Parecían 'spam' y estafas telefónicas pero eran millones de dólares de regalo

Ivette Leyva
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Algunas beneficiarios de las donaciones de Mackenzie Scott estuvieron a punto de perderse el dinero porque la notificación fue al correo basura. Foto: Getty Images.
Algunas beneficiarios de las donaciones de Mackenzie Scott estuvieron a punto de perderse el dinero porque la notificación fue al correo basura. Foto: Getty Images.

Mackenzie Scott ha pasado a ser desde un simple nombre asociado a Jeff Bezos a una de las filántropas más importantes del mundo. Las generosas donaciones de Scott, ex esposa del magnate y fundador de Amazon, han tomado por sorpresa a los beneficiarios, a tal punto de que algunos estuvieron a punto de perderse el regalo, ya que la notificación fue a parar al correo basura.

Una situación que se ha vivido en organizaciones benéficas en todo Estados Unidos. El equipo de Scott envió cientos de correos electrónicos inesperados a organizaciones benéficas notificándoles las donaciones que recibirían. Algunos de los mensajes fueron vistos como posibles estafas o aterrizaron en filtros de ‘spam’. Muchas de esas donaciones fueron las más grandes que jamás habían recibido esas organizaciones benéficas.

“Por lo general, no hay grandes filántropos deambulando y buscando gastar millones de dólares en silencio en organizaciones que les importan”, dijo Adam Zimmerman, presidente y director ejecutivo de Craft3, que otorga préstamos a pequeñas empresas en Oregon y Washington. Su organización recibió un regalo de 10 millones de dólares de Scott. "El primer correo electrónico literalmente se atascó en mi correo basura", contó al diario The New York Times.

En Chicago, Dorri McWhorter, directora ejecutiva de la YWCA Metropolitan recibió una llamada telefónica de un representante de Scott. La noticia, en momentos de escasez de fondos, la hizo llorar de alegría: su organización recibiría un regalo de 9 millones de dólares.

Una lluvia de miles de millones de dólares

En total, Scott donó más de 4.200 millones de dólares en los últimos cuatro meses a 384 organizaciones en los 50 estados además de Puerto Rico, dedicadas a resolver necesidades urgentes en medio de la pandemia así como a enfrentar desigualdades sociales.

“Algunas organizaciones satisfacen necesidades básicas: bancos de alimentos, fondos de ayuda de emergencia y servicios de apoyo para los más vulnerables”, escribió Scott en su publicación de blog en Medium. “Otras están abordando las desigualdades sistémicas a largo plazo que se han agravado por la crisis: alivio de la deuda, capacitación laboral, crédito y servicios financieros para comunidades de escasos recursos, educación para personas históricamente marginadas y desatendidas, grupos de defensa de los derechos civiles y fondos de defensa legal que asumen la discriminación institucional”.

MacKenzie Scott llega a una fiesta de Vanity Fair en Beverly Hills, California, en 2018. (Evan Agostini/Invision/AP)
MacKenzie Scott llega a una fiesta de Vanity Fair en Beverly Hills, California, en 2018. (Evan Agostini/Invision/AP)

A diferencia de otros filántropos, Scott, de 50 años, no tiene oficinas. En su post en Medium contó cómo su equipo de asesores -quienes no han sido identificados- usó cientos de correos electrónicos, entrevistas telefónicas y miles de páginas de análisis de datos para seleccionar 6.490 posibles destinatarios de regalos. Después de una "investigación más profunda" en 822 de estos, ella y sus asesores seleccionaron los 384 grupos beneficiados. Scott reveló los nombres de estos, pero no cuánto dinero recibió cada uno.

Si hubiera hecho donaciones a través de una fundación, se le exigiría que divulgara públicamente las cantidades y los destinatarios de todas las donaciones. Pero al menos algunas, incluida la donación a la YWCA de Chicago, se hicieron a través de un fondo asesorado por donantes de Fidelity que protege la identidad de los filántropos.

En julio, ya Scott había donado 1.700 millones de dólares a 116 organizaciones, en su mayoría de la comunidad afroamericana.

Una forma diferente de donar

El enfoque de sus acciones benéficas marca una diferencia notable con la manera en que se practica la filantropía en Estados Unidos.

“Las organizaciones sin fines de lucro no solo cuentan con fondos crónicamente insuficientes, sino que también se desvían crónicamente de su trabajo por la recaudación de fondos y por los onerosos requisitos de presentación de informes que los donantes suelen imponerles”, escribió Scott.

Benjamin Soskis, investigador asociado senior del Centro de Organizaciones sin Fines de Lucro y Filantropía del Urban Institute, aplaudió, como muchos, la manera en que Scott concedió el dinero: sin condiciones. Muchos donantes, señaló Soskis, "se inspiran en el capitalismo de riesgo y adoptan un enfoque extremadamente agresivo en términos de seguimiento" del desempeño de los beneficiarios de las subvenciones.

Con sus donaciones, Scott cumple su palabra dada en marzo de 2019 de donar al menos la mitad de su fortuna como parte de su compromiso con el proyecto Giving Pledge, fundado en 2010 por los multimillonarios Bill y Melinda Gates y Warren Buffett y que busca que las personas más ricas del mundo donen la mayor parte de su riqueza a causas benéficas.

Scott se divorció de Bezos en agosto de 2019 tras 25 años de matrimonio, lo que la convirtió en la tercera mujer más rica del planeta, con un patrimonio estimado en 61.000 millones de dólares. Obtuvo una participación del 4% en Amazon, con lo cual su fortuna personal se ha disparado en plena pandemia, cuando millones recurren al gigante de internet para hacer sus compras y mantenerse a resguardo del coronavirus.

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