Streaming: El internado: Las cumbres se mueve entre el erotismo, los misterios y un relato algo desganado

Paula Vázquez Prieto
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Streaming: El internado: Las cumbres se mueve entre el erotismo, los misterios y un relato algo desganado
Streaming: El internado: Las cumbres se mueve entre el erotismo, los misterios y un relato algo desganado

El internado: Las cumbres (España, 2021). Creadores: Asier Andueza, Laura Belloso. Elenco: Asia Ortega, Albert Salazar, Joel Bosqued, Albert Amarilla, Claudia Riera, Mina El Hammani, Natalia Dicenta, Daniela Rubio. Disponible en: Amazon Prime Video. Nuestra opinión: regular.

El internado fue una de las series españolas pioneras de esta nueva era . Duró siete temporadas entre 2007 y 2010 y participaron figuras como Blanca Suárez, Ana de Armas y Yon González. La serie combinaba el relato adolescente con un terror incipiente, desgastado quizás con el correr de los episodios y los excesos de imaginación. Pero por lo menos allí había intención de crear un universo, actuaciones logradas y cierto aire de exploración de un tópico como la casa maldita que en el cine español había dado obras maestras como La residencia (1969), de Narciso Ibañez Serrador. No queda demasiado en esta especie de reinvención o reboot –incluye el cameo de algunos de los miembros de la serie madre-, que toma el patrón original sin mayor ambición que la concreción de una fórmula, la estricta combinación del misterio y el despertar erótico, y una serie de intrigas grotescas y previsibles.

El internado “Las cumbres” es un monasterio medieval rodeado de un denso bosque y un cordón montañoso en la región de Navarra. Allí funciona un colegio privado y estricto, gobernado bajo la égida de Mara, la directora y villana de esta historia. Todo el universo de los adultos es retratado desde las escuetas pinceladas del estereotipo, desde el profesor carcelero hasta el monje con vocación de santo. En el centro de interés, lógicamente, están los adolescentes, todos confinados a ese encierro regulado, con sus rutinas, sus castigos, sus repeticiones. Y aquí hay uno de los serios inconvenientes de la serie, más allá de cómo el relato incorpora la emergencia de las leyendas y logias que parecen corroer ese espacio sagrado. Toda la rutina del colegio resulta una copia desganada de relatos carcelarios, anacrónica y sin ambición de forjar realmente un universo opresivo y espeluznante .

Por otro lado, los adolescentes oscilan entre chicos malos y rebeldes, huérfanos abandonados, chicas con traumas y memoria perdida. Cada uno de los personajes opera en sintonía con esa función prefijada, sin verdadera carnadura ni complejidad. Lo mismo sucede con las relaciones amorosas, las incipientes amistades y las alianzas circunstanciales. Todos esos vínculos parten del capricho del guion que mueve a sus personajes hacia el erotismo o el misterio según convengan al pretendido equilibrio del relato.

Pese al corsé del que parte, la serie mejora en tanto abraza el universo gótico: la escena de una muerte ritualizada, las huidas por los sótanos del caserón, la incidencia del pasado medieval y sus mitologías. Algunas de las referencias son por demás mecánicas y ciertas recreaciones algo kitsch –sobre todo los flashbacks medicalizados de una joven sin memoria-, pero por lo menos en esos momentos consigue escapar de ese manual de colegio secundario para chicos con problemas.