Stranger Things mezcla terror y una dura realidad en temporada final

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CIUDAD DE MÉXICO, mayo 27 (EL UNIVERSAL).- Combatir bestias, viajar a otras dimensiones y hasta controlar sus superpoderes no es lo único que los protagonistas de "Stranger Things" tienen que enfrentar en la nueva temporada en la que además tendrán que adaptarse a la preparatoria y sobrevivir al bullying.

Cuando Will, Mike, Dustin, Lucas y Max conocieron a Once todos eran niños, pero ahora han llegado juntos a la adolescencia y no sólo eso, en la vida real han tenido que afrontar la fama de protagonizar una de las series más vistas en la historia de Netflix. La tercera temporada acumuló 582 millones de horas vistas y se ubica como la segunda serie de habla inglesa más popular en el Top 10 de Netflix (detrás de "Bridgerton").

"Cuando estábamos filmando la primera temporada, no teníamos idea de qué iba a ser esto y cuando salió, estábamos como si esto fuera una locura, no sabíamos cómo obtuvo tanto impulso y éxito, pero estábamos muy agradecidos y la presión de eso siempre se ha acumulado en cada temporada, pero ha sido tan saludable que nos mantiene con ganas de hacerlo mejor y mejor cada vez y creo que realmente nos ayudó y nos benefició", dice Millie Bobby Brown, quien interpreta a Once.

Este viernes se estrena la cuarta temporada de esta producción de Netflix, con cuatro capítulos que contarán la primera parte final de la trama. El 1 de julio saldrán los restantes 4 capítulos finales en una quinta temporada.

Los protagonistas reflexionaron sobre el reto de terminar esta producción, que ha sido una de las más largas y difíciles de realizar, no sólo por lo que conlleva la trama, sino porque en medio de las exigencias tuvieron que enfrentarse al confinamiento por la pandemia.

"Fue extraño filmar este año porque tuvimos que tomar tantas precauciones y luego parar y nos decían que esperáramos y luego que sí íbamos a comenzar y definitivamente fue extraño este año con tantos retrasos en la filmación", reconoce Noah Schnapp, Will en la serie.

Nueve guiones, más de 800 páginas, miles de efectos especiales y casi dos años de rodaje implicó grabar la temporada final, casi el doble de horas que tomaron las anteriores temporadas.

Pero ahora no sólo los personajes evolucionaron físicamente, sino que también se enfrentan a situaciones reales de adolescentes en un mundo lleno de bullying, drogas y violencia.

"Creo que es bueno ver un programa que rastrea lo que es real y creo que nuestra serie lo hace tan bien que por eso es exitosa, porque es fácil relacionarte con cada personaje y ofrece a un fan la posibilidad de creer que las cosas más extrañas pueden suceder", resalta Schnapp.

Millie coincide en que es importante contar historias auténticas, para que las personas puedan sentirse identificadas con los hechos que un joven de su edad viviría.

"En esta temporada Once creció, su flequillo creció, su relación con su novio Mike creció, creo que hay muchas cosas en las que crecimos, pero no sé si somos conscientes que terminamos de crecer, y de eso se trata esta temporada, de ver ese crecimiento y cómo los personajes se convierten en quienes son en un entorno diferente", expresa Millie.

Después de seis años de haber grabado esta serie, hoy siendo mayores de edad se despiden de la producción creada por los hermanos Matt y Ross Duffer sabiendo que fueron parte del entretenimiento de una generación que creció junto a ellos en un mundo mitad real mitad fantástico, pero que, según su reflexión siempre dejo como enseñanza el valor de la unión.

"Definitivamente será un triste adiós pero sé que Ross siempre estará satisfecho de que todos crecimos juntos y que siempre seremos importantes el uno para el otro y siempre nos mantendremos unidos", señala Noah.

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