“Sillóngate”: el desaire de protocolo que escandaliza a Europa

Elisabetta Piqué
·4  min de lectura
Von der Leyen, en un sofá lateral, durante la reunión europea en Ankara
Dario Pignatelli

ROMA.- “Sillóngate”. Así fue bautizada en las redes sociales la escandalosa gaffe protocolar de la que fue víctima la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula Von der Leyen, que en un episodio rayano con el machismo y la falta de respeto, en vez de ser invitada a sentarse en una silla de honor, como los dos colegas hombres presentes de similar jerarquía protocolar, se vio obligada a hacerlo en un sofá lateral.

El hecho, que creó hoy gran revuelo en todo el mundo, ocurrió el martes en Ankara, en el fastuoso palacio presidencial del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cuyo gobierno recientemente retiró al país de un emblemático tratado internacional firmado en 2011 que intenta combatir la violencia contra las mujeres, algo que causó grandes protestas.

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Von der Leyen fue víctima del maleducado gesto del anfitrión turco después de llegar al Palacio Presidencial y ser recibida en la puerta por Erdogan, en una visita para relanzar la relación entre la Unión Europea (UE) y Turquía, a la que concurrió junto con el presidente del Consejo Europeo, el expremier belga, Charles Michel.

Tal como puede verse en un video más que elocuente, cuando los tres llegaron al salón donde iba a darse el encuentro, Von der Leyen se desayunó con que el protocolo no había previsto una silla de honor para ella, sino que tan sólo para sus colegas varones.

Después de las primeras fotos de los tres líderes de pie, en el video se ve a Erdogan que invita a Michel a sentarse en una de las dos sillas y pasa a sentarse en la otra. Von der Leyen se queda de pie, contrariada e incómoda, tal como refleja el “ehm” que emite. Michel también queda atónito, pero tampoco reacciona ni se inmuta.

La foto previa al grave error protocolar
Dario Pignatelli


La foto previa al grave error protocolar (Dario Pignatelli/)

Acto seguido, Von der Leyen es invitada a sentarse en un sofá lateral, a unos tres metros de los dos hombres, frente al canciller turco, Melvut Cavusoglu, cuyo rango en el protocolo es inferior al de la presidenta del ejecutivo europeo. “Su postura al sentarse, más allá de la impecable elegancia, igualmente señala incomodidad”, destacó el diario italiano La Repubblica, que como el resto del mundo, se hizo eco de la gaffe.

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Si bien a nivel técnico podría decirse que Erdogan quiso darle a Michel el rango de jefe de gobierno porque es él quien lidera las sesiones del Consejo europeo, es decir, las reuniones cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de la UE, en ninguna cancillería del mundo la presidenta de la Comisión –el máximo órgano ejecutivo de la UE-, sería considerada en un nivel inferior. Sino todo lo contrario. Tanto es así que esa rígida aplicación del protocolo turco fue interpretado como un subliminal mensaje político de Erdogan.

“Von der Leyen claramente quedó sorprendida, se nota en el video, pero prefirió darle prioridad a cuestiones de sustancia, en lugar del protocolo”, comentó el vocero de la Comisión europea, Eric Mamer, que precisó de todos modos que la Comisión “espera ser tratada de acuerdo al protocolo adecuado” y que tomaría contacto “con las partes involucradas para que esta situación no se repita en el futuro”.

El Partido Popular Europeo, familia política de Von der Leyen, no ocultó su indignación. “Alguien debería avergonzarse por la falta de un lugar adecuado para Ursula von der Leyen en el palacio de Erdogan. La UE ha señalado su apertura al diálogo, pero estamos firmes en nuestros valores: las mujeres se merecen el mismo reconocimiento que sus colegas varones”, indicó.

El jefe de la delegación del Partido Democrático (PD) de Italia, Brando Benifei, fue más allá. “La presidenta Von der Leyen, que fue dejada sin sillón por Erdogan, debería haberse ido, vengando así a las mujeres turcas, cuyos derechos están hoy en la mira”, indicó, en un comunicado en el que definió también “vergonzosa” la actitud de Charles Michel, “que pareció no mover un dedo”.

En medio del asombro por el increíble episodio, una fuente del Parlamento europeo consultada por LA NACION destacó que “cuando había dos hombres -el ex premier polaco Donald Tusk al frente del Consejo europeo y el luxemburgués Jean-Claude Juncker, de la Comisión-, jamás ocurrió algo así”. Y adjuntó una vieja foto de Erdogan junto a ellos dos, en tres sillas iguales, en una reunión que tuvo lugar durante la cumbre del G20 de 2016 en China.

Juncker, Tusk y Erdogan, en una reunión bilateral en 2016 durante la cumbre del G20 en Hangzhou, China
Aaron Berkovich


Juncker, Tusk y Erdogan, en una reunión bilateral en 2016 durante la cumbre del G20 en Hangzhou, China (Aaron Berkovich/)