Un solicitante de asilo que perdió a su hijo en la travesía hacia Grecia es acusado de su muerte

Niki Kitsantonis y Megan Specia
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Niños migrantes en un campamento en Samos, Grecia, el 11 de enero de 2020. (Laura Boushnak/The New York Times).
Niños migrantes en un campamento en Samos, Grecia, el 11 de enero de 2020. (Laura Boushnak/The New York Times).

ATENAS, Grecia — Las autoridades griegas acusaron a un hombre afgano de la muerte de su hijo de 6 años cuando ambos trataron de llegar al país vía marítima, una estrategia que según los grupos defensores de los derechos humanos sienta un precedente preocupante en la criminalización de los migrantes y es parte de una estrategia para disuadirlos de intentar viajar al país.

El hombre, Ayoubi Nadir, un solicitante de asilo afgano de 25 años, fue acusado de poner en riesgo la vida de un menor y está acusado de abandonar a su hijo después de que el barco que los trajo a ellos y a otras 22 personas a Grecia se volcó este mes.

Los relatos de las autoridades griegas y el abogado del hombre describen que la embarcación se volcó en la isla de Samos poco después de la medianoche del 8 de noviembre. El cuerpo del niño se encontró en la playa ese mismo día.

El abogado del hombre, Dimitris Choulis, dijo que la acusación en contra de su cliente era infundada. Afirmó que al hombre se le estaba castigando por buscar una mejor vida para su familia.

“Podrían acusar a todos los refugiados de lo mismo”, exclamó y agregó que era el primer caso de ese tipo del que había escuchado en Grecia.

Choulis comentó que las autoridades griegas mejor deberían concentrar sus esfuerzos en investigar por qué hubo un retraso en la respuesta a los llamados de ayuda de Aegean Boat Report, una organización no gubernamental que rastrea las embarcaciones de migrantes y que alertó a la guardia costera griega sobre una embarcación en problemas.

Según Choulis y un documento de la guardia costera de Samos, esta recibió una llamada de auxilio poco después de la medianoche del 8 de noviembre en la cual se mencionaron las coordenadas de la ubicación del barco, en la costa noreste de la isla.

El documento menciona que la guardia costera reaccionó “de inmediato” y envió dos embarcaciones al lugar, donde se llevó a cabo una búsqueda. Horas después, el cuerpo del niño, y de una mujer embarazada que estaba inconsciente, pero seguía con vida, fueron encontrados en un área rocosa “en extremo inaccesible”.

Sin embargo, Choulis y Aegean Boat Report negaron las afirmaciones de un rescate acelerado y dijeron que las autoridades no hicieron lo suficiente para llegar al niño con rapidez.

Grupos defensores de los derechos humanos ya han cuestionado las tácticas empleadas por las autoridades griegas. A principios de este mismo año, The New York Times detalló cómo se obliga ilegalmente a retroceder del territorio griego a barcos con cientos de personas a bordo. Un reportaje reciente del periódico EUobserver detalló cómo la guardia costera griega recibió órdenes de hacer que una lancha de plástico con migrantes regresara a aguas territoriales turcas.

Adriana Tidona, investigadora de la inmigración a Europa en Amnistía Internacional, comentó que, el año pasado, la organización observó un deterioro en la estrategia de Grecia con respecto a los migrantes y solicitantes de asilo, desde la perspectiva de los derechos humanos.

Los cambios en las políticas del año pasado, incluidas las modificaciones a la ley migratoria griega de mayo, han reducido las salvaguardas para los solicitantes de asilo y aumentado la posibilidad de que sean detenidos, comentó la investigadora.

Las denuncias de retrocesos generalizados, la violencia en la frontera, la criminalización de los grupos de ayuda y ahora estas nuevas acusaciones, constituyen “otra forma más de desalentar el viaje” de los solicitantes de asilo que huyen de la violencia en sus propios países, afirmó Tidona.

“Creo que lo que nos preocupa es que esta es una táctica para disuadir a las personas de buscar asilo en Grecia y podría enviar la señal de que, si vienes con tu familia, tal vez te encuentres en esta circunstancia”, comentó.

El jefe de la guardia costera de Samos, Dimitris Tsinias, negó que hubiera habido un retraso en la respuesta y dijo que enviaron dos embarcaciones al lugar donde se volcó el barco 50 minutos después de la llamada de auxilio, que llegaron al lugar a las 12:50 a. m., aunque las coordenadas dadas no estaban en el mar, dijo, sino en una sección rocosa de la costa noreste de la isla.

Se realizó una búsqueda tanto en el mar como en tierra, dijo y añadió que la mujer embarazada fue encontrada con vida a las 3:00 a. m. y el cuerpo del niño, a las 6:00 a. m., atorado entre las rocas. Poco después se encontró al padre del niño en una parte montañosa de la isla con otros migrantes más, afirmó Tsinias, y no cerca de su hijo.

“No encontramos al hombre llorando junto a su hijo”, dijo. Su relato contrastó con la descripción del abogado y los voluntarios locales de un padre afligido y en duelo. “Lo abandonó”.

“Si fuera mi hijo, yo habría estado allí”, agregó.

Tsinias también rechazó las acusaciones de los grupos que abogan por los derechos humanos de que las autoridades griegas adoptaron tácticas disuasorias más estrictas.

“No he recibido ninguna orden de este tipo. Tomamos esas decisiones con base en este incidente aislado y consideramos que debía informarse a un fiscal”, concluyó.

En cuanto a las acusaciones de Aegean Boat Report, Tsinias dijo que el grupo ha proporcionado “información falsa” en el pasado a la guardia costera griega y que con frecuencia “se alinea con” la guardia costera turca.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company