La silenciosa montaña de deuda que crece en el Banco Central supera los $3,1 billones

Javier Blanco
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Edificio del Banco Central
Ignacio Sánchez

La mega emisión monetaria de 2020 muestra ahora su contracara, no sólo en el ritmo ascendente que tomó la inflación en los últimos meses, sino al haber llevado la deuda remunerada del Banco Central (BCRA) a alcanzar un nivel y costo récord en los últimos meses, pese a que la entidad se esfuerza por mantener bajas las tasas de interés para no incrementarlo más.

Concretamente esa deuda, constituida por el stock de letras de liquidez (Leliq) y por los pases pasivos que coloca o pacta con bancos para quitar del mercado los pesos que emitió, superó a fines de febrero la barrera de los 3 billones de pesos. "Cruzó esa frontera el 26/02, con lo que dicha deuda total crece 135% desde que asumió Alberto Fernández", hizo notar hoy el economista Amílcar Collante, miembro del Centro de Estudios del Sur (Cesur).

Ese monto siguió creciendo en marzo. Según los últimos datos del Banco Central, actualizados al 19 de marzo, ese monto suma $3,1 billones, entre Leliqs ($1,9 billones) y pases ($1,2 billones), que equivalen a US$34.158 millones.

El 10 de diciembre, cuando Mauricio Macri dejó la Casa Rosada, los pasivos del BCRA sumaban $1,01 billones, entre Leliqs ($679.345 millones) y pases ($413.315 millones).

A la vez, su costo, que tanto preocupaba al presidente Fernández en sus tiempos de campaña (“Vamos a dejar de pagar los intereses de las Leliq que la Argentina está pagando todos los días”, dijo en julio de 2019), superó la barrera a los $80.000 millones que había alcanzado en septiembre de 2019 en medio de una sostenida corrida cambiaria y cuando la administración Macri llevaba adelante el plan de emisión cero pactado con el FMI, supuestamente diseñado para bajar la inflación, aunque quedó a la vista su sonoro fracaso al respecto.

Ronda hoy los $83.000 millones por mes, aunque la tasa promedio que el BCRA paga por ese pasivo cayó más de la mitad en relación a aquel entonces (pasó del 86% nominal anual al 36,5% promedio), precisamente debido a que la deuda creció de $1,3 al $3 billones en el período.

Y llegó a ese nivel aún cuando el costo promedio del stock se tendió a abaratar, ya que muchos bancos, para evitar el impuesto a esos títulos que implementó la Ciudad de Buenos Aires, dejaron de suscribirlas para privilegiar los pases a 7 días (que pagan tasa del 36,5% anual) o a 1 día (se remuneran 32%) que hoy ya suponen 40% de la deuda total.

Un condicionante

El dato adquiere trascendencia en momentos en que se detuvieron los motores de emisión para financiar al fisco: no hay asistencia vía adelantos, ni por transferencia de ganancias meramente contables en lo que va de 2021.

Pero cobran dimensión otros dos motores de emisión: la destinada a honrar los pagos de esa creciente deuda y los pesos que emite el BCRA para comprar reservas en un intento por recomponerlas tras haberse alcanzado un nivel crítico meses atrás (aunque hoy parte de esos son retirados cuando vende dólares para recomprar bonos).

"Solo en los primeros dos meses de 2021 el BCRA pagó $150.000 millones en intereses de Leliq y pases, Esos pagos pasaron a ser el principal factor que explica la expansión monetaria en el período", hizo notar Collante.

El economista del CeSur marca el nivel que alcanzó esta deuda, porque su costo pasará a ser durante el corriente año uno de los factores que impactará en la expansión de la base monetaria en 2021. "Durante el primer bimestre, el BCRA no asistió al tesoro para cubrir déficit fiscal. Sin embargo, pese a ello, y al tratarse de meses estacionalmente contractivos (enero y febrero se retira la liquidez inyectada en diciembre), la base monetaria se incrementó en más de $50.000 millones por este motivo", apunta.

Collante explica que es de esperar que, en el trascurso de los próximos meses, y más en un año electoral, el Gobierno vuelva a demandar asistencia del BCRA, algo incluso previsto en el presupuesto. "En tal caso, salvo que la economía aumente considerablemente su ritmo de recuperación y se acelere la demanda de pesos, veremos más dinero en circulación y seremos testigos de nuevos esfuerzos del BCRA por esterilizarlos, aunque con un costo mayor para su balance y patrimonio, a menos que logre fortalecer fuerte sus reservas", plantea.

En el mercado consideran que el costo que alcanzó esta deuda es uno de los limitantes que encuentra el BCRA para reacomodar al alza las tasas de interés, aunque volvieron a ser manifiestamente negativas en los últimos meses y, mientras tanto, el Gobierno habla de favorecer el "ahorro en pesos".

“El problema es que un nuevo desborde de pesos puede impactar netamente sobre las brechas cambiarias, con el riesgo de repunte inflacionario y afectando a la actividad económica”, insiste Collante.

Este artículo se publicó originalmente el 2 de marzo.