"Para que sobrevivan": Voluntarios lituanos dan comida y ropa a los migrantes que su país expulsa

·3  min de lectura

Por Andrius Sytas

MICKUNAI, Lituania, 18 nov (Reuters) - Un grupo de cinco voluntarios, reunidos en un garaje cercano a la capital lituana, empaquetan en bolsas de plástico un kit compuesto cerillas, calentadores de manos y pies, una taza y una cuchara para repartir entre los migrantes que su país expulsará a Bielorrusia.

"No va a cambiar la situación de los inmigrantes, pero es lo mejor que puedo hacer. Así que intento ayudar", dijo Domantas Zekas, mientras trabaja entre montones desordenados de cajas de comida, ropa y otros suministros que son empaquetados por quienquiera que se presente ese día.

La semana pasada, unos 6.000 paquetes de alimentos —latas de carne de vacuno, judías y maíz, fideos instantáneos y galletas— fueron reunidos por voluntarios que trabajaron por turnos.

Los alimentos los proporcionan organizaciones como la Cruz Roja, la Organización Internacional para las Migraciones y Cáritas, y se empaquetan en colaboración con los guardias fronterizos de Lituania, que proporcionan el garaje y entregan los paquetes a los guardias que patrullan la frontera.

Esos guardias agradecen la posibilidad de distribuirlos entre las personas que regresan a pasar frío y hambre en el lado bielorruso.

"Los migrantes están muy contentos, aceptan de buen grado la ayuda, dicen 'gracias, buenos lituanos', y aplauden. Eso nos motiva", dijo Darius Skarnulis, jefe de la guardia de fronteras de la región de Vilnius.

Más de 4.000 inmigrantes procedentes de Oriente Próximo y África han entrado en Lituania este año, y cada vez aparecen más en la frontera tras volar a Bielorrusia en lo que la Unión Europea dice que es una crisis orquestada por el Gobierno de Minsk, en represalia por las sanciones impuestas por Bruselas. Bielorrusia dice que la acusación es absurda.

Desde principios de agosto, Lituania ha devuelto a Bielorrusia a unas 7.000 personas tras cruzar su frontera, que discurre a lo largo de bosques y pantanos escasamente poblados. Según grupos de activistas, esto deja a veces a personas vulnerables en una situación desesperada.

Se ha permitido la entrada de poco más de 160 inmigrantes por motivos humanitarios, que Lituania define como "peligro real para la salud y la vida". El legislador Tomas Tomilinas dijo a Reuters que las decisiones sobre la concesión de acceso se dejan en manos de los agentes de las patrullas fronterizas, que trabajan con directrices vagas sin la participación de organizaciones humanitarias o de derechos de los niños.

Una familia iraquí con cuatro niños menores de 10 años fue detenida el 6 de noviembre en territorio lituano próximo a Bielorrusia en medio de una nevada, tras lo que fue devuelta a la mañana siguiente a territorio bielorruso, dijo Tomilinas.

El portavoz de la guardia de fronteras lituana, Rokas Pukinskas, dijo que se está alimentando a las personas y se les permitía calentarse, afirmando que pueden solicitar la permanencia en Lituania si pueden respaldar con documentos sus solicitudes de asilo. Pero dijo que no pueden acceder al país tan sólo porque tengan niños.

Los voluntarios que empaquetan la ayuda en el garaje no hablaron de lo que ocurre en los bosques.

"No participamos en las devoluciones, y no hemos creado esta situación. Al menos podemos ocuparnos de la parte humanitaria, para que la gente pueda sobrevivir", dijo Vaida Martuseviciute, coordinadora de Cáritas.

(Edición de Philippa Fletcher; traducido por Darío Fernández)

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.