‘Soltero con hijas’, un éxito de la TV que fue de la mano con los escándalos de su protagonista

Foto: Adrián Monroy/Medios y Media/Getty Images

Este fin de semana, como pocas veces últimamente en Televisa, una de sus telenovelas llegó a su final en domingo, lo cual sería muestra de que la emisión tuvo el éxito esperado. Se trató de 'Soltero con hijas', un proyecto que le llegó a Gabriel Soto en el momento mediático más escandaloso de su vida, y quizá esa sobreexposición terminó beneficiando este proyecto.

Y es que durante los últimos meses, prácticamente no ha habido semana en la que el divorcio entre Gabriel Soto y Geraldine Bazán no fuera noticia. Y entre los implicados, hay nombres constantes, como obviamente Irina Baeva, Santiago Ramundo, Julián Gil, Marjorie de Souza y hasta Rosalba Ortiz, madre de Geraldine y quien pareciera ser una fuente recurrente para la prensa por sus imprudentes declaraciones.

Quizá por eso, parte del éxito de ‘Soltero con hijas’ se debería a que el nombre de Gabriel Soto tal vez está tan posicionado en la memoria del público que, de algún modo, representaría una apuesta segura de audiencia. Recordemos que actores como Ana Serradilla o Ernesto Laguardia han denunciado públicamente que uno de los nuevos criterios de algunas productoras para otorgar un papel estaría en la cantidad de seguidores que tienen en las redes sociales... es decir, se les mide por su popularidad. El talento pasaría a segundo plano.

Y en el caso de Gabriel Soto, se ha rumorado de todo: desde que estando casado ya salía con Irina Baeva, hasta que el hijo de Marjorie de Souza era suyo, pasando por que Televisa le habría retirado el contrato de exclusividad a Baeva o incluso que Soto habría contagiado a su ex esposa de una enfermedad de transmisión sexual.

Gabriel se ha encargado de desmentir todo en cuanta entrevista ha podido… y es justamente esa sobreexposición la que lo pondría en el ojo de la opinión pública. De él podrán hablar bien o podrán hablar mal, pero al final hablan… y ahí es donde Televisa habría encontrado a su protagonista perfecto.

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Sobre ‘Soltero con hijas’

La telenovela protagonizada por este actor mexicano arrancó transmisiones en octubre de 2019 y con un exitoso debut: 3.1 millones de personas, la emisión de mayor audiencia en el Prime Time, según mencionaron. Si bien es una cifra importante, en nada se compararía con los ratings a los que Televisa estaba acostumbrada en su época más rentable.

Sin embargo, la producción a cargo de Juan Osorio mantuvo una audiencia cautiva durante los cuatro meses que duró al aire a lo largo de 86 capítulos. Recordemos que los melodramas actuales ya no suelen extenderse tanto. Sin ir tan lejos, ‘Una familia con suerte’, de 2011 y producida justamente por Osorio, tuvo ni más ni menos que 266 capítulos.

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La historia se antojaba un tanto alejada de las típicas historias rosas de Televisa. El punto de partida era una tragedia: tres jóvenes se enfrentaban a la repentina muerte de sus padres y terminan viviendo en Acapulco junto a su tío Nicolas (Gabriel Soto), un fotógrafo soltero adicto a las fiestas que se enamora de una psiquiatra (Vanessa Guzmán) a punto de casarse.

Sin embargo, pese a que la historia representaría una vuelta de tuerca en su argumento principal, el final fue el típico de cualquier otro melodrama con la marca Televisa. Los buenos son felices para siempre, un bebé robado es devuelto, los malos pagan, y terminan en la cárcel, hay boda y la justicia se impone.

Y el Twitter oficial de ‘Soltero con hijas’ se encargó de reforzar estas ideas, con publicaciones como “¿Quién pensó que todos tendrían un final feliz?”, “¡Nuestro villano finalmente es derrotado!” o “Por fin ROLEANA [la combinación de los nombres de los personajes Rodrigo e Ileana] tendrán la felicidad que merecen”.

En su lanzamiento, la telenovela se vendió como una mezcla de drama y comedia, al servicio de una historia que “rescata los valores familiares”. Al final, fue lo mismo que Televisa viene ofreciendo desde hace décadas: personajes acartonados, actuaciones cuestionables (Pablo Montero no pudo ni hacer bien su playback), y reforzando imágenes de villanos que, ante la opinión pública, han jugado ese papel.

Es justo lo que le ocurrió a Irina Baeva, quien ante la imagen pública machista habría quedado como la ‘robamaridos’ en el triángulo que habría conformado junto a Soto y Bazán. Juan Osorio quizá no quiso desaprovechar la oportunidad y, para este melodrama, justo le dio el papel de la villana: una mujer rusa (Masha Simonova) que quiere conquistar al protagonista a como dé lugar, pero que termina muriendo al caminar hacia el mar y ante los ojos de todos, sin un solo salvavidas presente y sin que nadie pueda hacer nada… ni siquiera su padre.

Con un divorcio que se antoja como digno de una telenovela, Gabriel Soto cierra uno de sus proyectos más exitosos en televisión, un producto rentable quizá gracias a la sobreexposición que en los medios tuvo su protagonista.

@braham_MV