Sospechosos de ataques escolares muestran historial de abuso

COLLEEN LONG
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ARCHIVO - En esta foto del 4 de diciembre del 2013, un autobús escolar pasa junto a cartel que dice "Bienvenido a Sandy Hook", Connecticut, donde 26 personas, mayormente niños, fueron asesinadas por un pistolero en una escuela primaria. (AP Foto/Jessica Hill)

WASHINGTON (AP) — Los indicios alarmantes están presentes.

Los estudiantes que hicieron planes para atacar escuelas mostraron los mismos tipos de historiales problemáticos que aquellos que los ejecutaron. Fueron severamente abusados en las escuelas, a menudo sufrían depresión con estrés en casa y exhibían conducta que alarmaba a otros, de acuerdo con un estudio del Servicio Secreto de Estados Unidos dado a conocer el martes que examinó 67 planes frustrados de ataques escolares en todo el país. Esos indicios fueron vistos también en muchos de los adultos que cometen masacres.

El estudio del National Threat Assessment Center del Servicio Secreto es una variación en el estudio de tiroteos escolares. El grupo analizó a 100 estudiantes responsables de planear 67 ataque en el país desde 2006 hasta 2018 en escuelas desde kindergarten hasta 12vo grado. Es un reporte acompañante de su estudio en 2019 de estudiantes atacantes, el análisis más amplio y detallado de tiroteos escolares desde el de la Escuela Secundaria Columbine en 1999.

“Las conclusiones demuestran que casi siempre existen puntos de intervención disponibles antes de que un estudiante cometa violencia”, dijo Lina Alathari, directora del centro.

Todos los planes estudiados eran de ataques seriamente planeados y los conspiradores tomaron al menos algunos pasos hacia su ejecución o las escuelas habían enfrentado un nivel substancial de riesgo. Las personas que informaron a las autoridades de los planes casi seguramente salvaron vidas. Las conclusiones del reporte serán proveídas en vivo a más de 11.000 escuelas y organizaciones comunitarias durante una sesión de entrenamientos, dijo Alathari.

El objetivo es usar la información para que las escuelas estén mejor equipadas para lidiar con los indicios alarmantes, y eso no significa expulsar a estudiantes aquejados de problemas.

“El estudio concluyó que expulsar a estudiantes no elimina el riesgo”, dijo Steven Driscoll, uno de los autores. En lugar de ello, la clave está en lidiar con el abuso, proveer ayuda de salud mental y evaluar el impacto de elementos de presión en el hogar.

“Ningún estudiante debería pasar inadvertido”, dijo.

El mayor número de planes frustrados, 11, ocurrió en 2017. Muchos de los ataques fueron planeados para abril, cuando ocurrió la masacre de Columbine. La mayoría de los planes fueron en escuelas públicas y fueron ubicados en 33 estados, con 37% en áreas suburbanas y 14% en ciudades.