Siete años a supuesto miembro de cártel mexicano

BROWNSVILLE, Texas, EE.UU. (AP) — Un presunto miembro del Cártel del Golfo del narcotráfico mexicano fue sentenciado el jueves en Texas a siete años de prisión, acusado de cargos por violar las leyes de inmigración y armas.

José Luis Zúñiga Hernández —"El Wicho"— fue sentenciado en Brownsville, una ciudad fronteriza con Matamoros, México. Las autoridades federales de Estados Unidos aseguran que Zúñiga Hernández dirigía las operaciones del Cártel en Matamoros, antes de escapar a Estados Unidos para tratar de huir de sus enemigos.

Zúñiga Hernández, de 44 años, se declaró culpable previamente este mes por entrar ilegalmente al país y portar un arma de fuego.

La sentencia del juez federal de distrito Andrew Hanen quedó en medio de lo que pidió la fiscalía y la defensa de Zúñiga Hernández. El juez explicó que él no alargaría la sentencia de Zúñiga por su involucramiento en el cártel, dado que no estaba formalmente acusado de eso. Sin embargo, Hanen dijo que tomó en cuenta los antecedentes penales de Zúñiga en Estados Unidos y el hecho de que tenía un arma, efectivo y cocaína al momento de su arresto, lo que lo hacía "una amenaza seria para el bienestar de los ciudadanos en Texas".

Zúñiga Hernández fue el arresto más reciente de jefes del Cártel del Golfo en ambos lados de la frontera. La Patrulla Fronteriza en el sector del Valle del Río Grande, la región que colinda con el territorio del cártel, ha incautado casi 115.000 kilogramos (250.000 libras) de marihuana en lo que va del año fiscal.

Zúñiga Hernández negó ante la corte que él fuera el hombre bajo el sobrenombre de "El Wicho", entre otros, aunque las autoridades dijeron que él orgullosamente explicó ese apodo durante los días posteriores a su arresto.

Agentes de la Patrulla Fronteriza lo arrestaron a él y a otros cuatro hombres el 26 de octubre de 2011, cerca del fronterizo Río Bravo (Río Grande, en Estados Unidos). Portaba 36.000 dólares, cocaína y una pistola dorada, con la palabra Wicho grabada.

Los abogados de Zúñiga Hernández argumentaron que su cliente huía y corría peligro de muerte. Los conflictos internos en el Cártel han provocado que varios miembros hayan huido a Estados Unidos.

Luis Flores, agente especial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), testificó el jueves que Zúñiga ha estado involucrado en el narcotráfico al menos desde 1990, cuando fue condenado por tráfico de drogas que incluía más de una tonelada de marihuana.

Las autoridades dijeron que Zúñiga Hernández era la mano derecha de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, el jefe del cártel antes de ser capturado el año pasado en México.

En 2005, Zúñiga Hernández estuvo al mando de una zona fronteriza al oeste de Matamoros llamada El Control, donde trabajó hasta que fue promovido a Matamoros como jefe de la plaza en noviembre de 2010.

Rafael Cárdenas Vela, sobrino del ex capo del cártel Osiel Cárdenas Guillén, testificó durante un juicio en septiembre en contra de otro miembro del cártel que Zúñiga Hernández no cumplió con las expectativas de sus superiores durante su breve reinado en Matamoros.

Cárdenas dijo que él había reemplazado a Zúñiga Hernández en su puesto en marzo de 2011, luego que Zúñiga Hernández y otros habían robado ocho autos blindados en menos de un mes, llamando demasiado la atención en la zona. Cárdenas les dio 24 horas para abandonar la ciudad. Entonces, Zúñiga Hernández asumió el control de una plaza cercana de la zona donde operaba el cártel, antes de huir luego de un tiroteo con rivales de cártel.

Después de su arresto, Zúñiga Hernández se mantuvo en contacto con sus colegas mediante llamadas telefónicas desde prisión. Flores dijo que Zúñiga Hernández realizó 560 llamadas en cinco semanas antes de declararse culpable en enero. Además hablaba frecuentemente en código para continuar dirigiendo los negocios del cártel.

Zúñiga Hernández pidió perdón el jueves, lo que se contradice con sus extensas conversaciones con agentes federales en que se jactaba de sus actividades.

Durante una conversación con agentes cuando le leyeron sus cargos en 2011, Zúñiga Hernández dijo que portaba su pistola .38 cuando lo arrestaron. Dijo que le había pagado 57.000 dólares a un joyero en México para que quedara dorada y con su nombre "Wicho" grabado.

Zúñiga Hernández incluso le ofreció el arma como un regalo a un supervisor del ICE, porque él también dirigía muchos hombres, testificó Flores.

El jueves, los abogados de Zúñiga Hernández argumentaron que él no era el dueño de esa arma ni de una bolsa de piel donde había cocaína y más de 36.000 dólares en efectivo, entre otras cosas. Hanen denegó las objeciones de los abogados.

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