Singapur replantea su relación con los trabajadores inmigrantes tras la COVID-19

Bangkok, 5 jun (EFE).- Con la rehabilitación de edificios como alojamientos temporales y la futura construcción de 11 dormitorios, Singapur se replantea ahora la situación de miles de trabajadores inmigrantes no cualificados que representan mas del 90 por ciento de los casos de la COVID-19 en la ciudad-Estado.

Las autoridades de Singapur, uno de los primeros países en detectar el virus dentro de sus fronteras, lograron sortear la primera ola de la pandemia con una estrategia rápida y efectiva basada en los test y el aislamiento de los infectados.

No obstante, se olvidaron de una pequeña parte de su población: unos 300.000 trabajadores no cualificados que viven hacinados en 43 barracones y proceden en su mayoría del sur de Asia, aunque esenciales para el funcionamiento de la lujosa ciudad-Estado de 5,6 millones de habitantes.

A este grupo pertenecen más del 90 por ciento de los 36.922 infectados confirmados en Singapur, la gran mayoría durante la segunda ola de contagios ocurrida a partir de abril.

La ciudad-Estado inició a principio de este mes la fase de desconfinamiento, a pesar de sumar este jueves 517 positivos, 502 de ellos en los barracones de inmigrantes.

PEQUEÑAS CÁRCELES

Con el objetivo de disminuir la densidad de personas en las habitaciones y mejorar su nivel de comodidad, el Gobierno anunció el pasado lunes que pretende habilitar antiguas escuelas, almacenes y otros edificios como alojamientos temporales, mientras construyen en un periodo previsto de dos años 11 dormitorios para alojar a unas 60.000 personas.

"Las autoridades de Singapur son especialmente buenas proyectando y ejecutando planes con éxito. Pero fallan a la hora de pensar en las personas, por ejemplo en este caso (fallaron) en convertir en espacios más habitables los barracones para inmigrantes", comenta a Efe Alex Au, subdirector de la oenegé Transient Workers Count Too (TWC2).

Au denuncia que los actuales dormitorios son más parecidos a "pequeñas cárceles de baja seguridad" rodeadas de vallas, alambres y con numerosos controles de seguridad y privación de libertades.

Estos barracones se componen en general de habitaciones compactas donde conviven hasta 20 personas donde es imposible acatar las medidas de distanciamiento físico, con prácticamente nula privacidad, baños y comedor compartido y pobres condiciones higiénicas.

EPIDEMIAS ANTES DEL NUEVO CORONAVIRUS

De hecho, años antes del envite de la COVID-19, otras enfermedades víricas como el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) o la gripe aviar ya habían golpeado con especial énfasis entre los inmigrantes residentes de estos dormitorios.

La propagación de la COVID-19 fue muy rápida y se descontroló entre los inmigrantes lo que sorprendió con el pie cambiado a las autoridades, asegura el representante de TWC2.

A diferencia de otras ocasiones, las autoridades, que por norma general desoyen las alertas de las oenegés, comenta Au, colaboraron con las organizaciones de derechos para inmigrantes y aceptaron las recomendaciones de mover a los residentes a lugares deshabitados como campamentos militares o barcos para reducir el riesgo de contagios.

NUEVAS MEDIDAS E IDEAS PARA LOS DORMITORIOS

Conforme al plan de construcción, las autoridades singapurenses buscan establecer un máximo de 12 personas por habitación y mejorar varios aspectos sanitarios.

"La idea actual del Gobierno de Singapur consiste en estar preparados ante la próxima epidemia. Disminuir la densidad de población, aunque con 12 personas no es la solución ideal, será clave para un futuro menor impacto de la enfermedad", apunta Au.

Entre las recomendaciones de TWC2 está crear pequeños apartamentos para ocho personas entre dos habitaciones en lugar de habitaciones compactas, reducir los controles de seguridad y respetar las libertades de movimiento de los inmigrantes.

Además de proveer de cocinas o buscar localizaciones con mejor acceso al servicio de transporte público, ya que en general los dormitorios se encuentran en las zonas industriales.

EVITAR EL "NO EN MI PATIO TRASERO"

El ministro para el Desarrollo Nacional y viceministro de Finanzas, Lawrence Wong, pidió durante el anuncio del plan comprensión a los singapurenses al señalar que algunos de los edificios convertidos de manera temporal en alojamientos para inmigrantes estarán "inevitablemente" cerca de áreas residenciales.

Wong reclamó evitar la mentalidad de "no en mi patio trasero" y concentrarse en la "contribución" de los inmigrantes a Singapur, uno de los países con mayor renta per cápita del mundo.

"En sociedades con una brecha de desigualdad amplia, como Singapur, las clases altas se niegan a mezclarse con los pobres", comenta el activista sobre las posibles tensiones raciales.

En 2008 residentes del barrio acomodado de Serangoon Gardens se opusieron a los planes gubernamentales para la construcción de viviendas para inmigrantes alegando la posible bajada de los precios del terreno y el supuesto aumento de los índices de criminalidad.

También están presentes los disturbios del 8 de diciembre de 2013 en el barrio de Little India, calificados como el peor incidente desde la independencia de Singapur, que terminaron con 1 muerto y 62 inmigrantes arrestados, entre numerosos destrozos del mobiliario urbano. Noel Caballero

(c) Agencia EFE