Sorprende cambio, pero seguirán con medidas

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Kevin Ruiz y Claudia González

CIUDAD DE MÉXICO, junio 5 (EL UNIVERSAL).- El cambio de color amarillo a verde en el semáforo epidemiológico de Covid-19 sorprende, enoja, causa escepticismo y hasta pasa desapercibido para habitantes de la Ciudad de México y del Estado de México.

En la capital del país, en la alcaldía Cuauhtémoc, algunas personas no conocen la nueva determinación y otras la califican de electorera, pero aseguran que no van a quitarse el cubrebocas y seguirán con las medidas sanitarias.

Sin embargo, las calles de la Zona Rosa y avenida Paseo de la Reforma lucen abarrotadas, como semanas atrás desde que el semáforo estaba en amarillo, e incluso, en naranja.

Algunos todavía se resisten a portar la mascarilla.

En los bares se muestran los cartelones con las promociones para atraer a las personas, quienes sin importar que el día esté gris y frío, la cerveza corre en las mesas.

"Nosotros tenemos gente desde el semáforo amarillo, amigo", comenta una de las trabajadoras de un bar, quien además dice que nunca creyó en el Covid-19 y llama "plandemia" a la emergencia sanitaria.

Otras personas consultadas por EL UNIVERSAL se sorprenden por el cambio de color, como Aurora, quien espera cruzar Paseo de la Reforma en una ecobici. "¿Ya estamos en verde? Seguramente es por las votaciones", expresa apurada y cubierta completamente del rostro, pues portaba casco, lentes, careta y cubrebocas.

Esta idea también es parte del sentir de varios ciudadanos, quienes atribuyen el cambio de color por el día de la elección, esto a pesar de que será el 7 de junio cuando la Ciudad de México oficialmente entre a semáforo verde.

Para Alan, se trata de una política electorera, pues pasar a este color no significa que el virus haya desaparecido.

"No, claro que no, no me voy a quitar el cubrebocas. Ya veo a muchos sin él. Como dicen, el virus llegó para quedarse. Entonces debemos tener las mismas medidas, aunque sea semáforo verde, yo creo que el gobierno debería decir eso".

Aglomeraciones

Los habitantes del Estado de México "pasaron" a semáforo verde desde hace seis semanas, cuando alcanzó el amarillo, así lo refleja la presencia de personas en las calles, plazas comerciales y negocios.

En Toluca, si bien se observa a la gente con el cubrebocas, pocos respetan la distancia y las aglomeraciones en las paradas de camiones y la Terminal de Autobuses es permanente.

Para ingresar a los restaurantes, las filas de espera superan varios metros de distancia y se tardan hasta dos horas para encontrar un lugar.

En las plazas comerciales, las áreas de juegos mecánicos están abarrotadas, los papás no les lavan las manos frecuentemente a los niños y los dispositivos para surtir de gel se encuentran vacíos.

Mientras tanto, para los empresarios de ambas entidades el cambio a color verde favorecerá a la apertura de los comercios y la reactivación económica.