cotizaciones de los títulos que recibieron tras el canje y reclamaron que el Gobierno no dilate un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. "Un programa del FMI es la única fuente probable de anclajes políticos y un marco creíble a medio plazo que pueda aportar estabilidad", afirmaron.

Sin sorpresa

"La suba de la tasa puso más cauteloso al mercado externo, condicionó la marcha de los activos en general y acentuó la baja de los bonos en dólares que ya venían pesados en su posición técnica a pesar de castigadas paridades. Si no captaron toda la reversión posterior fue porque la incertidumbre se viene profundizando al ritmo de los vaivenes con el FMI. De esa negociación no solo debería surgir una refinanciación de los compromisos, sino una serie de compromisos que el mercado espera se hagan oficiales, aunque ahora teme que no sea este año", explicó por su parte el analista financiero Gustavo Ber, al hacer su evaluación de la jornada, que marcó la reapertura de operaciones en la plaza local tras el fin se semana largo.

"Cristina pide 20 años para pagar, eso es inviable. Si el FMI lo concede, tendrá que replicarlo a todos los países del planeta y no somos tan importantes para el mundo. Así las cosas, el acuerdo con el FMI podría cerrarse en el año 2022", opina el analista financiero Salvador Distéfano, que entiende la desconfianza de los bonistas.

Los críticos dichos del negociador argentino ante el FMI, Sergio Chodos, durante el fin de semana parecen haber colaborado a ampliar la dudas de los inversores. "El mensaje del Fondo frente a la pandemia es que gasten los países ricos y que ahorren los pobres", sostuvo.

La serie de seis bonos globales emitidos tras la reestructuración acumulan una baja promedio del 8% en lo que va del año, pese a un clima favorable a los mercados emergentes en general y la firmeza que muestran los precios de la soja en los mercados internacionales.

"El mercado sigue sin encontrar drivers positivos que generen un cambio de expectativas. Los inversores esperan señales concretas que no llegan", indicó en un informe la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI). "Así, la curva de dólares sigue estando presionada e invertida en su pendiente, con rendimientos que van desde el 19% hasta el 15%. Y el diferencial por legislación vuelve a ampliarse hasta el promedio de 160 puntos, por el impacto que tienen las cotizaciones de algunas series en las ventas oficiales para mantener bajo control los tipos de cambio implícitos", detalló.

"Los inversores están descontando una probabilidad de default superior al 90% a 10 años, un nivel de riesgo que a priori parece demasiado alto cuando falta tanto tiempo para los primeros vencimientos importantes", señaló Adrián Yarde Buller, de grupo SBS. "La reestructuración de 2020 le dio un gran alivio a Argentina, pero mi impresión es que los rendimientos recién van a iniciar una compresión cuando se empiece a ver un programa de mediano plazo con señales de consolidación fiscal y acumulación de reservas, que permita fortalecer la capacidad de pago empezando a despejar las dudas de los inversores", agregó el analista. Para concluir que "mientras eso no aparezca, es probable que los inversores descuenten un alto riesgo. Por eso decimos que un programa ambicioso podría ser clave para restaurar la confianza y transformar las actuales valuaciones de los bonos en un punto de entrada atractivo para la inversión.

En lo local, lo que presiona a la baja a los bonos es la actividad oficial para mantener controlados los dólares financieros, que en la jornada registraban retrocesos superiores al 2%: bajaba de $147,65 a 143,4 (2,9%) el dólar MEP y de $151,60 a 147,95 (2,8%) el CCL.