Siguen los autobuses con migrantes desde Texas. El más reciente terminó en la casa de Kamala Harris.

Los primeros en bajar fueron dos niños venezolanos que formaban parte de un grupo de 50 migrantes liberados por la Patrulla Fronteriza y enviados a Washington D.C. El cruce de unas 8,000 personas al día desborda todos los mecanismos de acogida en el país.