“La situación es muy eufórica”: Portugal, del colapso a reabrir y no registrar muertes por coronavirus

Lucía Sol Miguel
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Las personas caminan por las calles de Porto el día en que reabrieron algunos comercios el 19 de abril
Reuters

Hace apenas tres meses, la segunda ola de coronavirus hacía estragos en Portugal, que superaba sus propios récords diarios de muertes y se convertía en uno de los países más golpeados del mundo en relación a su población. Hoy, por segundo día consecutivo, el país no registra muertes relacionadas con el Covid-19 y el gobierno planea mitigar aún más las restricciones. ¿Cómo hizo el país europeo para superar el colapso en tan poco tiempo?

“El país está controlando la pandemia”, comenzó el comunicado diario de situación epidemiológica la ministra de Salud portuguesa, Marta Temido. Las estadísticas apoyan esa afirmación.

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La curva de casos confirmados de coronavirus se está estabilizando desde las últimas semanas, mientras que la de muertes logró aplanarse, informó el primer ministro, Antonio Costa, junto con las autoridades nacionales y expertos en salud.

El número de muertos totales está intacto en 16.965, algo que no ocurría desde el 2 de agosto del año pasado. En las últimas 24 horas se registraron 196 casos nuevos de coronavirus, siendo el total de personas infectadas 834.638. También se redujo drásticamente la cantidad de pacientes en cuidados intensivos: de 900 personas en febrero, a solo 91 pacientes hoy.

Personas con mascarilla en Lisboa, el 25 de febrero de 2021
PEDRO FIUZA / ZUMA PRESS / CONTA


Personas con mascarilla en Lisboa, el 25 de febrero de 2021 (PEDRO FIUZA / ZUMA PRESS / CONTA/)

A partir del próximo lunes, los portugueses podrán disfrutar de comer en restaurantes y cafés sin límites de horario, podrán asistir a grandes eventos en espacios cerrados y al aire libre -aunque con aforo limitado- y a ceremonias como bodas y bautismos con más gente. Incluso reabrieron sus puertas los shoppings.

“La situación es muy eufórica”, dijo a LA NACION Carolina Guimaraes, una portuguesa de 23 años. “El día que abrieron los centros comerciales, hubo enormes colas y muchas aglomeraciones”.

Pero el país no se relaja. “Para poder abrir y mantener abiertas todas las actividades de la sociedad tendremos que mantener la disciplina de la mascarilla, la higiene, la distancia, incluso después de dos dosis de la vacuna porque aún no sabemos si, después de la vacunación completa, todavía habrá riesgo de transmisión”, advirtió Costa a la población.

Del colapso al control

Parece que Portugal aprendió de sus errores pasados. En enero, la situación en el país estaba fuera de control principalmente por culpa de la relajación de las medidas en las fiestas de fin de año. A esto se sumó la llegada de la variante británica, más contagiosa, el detonante para que explotaran los contagios a un nivel casi incontrolable.

Con una población de 10,3 millones de habitantes, el país europeo registraba cerca de 300 muertes y 15.000 contagios diarios a principios del año. Los hospitales excedieron sus capacidades y varios tuvieron que trasladar a sus pacientes por falta de oxígeno.

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Los países vecinos, ante el escenario desesperante, ofrecieron ayuda. Alemania envió a sus profesionales de la salud y material médico, como camas y aparatos de perfusión. Austria, Luxemburgo y España inclusive ofrecieron recibir enfermos en sus territorios.

Ahora, en relación a las cifras de casos diarios, Portugal continúa por sexta semana consecutiva como el país de Europa con menor tasa de incidencia, según los datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) publicados por el diario Público.

Portugal logró dominar el caos gracias a un estricto confinamiento, que se impuso a mediados de enero, y al comienzo de la campaña de vacunación.

Un paciente con Covid-19 en una sala de cuidados intensivos en el Hospital Curry Cabral de Lisboa
Un paciente con Covid-19 en una sala de cuidados intensivos en el Hospital Curry Cabral de Lisboa


Un paciente con Covid-19 en una sala de cuidados intensivos en el Hospital Curry Cabral de Lisboa

“A principio de año se crearon medidas muy duras. Desde enero Portugal cerró escuelas, universidades, pasó al teletrabajo en la mayoría de los sectores, se cerraron restaurantes y gimnasios”, contó Guimaraes. “Esos meses fueron tan o más restrictivos que los del primer lockdown”. Este duro confinamiento se extendió hasta mediados de marzo, donde comenzaron a abrir las escuelas y ciertos servicios como las peluquerías.

La vacunación, como en muchos países de Europa, es lenta, pero día a día se administran dosis a más personas. El 21,64% de la población recibió al menos una dosis, de acuerdo a la información de Our World in Data.

La estrategia de vacunación refuerza con más dosis a aquellos municipios que cuentan con la mayor cantidad de casos de coronavirus para que tengan inyecciones disponibles para la población, una lógica “no solo en los grupos de edad, sino también donde hay más casos”, explican en el Ministerio de Salud.

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Prevén llegar a 3 millones de dosis suministradas de cara a la temporada de verano. Se estima que los mayores de 60 estarán vacunados para el 23 de mayo, “protegiendo así a quienes dieron lugar a más del 96% de la letalidad durante el último año”, mencionó Temido.

“Si se confirman las previsiones [de llegada de vacunas], Portugal alcanzará el 70% de la población adulta vacunada más hacia el inicio que hacia el final del verano”, subrayó Diogo Serras Lopes, secretario de estado de Salud.

“Los mayores están muy presentes en nuestra vida diaria, por lo que creo que el hecho de que estén siendo vacunados asegurará que nunca tengamos la misma cantidad de muertes que tuvimos en la fase más crítica, pero es necesario que la vacunación se mueva rápido”, opinó Guimaraes.

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El gobierno inclusive puso en marcha la construcción de una fábrica de vacunas, una inversión de 15 millones de euros que se espera estará lista próximamente y que fue diseñada no para esta pandemia, “sino para prepararse para el futuro”, dijo el primer ministro.

“Esta pandemia ha demostrado que, a pesar de la voluntad política y la urgencia de la vacuna, el mayor obstáculo para la vacunación está en la capacidad de producción. Europa tiene una capacidad imitada para producir vacunas, lo que es una gran debilidad”, aseguró Costa.