Sri Lanka necesitará miles de millones de dólares, pero nadie sabe quién los aportará

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La policía utiliza gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que exigen la dimisión del presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, en Colombo, el 9 de julio de 2022.
La policía utiliza gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que exigen la dimisión del presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, en Colombo, el 9 de julio de 2022. - Créditos: @-

NUEVA DELHI.- Sri Lanka necesita 6000 millones de dólares hasta finales de año para comprar combustible y otros bienes esenciales para estabilizar su maltrecha economía. La cuestión primordial de las últimas horas es de dónde saldrán esos fondos.

Uno de sus más firmes patrocinadores, la India, ya ha proporcionado 4000 millones de dólares en créditos y préstamos, que Sri Lanka ha consumido en los últimos meses.

Los manifestantes se reúnen en el recinto del Palacio Presidencial de Sri Lanka en Colombo el 9 de julio de 2022.
Los manifestantes se reúnen en el recinto del Palacio Presidencial de Sri Lanka en Colombo el 9 de julio de 2022. - Créditos: @-

En reuniones celebradas en Colombo, la hoy caótica capital del país, los funcionarios indios han expresado su voluntad de seguir apoyando al país. Pero no está claro cuánto más hará la India por su vecino insular.

La situación se ha vuelto tan desesperada que Sri Lanka ha pedido al presidente ruso, Vladimir Putin, una línea de crédito para comprar combustible. Incluso se han enviado delegaciones del gobierno al extranjero para reunirse con cualquiera que pueda ayudar, incluidas las organizaciones benéficas de Qatar.

China, aliada desde hace mucho tiempo de la familia Rajapaksa, en el poder, se ha mantenido en gran medida a distancia. En los últimos años, el régimen de Pekín ha financiado con préstamos muchos de sus principales proyectos de infraestructura.

Combustible

Solo la factura mensual de combustible de Sri Lanka asciende a unos 500 millones de dólares.

Los funcionarios han dicho que muchos de sus proveedores tradicionales de combustible son reacios a vender al país, ya que la compañía petrolera estatal está sumida en una deuda que le cuesta pagar.

Unas personas cocinan comida dentro de las instalaciones de la residencia oficial del Primer Ministro de Sri Lanka, en Colombo, el 10 de julio de 2022, un día después de que fuera invadida por manifestantes antigubernamentales.
Unas personas cocinan comida dentro de las instalaciones de la residencia oficial del Primer Ministro de Sri Lanka, en Colombo, el 10 de julio de 2022, un día después de que fuera invadida por manifestantes antigubernamentales. - Créditos: @ARUN SANKAR

En los últimos meses, algunos proveedores se han negado a descargar los buques cisterna de combustible atracados en los puertos de Sri Lanka hasta que no se haya efectuado el pago.

Los envíos de combustible desde la India alivian ocasionalmente las largas colas en las estaciones de servicio de Sri Lanka. Pero cuando los suministros disminuyen, el gobierno raciona el combustible e intenta reprimir la demanda, ordenando a los empleados estatales que trabajen desde casa, por ejemplo.

Falta de gas

La escasez de gas de cocina llegó a ser tan desesperante durante un tiempo que la gente dejó de comprarlo, en algunos casos dejando sus cilindros vacíos en la calle y encadenándolos para evitar el robo.

Las autoridades han hecho un llamamiento a los turistas extranjeros para que vuelvan a las playas vírgenes y a las exuberantes montañas de Sri Lanka, con la esperanza de que lleguen las divisas que tanto se necesitan.

La gente se agolpa en el interior del palacio presidencial de Sri Lanka, en Colombo, el 10 de julio de 2022, un día después de que fuera invadido por manifestantes antigubernamentales.
La gente se agolpa en el interior del palacio presidencial de Sri Lanka, en Colombo, el 10 de julio de 2022, un día después de que fuera invadido por manifestantes antigubernamentales. - Créditos: @ARUN SANKAR

Pero la agitación política y la pesadilla logística que suponen los cortes de transporte y electricidad están dificultando la llegada de los visitantes.

El país sigue negociando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la reestructuración de miles de millones de dólares de deuda externa, que ha dejado de pagar.

Faltan meses para que se llegue a un nuevo acuerdo con el organismo multilateral, que podría abrir las puertas a la financiación y la ayuda exterior, y las conversaciones se han complicado aún más tras el estallido social de los últimos días.

Por Mujib Mashal

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