No, no se pueden simular los dolores de la regla en hombres como indica este vídeo viral

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¿Está este chico a punto de derrumbarse por un supuesto calambre de útero? No, pero todos nos hemos reído de lo lindo. (Crédito imagen: Tik ToK de Nilla Allin).
¿Está este chico a punto de derrumbarse por un supuesto calambre de útero? No, pero todos nos hemos reído de lo lindo. (Crédito imagen: Tik ToK de Nilla Allin).

Hace unos días un cómico vídeo subido a Tik Tok por la cantante Nilla Allin (@official.nilla) produjo una “perturbación en la fuerza” femenina, por usar terminología de Star Wars. Básicamente, en el vídeo se puede ver a un grupo de jóvenes amigos de ambos sexos enfrentándose a lo que parece ser un simulador de calambres por menstruación para hombres.

Las mujeres, cuando reciben las descargas en nivel de intensidad 10, encuentran el nivel de dolor perfectamente soportable. Una de ellas llega a decir que los calambres que sufre en la vida real son "10 veces más potentes" que los de la maquinita. En cambio, sus amigos varones se retuercen de dolor y se dejan caer al suelo suplicando que alguien desconecte el instrumento de tortura (o de “tontuna”, según se mire).

Antes de entrar el meollo de la cuestión, que básicamente consiste en discutir si un individuo sin útero puede experimentar algo parecido al dolor de la menstruación, dejad que les envíe un aplauso a la cohorte de empleados de Jeff Bezos. Al calor de la popularidad del vídeo, han reaccionado tan rápido que si ahora buscas en la lengua de Shakespeare “period cram simulator for men” en Google, lo primero que te aparece es un enlace en Amazon dirigiendo a aparatos de estimulación muscular por descargas eléctricas.

Toda la vida se han llamado electroestimuladores musculares y los únicos interesados en ellos parecían ser los “cachitas” de gimnasio y los fisioterapeutas, pero ahora gracias a Tik Tok el producto ha entrado en la lista de intereses de los aficionados a los juegos de mesa (justo en la misma categoría que el Monopoly o el Scattergories). Eso es saber ver el negocio a tiempo. Con razón está Bezos tan montado en el dólar.

Ahora vamos en serio con el análisis dejando dos cosas claras. Primero, pese a que el asunto sobre la diferencia en el umbral de dolor entre sexos sigue estando en discusión, conviene recordar que la percepción del dolor es “absolutamente individual”. Este rasgo es tan variable entre las personas como lo son el color de pelo, la facilidad para aprender idiomas, o las intolerancias alimentarias. La mayoría de expertos sostienen que percibimos el dolor de manera distinta ¿Cuestión de hormonas? Puede ser, pero también de genética e incluso del historial previo de cada uno. Así pues hay mujeres que ni pestañean dando a luz y hay hombres que se desmayan durante una sesión de acupuntura.

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Estoy casi convencido de que si pulsase en la calle la percepción general sobre el asunto, seguramente muchos sostendrían que las mujeres resisten mejor el dolor, de ahí que haya ganado fortuna este dicho: “si los hombres tuvieran que dar a luz hace mucho que la raza humana se habría extinguido”. ¿Pero es esto cierto? Me temo que no, un trabajo sobre este campo publicado en 2012 por autores colombianos sostenía a modo de conclusión que “la mujer reporta con mayor frecuencia dolor y presenta un umbral más bajo de dolor que los hombres, refiriendo más dolor musculoesquelético, neuropático, por electricidad y por presiones de temperatura”.

Otro trabajo anterior publicado en 2009 por investigadores estadounidenses, confirmaba que las mujeres ciertamente experimentan más dolor, con mayor frecuencia e intensidad. Lo cual explica que tomen más analgésicos que los hombres, y que sufran más a menudo ciertos males comunes asociados con el dolor como las migrañas y los trastornos músculo esqueléticos.

Y ahora vamos con el segundo aspecto que quería dejar claro. Los dolores asociados con la regla, concretamente los famosos calambres, ocurren cuando la pared muscular del útero se contrae. En realidad el útero de la mujer padece contracciones leves (imperceptibles en realidad) de forma continua, sin embargo durante la regla la contracción se da con más fuerza. Esto es así para que el revestimiento del útero pueda desprenderse y eliminarse con la menstruación.

Al contraerse la pared del útero, se comprimen los vasos sanguíneos que la recubren. Esta interrupción temporal del flujo de sangre (y por tanto de oxígeno) hace que los tejidos del útero liberen sustancias químicas que provocan dolor. Al tiempo que el cuerpo de la mujer libera estos químicos que provocan dolor, se producen otros compuestos llamados prostaglandinas. Estos últimos, estimulan aún más la contracción de los músculos del útero, lo que aumenta aún más el nivel de dolor.

Resumiendo, el dolor que siente una mujer con la menstruación (referido a menudo erróneamente como dolor de ovarios, cuando como vemos viene de la pared del útero) tiene un origen que podríamos llamar “químico”. El que sienten los chicos del famoso vídeo, viene desde fuera, tiene un origen eléctrico y estimula los músculos abdominales. Zanjemos el asunto diciendo que estas experiencias dolorosas no tienen nada que ver fisiológicamente entre sí, por lo que yo que tu no me compraría la máquina como “simulador de menstruación” aunque, repito, parece perfecto para amenizar fiestas indoor.

Y en cuanto a las reacciones del vídeo... teniendo en cuenta que la ciencia dice que las mujeres tienen un umbral del dolor inferior (es decir comienzan a sentirlo antes que ellos) llama efectivamente la atención que las reacciones sean tan diferentes entre ambos sexos. ¿Cómo es posible?

Bien, tengo dos teorías al respecto. La primera implica que todos hacen mucho teatro simplemente para hacerse unas risas. Así, los chicos exageran el dolor y las chicas hacen lo propio con su resistencia a este. A juzgar por la viralidad alcanzada por el vídeo ambas partes lo han hecho de maravilla.

La segunda explicación es más biológica. Pudiera ser que los atolondrados chicos se hayan colocado los electrodos cerca de una zona conocida como “canal inguinal”, que conecta el abdomen con la bolsa escrotal. De ser así, el dolor muscular provocado por las descargas eléctricas acabaría por tener un eco en una zona especialmente “sensible”: los testículos. (Los que han padecido una hernia inguinal sabrán de lo que estoy hablando).

Una pena que no exista un simulador de menstruación real. Estoy seguro que, tras usarlo, muchos de nosotros ganaríamos en empatía y erradicaríamos de nuestro vocabulario para siempre la palabra “quejica”.

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