“Que siga latiendo”. Tiene 31 años y necesita medio millón de dólares para volver a operarse del corazón en EE.UU.

Daiana Zunino
·5  min de lectura
Marco Antonio Capparelli
Santiago Cichero/AFV

Luchador desde el momento de su nacimiento, Marco Antonio Capparelli, de 31 años, pide desesperadamente ayuda para que su corazón siga latiendo. Desde sus 10 meses de vida padece una enfermedad cardíaca delicada y ahora debe recaudar medio millón de dólares para poder viajar a los Estados Unidos, donde se someterá a una nueva cirugía.

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Si bien siempre dio batalla para mantenerse en pie, en este momento se le suma un motivo más que importante: quiere ver crecer y compartir la vida con Olivia, su beba que cumplirá dos años en abril próximo. “Tengo mucho temor de no poder ver a mi hija crecer, sufro mucho por esto. La veo cuando me levanto por las mañanas, y pienso en todo lo que tengo que volver a pasar y todo se vuelve complicado. Por su edad, ella no entiende y está muy apegada a mí”, explicó en diálogo con LA NACION.

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Por eso, junto a su familia, lanzó en las redes sociales una campaña solidaria con el lema “Que siga latiendo”, al igual que lo hicieron varios años atrás para poder tratar su grave afección de salud, que rápidamente comenzó a ser compartida por varios cibernautas. Aunque no está solo en esta lucha, varias fundaciones lo están ayudando a difundir su pedido, entre ellas Red Solidaria, el Club Atlético Lanús y la Fundación Pupi.

Primer viaje

Como Capparelli nació con una cardiopatía congénita grave, debió someterse a varias cirugías en el Hospital Prof. Dr. Juan P. Garrahan. “Cuando era chiquito, a los diez meses de vida tuve una coartación de la aorta y a los cuatro años, una estenosis subaortica fija. Con el paso del tiempo el problema de salud se fue agravando y a los 12 me diagnosticaron para trasplante. Mi corazón ya no daba más, porque estaban las válvulas muy deterioradas y la probabilidad de éxito era muy baja, me podría haber muerto en cualquier momento”.

“Ese diagnóstico hizo que mi familia se movilizara. Gracias a una amiga de mi tía que trabajaba en Estados Unidos, se pudo contactar con en el Hospital de Pittsburgh y sus doctores. Enviamos todos mis estudios y gracias a una campaña benéfica muy grande que hicimos junto a Fundación Red Solidaria y Juan Carr pudimos reunir todo el dinero para poder viajar”, señaló. Precisó que cuando llegó “a Estados Unidos me hicieron una serie de estudios, los médicos vieron que con una cirugía correctiva que se llama Ross mi corazón podía andar bien, algo que sucedió hasta el día de hoy. No hacía falta el trasplante y gracias a esa cirugía conservo mi corazón y llevo un marcapasos que me colocaron en ese momento”.

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La cirugía le dio una nueva posibilidad y tras un largo tratamiento y recuperación, en 2009 volvió al país. “En el 2011 tuve una arritmia muy grande de 160 latidos por minuto, fue muy peligrosa y estuve al borde de la muerte. Estuve internado más de un mes. Me tuvieron que poner un cardiodesfibrilador para estar más seguro por si me llegaba a agarrar otra arritmia”. Ya en 2018, con el paso del tiempo, tuvo que someterse una cirugía de recambio del dispositivo.

Sin embargo, desde hace un tiempo empezó a presentar nuevos problemas de salud: “Tengo insuficiencia cardíaca y, en diciembre pasado, los médicos vieron de nuevo la posibilidad de un trasplante de corazón, porque detectaron las válvulas muy deterioradas. Se desgastan con el tiempo. Al ver los estudios con más detalle, vieron la posibilidad de que me hagan una cirugía de reemplazo de válvula con asistencia circulatoria, es una operación muy compleja que acá la hacen, pero las probabilidad de éxito es muy baja si se las compara con Pittsburgh, ese es el lugar ideal y los médicos que me están tratando me recomiendan que viaje”.

“Me canso mucho. A veces, cuando camino por la calle tengo que parar. Tomo seis medicaciones por día, para la arritmia y la presión arterial, entre otras. Me tengo que cuidar con el tema de la sal, tengo mareos, entre otras cuestiones. Con esta cirugía puedo vivir muchos años más. No sé cuántos, pero tendría una mejor calidad de vida por un largo tiempo más”, indicó.

En cuanto a la campaña de recaudación de fondos, Marco señaló: “El monto que estoy intentando recaudar incluye solo los gastos hospitalarios, una serie de estudios y el control del cardiodesfibrilador”. Sin embargo, los gastos serán aún mayores que el medio millón de dólares, porque deberá costear la estadía y los pasajes.

“Cuando Marco tenía 10 años solo se habían realizado tres trasplantes en la Argentina, era muy poca la experiencia y sobrevida. En ese momento, tuvimos que juntar 50.000 dólares, pudimos llegar a la mitad de ese importe y una fundación puso la otra mitad para que él se operara. Muchos nos preguntan por qué no se opera acá, es que en Estados Unidos tienen un volumen médico que supera en casi cien veces lo que se puede realizar en la Argentina. Tienen un centro médico totalmente equipado para este tipo de patologías”, relató la tía de Marco, Isabel. Y completó: “Hasta el momento tenemos recaudado muy poquito del monto que se necesita, pero esperamos poder juntarlo y que Marco pueda realizarse la cirugía”.

Quienes deseen colaborar con la campaña de Marco pueden hacerlo por transferencia bancaria a su cuenta en Banco Nación (CBU: 0110001330000107200283 CUIT: 27348479623) o por Mercado Pago a través de la opción de transferencia de dinero (Alias: quesigalatiendo).