Sputnik V. Alberto Fernández, sobre la polémica: "Hay una disputa muy perversa"

LA NACION
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Para el presidente de la Nación, Alberto Fernández, la polémica en torno a la vacuna rusa responde a una guerra comercial y geopolítica, resultado de las grandes sumas de dinero que hay en el mercado que rodea a este desarrollo. Así, dijo que no se animaría a decir que una vacuna es mejor que otra y que "hay una disputa muy perversa" en torno a esta problemática. Luego, conversó sobre la ley de legalización del aborto que se debatirá en el Senado y se sinceró: "Yo quisiera que salga".

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Sumado a esto, se refirió a su relación con Cristina Kirchner y criticó a quienes cuestionan su vínculo. "El mejor consejo que me dio fue: 'Mirele a los ojos a la gente y olvídese de lo que escriben'. La verdad es que tiene razón", contó.

A horas del inicio de la vacunación, Fernández expresó durante el programa Desiguales, por TV Pública, que será una jornada "emblemática". También se votará en el Senado la ley del aborto y en Diputados, la movilidad jubilatoria. Al analizar este escenario, el Presidente dijo: "Espero que pase como un día más en el que los argentinos sentimos que resolvemos problemas, que es lo que más nos preocupa. Es un día más, aunque es emblemático y significativo porque podemos empezar a vacunar a la gente y darle inmunidad a aquellos que hoy corren más riesgo, como el personal de salud".

En ese sentido, siguió: "Para muchas mujeres es emblemático por la legalización del aborto, pero para mí es resolver un problema que atraviesa la salud pública. Y también lo es para los jubilados tener un sistema de movilización de sus haberes, ahora trimestral y que de algún modo les permite prever y organizar sus vidas". Ahí fue que Fernández citó a la vicepresidenta: "Cristina siempre dice que la política finalmente lo que tiene que hacer es organizarle la vida a los otros". Y resumió: "Es un día importante, pero debería ser un día más porque no me gusta convertir en épica las cosas que necesariamente debemos hacer para que la Argentina funcione mejor".

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El Presidente confesó: "Quisiera que salga. Lo que no quiero es convertir este tema en una disputa, sino que lo que quiero es resolver un problema que tiene que ver con el derecho de la mujer y, esencialmente, con un problema de salud pública".

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Entonces, argumentó sobre cuántas mujeres mueren a causa de un aborto clandestino y dijo que "se siente mal" ante esas cifras. "Decir que el aborto no existe es un acto de hipocresía", lanzó. "Quisiera que el tema lo resolvamos para que las mujeres que decidan abortan, en las condiciones que la ley permite, lo puedan hacer garantizándole la salud a todas".

En ese momento, contó que ha conversado con varios senadores al respecto y aprovechó para aclarar: "No engañé a nadie. No lo saqué de la galera porque, por el momento político, me resultaba oportuno el tema del aborto sino que hice campaña por el tema".

Sin embargo, ante la pregunta de si vería como un fracaso suyo el hecho de que la ley no salga, contestó: "Lo lamentaría mucho, pero no quiero que se plantee de ese modo. Yo simplemente pido sensatez. Este problema existe y nos precede a nosotros en mucho. Está instalado hace años, lo que pasa es que hay una Argentina hipócrita que lo niega, como negaba la homosexualidad, las uniones de personas del mismo sexo o el divorcio. Démosle una batalla más a esa Argentina hipócrita".

Fernández dijo que comprende que "es un tema sensible donde la religión se mete", aunque insistió: "Yo soy católico y sinceramente no me siento menos católico por apoyar el aborto porque mi deber es resolver un problema que la sociedad tiene". De hecho, recordó a Santo Tomás y San Agustín, que -según el Presidente- "admitían que había un aborto permitido en tanto y en cuanto el alma no hubiera entrado en el feto", lo que "coincide con el desarrollo del sistema nervioso". Y destacó: "El sistema legal hace exactamente lo mismo, si el sistema nervioso se ha desarrollado, el aborto es un delito y si no, no lo es".

"No me animaría a decir que una vacuna es mejor que otra"

El Presidente relató que en la reunión que mantuvo con los gobernadores acordaron que todas las provincias comiencen a vacunar a las 9."No queríamos que hubiera un primero, en algún lugar". Además, resaltó cuán simbólico es que la campaña de vacunación comience en todo el país al mismo tiempo. Y expresó: "Eso sí es emblemático porque tiene que ver con la Argentina que quiero que construyamos entre todos, donde todos son importantes, todos son necesarios y todos tienen los mismos derechos".

Consultado por el temor de un sector de la sociedad por la Sputnik V, Fernández contestó: "Estamos hablando de la vacuna más codiciada por la humanidad. Hay 7 mil millones de personas en todo el mundo esperando esta vacuna y eso supone un mercado impresionante, que mueve un negocio de decenas de miles de millones de dólares. Hay una disputa muy perversa y dura", opinó. Describió la situación como una "guerra comercial desatada", a la que se le suma "la disputa geopolítica".

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Al referirse al contexto argentino, el mandatario consideró que "hay sectores políticos que usan a la vacuna como parte de su partido". Y añadió: "Si me sobran los dedos de la mano para decir qué laboratorios en el mundo pueden hacer una vacuna de esta naturaleza, la conclusión que tengo que sacar es que todas las vacunas tienen que ser buenas y tener entidad científica. Entonces, no me animaría a decir que una es mejor que otra, que es lo que dicen. ¿Con qué parámetros comparamos?".

Fernández criticó también la desigualdad que se vive en todo el mundo respecto a la posibilidad de obtener la vacuna. "Alguien ha dicho que la economía es el arte de administrar recursos limitados ante necesidades infinitas y esto en la vacuna se ve en su máxima crueldad. Por eso, me preocupé tanto por negociar con todos", dijo. Así, el líder del Frente de Todos contó que la Argentina compró vacunas en Covax (Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19), con AstraZeneca y con la Federación Rusa. "Estamos negociando con los chinos y seguimos negociando con Pfizer porque necesitamos vacunas".

"Nos anticipamos a otros al iniciar la negociación y, de repente, no me pregunten cómo, parece que somos pecadores por tener 300 mil vacunas en la Argentina, cuando algunos están pidiendo cualquier vacuna para sus pueblos", evaluó el Presidente.

El balance de su gestión

Al evaluar su gestión, dijo: "La verdad es que siento que cumplí todo lo que prometí en campaña". Y, más tarde, se definió a sí mismo, a Néstor y a Cristina Kirchner como "reformistas", que -definió- es "el que quiere cambiar con las reglas establecidas".

"El poder nunca está en uno, se distribuye", sostuvo Fernández, al decir que la clave está en generar un balance entre todos los sectores que tienen poder: los empresarios, los sindicatos y los medios. "Pretendo que el poder político pese mucho para que pueda armonizar a los otros tres", señaló. Y subrayó: "Cuando llega el momento de decidir solo lo hace uno, que es el que tiene la representación del pueblo".

Para el Presidente, "unos creen que el mercado todo lo resuelve", mientras que otro grupo -en el que se incluye- sostiene que "el mercado tiende a privilegiar a algunos y oprimir a otros". "No existe el mercado de libre competencia, donde todos tienen oportunidades", sostuvo y, al volver hablar de la meritocracia, lanzó: "Si unos tienen menos oportunidades que otros, el mérito no alcanza".